Manteros y Mercado.

Una alianza natural.

Voy a comenzar afirmando algo que no debería resultar, a estas alturas, demasiado polémico. De ahí en adelante dar una explicación que intente aclarar dudas, en el mejor de los casos, tanto como agravios (moneda corriente), que seguramente nacerán a partir de leerla: Los Manteros y el Libre Mercado no sólo son aliados naturales, sino necesarios.

Todos somos testigos del conflicto actual con los Manteros de Once.

¿Qué vemos en la imagen? Por un lado los llamados Manteros, que podemos resumir como comerciantes que venden todo tipo de bienes en la vía pública. El detalle es, claro, que realizan una actividad ilegal. Antes de que me salten a la yugular, aviso que no siempre lo legal es sinónimo de moral o “bueno”: Hasta hace poco tanto la esclavitud como encerrar personas en campos de trabajo forzado eran legales. lamentablemente ambas actvidades siguen existiendo.

¿Qué más vemos? El brazo de la ley. El Estado utilizando su fuerza para exigir el diezmo obligatorio para todo tipo de actividad realizada dentro de su perímetro. Algo que nos recordará tranquilamente a El Castillo de Kafka, lectura recomendable sobre hasta donde puede llegar la burocracia.

Acá es donde entramos en un debate que personalmente me divierte al principio y luego me decepciona: Los manteros son emprendedores populares, y al mismo tiempo, quienes practican más que nadie el libre mercado en nuestro país. Me divierte notarlo pero me decepciona que resulte para muchos una verdad totalmente invisible para sus ojos.

Como Amazon, pero analógico.

Décadas de adoctrinamiento y propaganda nos hicieron creer que el libre mercado es maligno, malo, caca. Si uno se descuida, se escuchan cosas como que el nazismo era libremercadista y la Gestapo “dejaba hacer”. Ridiculeces producto de contradicciones de la propaganda estatista: Todo dentro del Estado, nada dentro del Estado.

Los Manteros son un claro ejemplo de que la realidad mata el discurso. Son comerciantes que, esquivando las gigantescas cargas tributarias que no se reflejan en salud, educación o seguridad dignas, ofrecen a la demanda (nosotros, sobre todo los que somos más humildes) productos a precios bajos. De hecho, son uno de los factores que evita el colapso inminente de este imperio fiscal que está constantemente a un paso del abismo.

Quienes apoyamos al libremercado debemos apoyar totalmente a los manteros. ¿Hay punteros y mafias que les cobran “diezmos”? Entonces separemos los tantos. Un ladrón de ovejas no hace delincuente al pastor. Es hora de que el liberalismo deje un poco los hoteles y pise más el “barro” que algunos ya conocemos de sobra.

Lamentablemente la correctitud política hace que lleguen a decir “queremos pagar impuestos”. Nadie quiere pagar impuestos. A quien me afirme que esto no es así, que estoy equivocado y hay muchas personas deseosas de pagar impuestos, le diré: Si tanto se quiere pagar impuestos ¿Por qué son obligatorios? ¿Por qué no los volvemos voluntarios?

Perdonen. Sé que estoy siendo Políticamente Incorrecto.