Design Thinking, Lean y Agile

Agile discovery and delivery of digital products

Escrito colaborativamente junto a Ricardo Colusso

Design Thinking, Lean y Agile son enfoques que ayudan a desarrollar nuevas competencias que permiten resolver problemas relacionados con el ciclo de vida del desarrollo de productos en organizaciones.

Pero, ¿qué son y cómo se complementan? Más aún, ¿cómo hacer que cada uno de ellos aporte en el flujo de valor de la búsqueda de productos digitales exitosos centrados en el negocio?

Por un lado los equipos de desarrollo de software están enfocados en entregar software de valor y calidad en ciclos cortos. Los gerentes están más interesados en eficiencia y reducción de desperdicio mediante la gestión del Product Backlog. Y por otro lado están los diseñadores que quieren poner a los clientes en el centro de todo mediante validaciones tempranas de problemas y soluciones usando Design Thinking con procesos que son percibidos como largos y lentos.

Asimismo, si bien Agile fue concebido originalmente como una forma de trabajo del desarrollo de software con más capacidad de reacción a los cambios para adaptarse, centrado en los clientes y basado en evidencias, hoy se ha masificado y en muchos casos sólo es visto como un medio para elevar la velocidad de los equipos de desarrollo.

¿Qué son?

Design Thinking, Lean y Agile son enfoques muy importantes hoy en los equipos de desarrollo de productos. Todos ellos apalancan la estrategia de cambio organizacional a través de las tecnologías que permiten el desarrollo de novedosos productos digitales. Aunque tienen diferentes orígenes (diseño industrial, manufactura y desarrollo de software respectivamente) todos aportan valor y no sólo comparten prácticas y principios, sino que además son compatibles y complementarias.

A muy alto nivel, Design Thinking es un enfoque para explorar problemas complejos y encontrar nuevas oportunidades centrados en las personas. Lean es una filosofía de gestión que usa el razonamiento científico para explorar y validar nuestras asunciones e hipótesis para mejorar el flujo de valor de punta a punta en las organizaciones. Para hacerlo procede de una forma experimental, construyendo prototipos para exponerlos frente a los clientes en ciclos de aprendizaje validado, ajustando las próximas acciones en función de lo aprendido.

En el proceso de creación de productos innovadores detectamos momentos en los que la actividad principal es averiguar qué debemos construir (Product Discovery), y otros en los que construimos y ponemos el producto a disposición de los clientes (Product Delivery).

Ambas actividades, que se complementan y potencian, se realizan utilizando Design Thinking, Lean y Marcos de Trabajo Ágiles.

¿Cómo lo hacemos posible?

- Todo muy bien, pero . . . ¿cómo logramos que esto funcione en la práctica?

- La pregunta es compleja y nadie tiene la respuesta absoluta, todo va a depender mucho del contexto y cultura de la empresa, pero para no fallar resultará imprescindible desafiar nuestros supuestos, dudar de nuestras hipótesis y sobre todo subestimar nuestra capacidad de predecir el futuro comportamiento de los clientes.

En situaciones donde necesitamos innovar decidimos descartar algunas formas “tradicionales” de pensar y trabajar que buscan sobre-simplificar la complejidad de innovar en situaciones de incertidumbre. Por el contrario, reconocemos esa complejidad y utilizamos enfoques nuevos para no entrar en situaciones de desorden o correr altos riesgos de perder tiempo y dinero aplicando enfoques que no son apropiados en estos contextos.

Para evitar los aparentes conflictos entre estos tres enfoques, consideramos que es importante que el Product Discovery se adueñe del Product Backlog para priorizar según los aprendizajes encontrados. La agilidad es cambiar los planes reaccionando a los aprendizajes que nos traen las prácticas y actividades que nos aportan Design Thinking y Lean. Esa es la razón principal de adoptar estas formas de trabajo.

Finalmente a los clientes no les importa si usamos éste o aquel enfoque. Les importa que la organización les ofrezca excelentes productos y servicios que les resuelvan sus problemas de manera eficiente. Esto habilitará a que el negocio será más resiliente.

Mientras más podamos enfocarnos con nuestros equipos en satisfacer las necesidades de los clientes, colaborar para crear experiencias asombrosas e incentivarlos a mejorar continuamente mejor será el proceso y los resultados.

Apoyarlos en este camino es nuestra pasión en Kleer.