United Airlines: también me bajaron y trataron mal

Estoy consciente de que una empresa no debe ser juzgada por una mala actitud de alguno de sus empleados, sino por sus actitudes y políticas antes, durante y después de brindarte un producto o servicio. Las empresas pueden tener ciertos días malos pero en la aerolínea United mi experiencia fue realmente mala.

El primer viaje fue de la Ciudad de México a San Francisco en United y nunca en mi vida había tenido asientos tan malos como los de esa ocasión. Hay camiones urbanos en mejores condiciones que esa tabla semi-colchonada que le pone United a sus asientos.

El segundo fue de San Francisco a Salt Lake City y en el área del Check In electrónico la persona indicada de darnos orientación se limitó a ignorarnos y dejarnos a nuestro entender. Esa falta de orientación me costó 50 dólares que gasté en valde. Después tome uno de Chicago a Nueva York con los mismos asientos que se especializan en joderte la espalda.

Pero el verdadero fiasco llegó cuando tuvimos que salir de New York a la Ciudad de México con escala en Houston. Es el peor trato que he tenido por una aerolínea en mi vida en un lapso de más de 18 horas.

Llegué el aeropuerto con 3 horas y 15 minutos para evitar un contratiempo en el vuelo, realizando el Check In de manera apropiada y con todos los requerimientos de United. La lluvia comenzó a hacer de las suyas y a nos dijeron que el vuelo tendría una demora de una hora por las condiciones del clima.

Aeropuerto de Newark / Foto: Jorge G. Correa

Nos acercamos al mostrador y la representante de United nos indicó que todo estaba resuelto para que cambiara mi vuelo de conexión en Houston. Aquí todo marchaba en orden y pensamos que el trato de la aerolínea era bajo pero aceptable.

El problema llegó cuando llegaron dos jóvenes estadounidenses pidiendo que les dieran dos boletos de cortesía que le dan a los empleados y, 10 minutos antes de abordar, otra persona no nos dejó entrar al avión ya que “no estábamos en la lista de abordar”. Las chicas habían tomado nuestros asientos por política de la empresa a pesar de que había comprado los boletos con 6 MESES DE ANTICIPACIÓN.

No hicieron correr por todo el aeropuerto hasta el centro de atención a clientes que está como a 10 o 15 minutos caminando de donde estaba nuestra sala de abordar, con unas filas enormes.

Cuando después de 1 hora y 45 minutos nos atendieron, no dieron ni una explicación. Ni siquiera un intercambio de palabras. Simplemente nos ignoraron. Nos dieron unos boletos provisionales para que, en caso de que un pasajero no entrara, nos asignaran un asiento.

Nos tuvieron en una linea parados y sin respondernos. Varios de los que estábamos esperando nos sentimos como si estuviéramos pidiendo un favor y no como los clientes que pagaron por tener un servicio y una buena experiencia de vida.

Parados y con mucha hambre, estuvimos esperando de pie con las groserías de los empleados de United, mientras pensaba: debimos salir en el vuelo de las 8 y ya son las 15:00 horas sin saber si viajaríamos o no.

Por fin llegó un empleado latino y nos ayudó a que nos metieran al avión a Houston pero no prometió que tendríamos avión para la Ciudad de México. En el avión sufrimos otra hora de retraso y lo único que nos ofrecieron fue una sola bolsa con unos cuantos gramos de pretzels.

Llegamos a Houston y tuvimos que correr a la sala donde estaba el avión que viajaría a la Ciudad de México sin saber si tendríamos la oportunidad de llegar a casa.

Fuimos los últimos en subir y llegamos a la Ciudad de México y estuvimos esperando las maletas en vano: United no sabía donde estaba nuestro equipaje. Así que tuvimos que llenar una forma para reclamarlo y salimos del aeropuerto a las 2:30 am, a pesar que en el itinerario estaba programado para llegar a las 16:00 horas del día anterior.

El equipaje lo recibí 4 días después sin una disculpa por parte de United. Simplemente les importó poco el vía crusis que pasamos por que le dieron preferencia a unas jóvenes que tenían boletos que les dan a sus empleados.

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