Imprimiendo Esperanza en 3D

Gustavo Duque, Caroline Henry y Diana Anthony

Hola mi nombre es Diana Anthony. Tengo 24 años y me gradué de Ingeniería biomédica en Carolina del Norte (EEUU). Soy mitad Sueca mitad Americana. En 2014, tuve la oportunidad de aplicar a una beca y hacer trabajos de voluntariado alrededor del mundo. Siempre quise ayudar a los niños, especialmente los que tienen problemas de discapacidad.

Yo publique en mi blog un artículo sobre una beca para trabajar. Una semana después, el manager del programa me contactó y me dio el número de una chica que trabajaba previamente con ellos. Durante el verano, estuve hice voluntariado en Quito. Luego regresé a los Estados Unidos para terminar mi carrera y desde Junio del 2015 estoy trabajando a tiempo completo en Range of Motion Project como directora de operaciones.


¿En qué consiste Range of Motion Project?

Esta organización de la salud empezó a trabajar el 2005 en Zacapa (Guatemala), y ha estado ofreciendo prótesis a personas con discapacidades por ya 11 años. Por el momento ROMP ha entregado instrumentos de prótesis aproximadamente a 2600 pacientes. Empezamos a utilizar hace poco tiempo el 3D scanner gracias a uno de nuestros socios que ha desarrollado el software especial. Con este proceso podemos ahorrar dinero y tiempo al momento de elaborar una prótesis. Estamos trabajando con esta nueva técnica con el equipo de la Universidad de San Francisco.

¿Cuál es tu trabajo en Range of Motion Project?

Somos tres en el equipo a tiempo completo ; yo, Patrick Mathay y Elizabeth Neufeld. Pat y yo trabajamos con Dave Krupa, uno de los co-fundadores. Dave y su colega, Eric Neufeld, son voluntarios. Entonces somos un equipo de cinco personas! Todos tenemos varias tareas. Yo gestiono las relaciones con diferentes socios y también colaboro con las operaciones tales como ordenar los materiales necesarios, asegurar que no falte nada y lo más importante que los materiales salgan de la aduana, y también definir los precios y cálculo de costos. Igualmente, trabajo online y directamente con los clientes. Todos los miércoles, visito pacientes en nuestra clínica para ver como las investigaciones benefician a los pacientes. Es una oportunidad genial después de la Universidad.

¿Con quién gestionas relaciones?

Estamos trabajando con la Universidad de Victoria en Canadá que ha desarrollado manos mecánicas con impresiones 3D. El producto cuesta 300 dólares. Se necesita solo 48 horas para construir una, es decir, en dos días podemos obtener un producto funcional, barato, ligero y personalizado. Imprimir en 3D permite ajustar los productos para los niños. Si se rompe no se necesita comprar otra. Es una solución barata y conveniente que podemos proponer a nuestros clientes.
Estamos trabajando también con el equipo de diseño de la Universidad de Illinois (EEUU), y la de Standard Cyborg y un business privado en San Francisco. No solo son universidades sino también empresas porque tienen sus propios laboratorios e impresoras. La empresa de Standard Cyborg desarrolla su propio software.
En la Universidad de Illinois, hay un equipo que se llama Psyonic. Crearon en los últimos años un mano mioeléctrica impresa en 3D. Es mas barato y mas operativo porque puede leer EMG (electromiografía). Esto se refiere a los señales eléctricas que pasan por nuestros músculos.

¿Cuantos pacientes han ustedes visto desde el desarrollo del proyecto?

Desde 2005, hemos visto mas o menos 200 pacientes en Ecuador, lo que es un número significativo de pacientes.

¿Cuales son los retos mas grandes que has encontrado?

Nos hemos encontrado con dos grandes retos. El primero fue encontrar fondos para la empresa. Esto se ha dificultado por la situación económica del país. El otro problema es el costo de los servicios de salud. Algunos pacientes no han visto un doctor hace mas de dos años y no todas las enfermedades están cubiertas. Por ejemplo, cuesta 70.000 dólares obtener una rodilla microprocesadora, lo cual no muchas personas pueden pagar. Una parte de nuestro trabajo es encontrar estos fondos y tenemos una cantidad grande de donaciones por parte de los Estados Unidos.

¿Que se siente ser la única chica en el equipo?

Me siento bien pero puede llegar a ser un poco frustrante. No pienso que es porque sea una chica sino por otras razones. Yo soy la mas joven del equipo y hace mucho tiempo que ellos trabajan juntos. Pero son muy pacientes conmigo considerando mi edad, falta de experiencia y nivel de español.
He podido encontrar problemas durante las reuniones. Cuando tengo que representar a ROMP, a veces la gente mira más a Patrick que a mi, cuando la gente debería hablar conmigo.
De igual modo, doy clases de cómo utilizar una impresora 3D y muchas veces tengo que trabajar con hombres y mujeres mayores, donde ser escuchada es más difícil. Tal vez es porque no esperaban que esté a cargo de tal proyecto o tal vez no pensaban que podía hablar español. Sin embargo, nunca he sido víctima de discriminación.

¿Desde tu punto de visto, porque no hay mucha presencia de mujeres en el “Tech World”?

Para mi lo que falta es un modelo a seguir. En mi Universidad la mitad de mis profesoras eran mujeres entonces no había notado esta falta de mujeres antes de venir aquí.

¿Que te parece Ecuador?

Lo que me sorprendió y sigue haciéndolo son dos cosas: el maquillaje y los tacones que las mujeres utilizan. Me gustaría que las mujeres jóvenes tengan otro ejemplo a seguir, uno que no utilice maquillaje. Para mi, no es necesario utilizarlo.
Pero me encantaría vivir aquí. Claro que hay algunos comportamientos machistas y sexistas en la cultura, como en todo lado. Pero no tengo este tipo de problemas en mi red.

Gracias a Diana por contarnos su historia y experiencia en ROMP. 
Si quieres mas información sobre el programa que Range of Motion Project tiene en Ecuador, mira este inspirador video.