ENTREVISTA A NACHO DE BLAS

“No hay explicación para que una vacuna cueste 30 euros solo porque sea para humanos y la pague el estado”

Xabier Pita-Nieto
Nov 1, 2020 · 11 min read
El veterinario y docente Nacho de Blas, en una fotografía reciente. CEDIDA (Carolina Eseverri)

XABIER PITA.- Nacho de Blas es docente e investigador en Epidemiología Veterinaria y Profesor Titular del Departamento de Patología Animal de la Universidad de Zaragoza. Su labor como veterinario le ha llevado a abrir una página web donde almacena todos sus estudios sobre la materia, a la que añade que no es ni médico ni epidemiólogo, aunque su labor en el ámbito de la veterinaria le ha llevado a ser una de las voces más consultadas durante estos meses de pandemia. Dice bromeando que se pondrá la vacuna cuando ésta se admistre por vía intranasal, porque le dan miedo las agujas, y apunta a que volveremos a la ‘antigua normalidad’ cuando se descubra una vacuna eficaz, aunque incide en la necesidad de investigar mientras tanto fármacos y tratamientos contra la Covid-19.

Nacho comenta que los veterinarios llevan ya 90 años luchando contra la bronquitis respiratoria aviar, una de las enfermedades surgidas a raíz del coronavirus en aves. Explica, además, que es una de las pocas patologías en las que ha habido un gran avance tecnológico en cuanto a vacunación. “No entendía nada cuando decían que el virus no se propagaba mediante aerosoles… ¿Cómo que no? Si nosotros vacunamos a las aves por ese mismo método”.

El veterinario explicaba el funcionamiento de la inoculación en aves, para lo que es necesario usar hasta tres vacunas diferentes. La primera dosis se les administra doce horas después de nacer, mediante aerosoles. Se pone otra vacuna diferente a las doce horas de la primera, y después otra, también por aerosol. A los 15 días se re-vacuna con las dos primeras y también con una tercera cepa china, porque hay mutaciones y variantes del virus. Y eso no es todo, porque cuando las gallinas comienzan a poner los huevos, se les pone una vacuna inactivada, para desarrollar anticuerpos y asegurarse de que no transmitan la enfermedad al pollito.

Sobre el precio de venta de la vacuna, De Blas comenta que mil dosis contra la patología aviar salen por 20 euros, que es el precio de venta público. “Moderna pretende cobrar por cada dosis entre 35 y 40 euros. Hay más margen de beneficio, porque nadie vacunaría a un pollo a ese precio. No hay explicación para que una vacuna vaya a salir por 30 euros solo porque sea para humanos y porque la paga el estado y no nosotros”, afirma.

“La vacuna de Moderna cuesta entre 35 y 40 euros. Hay más margen de beneficio, nadie vacunaría un pollo a ese precio”.

Sobre la vacuna en otros animales, como en gatos, explicaba que la enfermedad en felinos tiene similitudes con los casos graves en humanos, pero que la vacuna que se desarrolló tuvo que retirarse del mercado por sus efectos contraproducentes. Esto sucedió hace 20 años, y hasta hace poco no volvió a salir otra al mercado que superaba algunos de estos problemas. En el caso de los perros, se tuvo que retirar porque no era efectiva.

¿Cuál es la eficacia de la vacuna en aves?
Poniendo cinco dosis de tres vacunas en 15 días consigues una cierta protección. A esto hay que sumarle la bioseguridad absoluta de las granjas de aves.

¿Si la vacuna no es del todo efectiva en animales, qué nos hace pensar que va a ser efectiva en humanos?
Lo primero es demostrar que no perjudique y que no tenga efectos secundarios. Eso implica un seguimiento no solo a corto plazo, en días u horas posteriores a la vacunación, sino efectos a largo plazo, como 6, 12 meses o incluso a los dos años. Esto no es como una pulsera, si no funciona me la quito, no se puede. Una pastilla dura 24 horas y dejas de tomarla, pero aquí no puedes retirar la vacuna una vez inoculada, por eso el seguimiento debe ser a largo plazo.

El 3 de noviembre Oxford dice que va a presentar su vacuna
La empresa que fabrica las dosis de Astra Zeneca pone a disposición de la empresa entre 200 y 300 millones de dosis para distribuir, con capacidad de aumentar la producción hasta 500–800 millones a finales de año. Hasta que no se autorice, el 3 de noviembre es imposible que se cumplan los plazos. Están hablando ahora de marzo de 2021… en Estados Unidos la vacuna de Astra Zeneca está paralizada a raíz de los dos casos de enfermedad, y eso que son los más flexibles a la hora de autorizar, es imposible de cumplir los plazos.

¿O sea, que en diciembre no va a haber vacuna?
Si la hay será exclusivamente para personas de elevadísimo riesgo, donde compense asumir el riesgo de una vacuna que no sabes qué protección va a tener, ni qué efectos va a tener a largo plazo. Ante la probabilidad –hablo de personas de 75, 80, 85 años– de que sea su única esperanza, se ponen en la balanza riesgos y beneficios, y es mejor protegerse que morir con una alta probabilidad. La infección de una persona mayor de 80 años en España tiene un 30% de posibilidades de muerte.

¿Cuándo podrá ser la vacuna segura en el momento de ponérsela?
En principio lo que marca la normativa. Mínimo un año para estar convencido de que el producto funciona y es seguro, y para que se comercialice con trámite legal, totalmente ordinario, serían dos años como mínimo.

¿Usted cuándo se vacunaría?
Cuando sea por vía intranasal [Ríe], es que a mí los pinchazos no me gustan demasiado. Pero pasa lo mismo sobre si te vacunarías de la gripe. No hay dosis para todos. Normalmente se compran entre 7 y 8 millones de unidades para toda España y alguna se tiraba a la basura porque no todo el mundo se quería vacunar. Para que te hagas una idea, menos del 40 % de sanitarios se vacunan de gripe cada año, en torno al 65% en cada región de las personas mayores de 65, en torno al 30 y 40% en embarazadas y muy poquito en niños.

“Hay que demostrar que la vacuna no tenga efectos secundarios. Eso implica un seguimiento no solo a corto plazo, sino también a los 6, 12 meses o incluso a los dos años posteriores”.

Nacho de Blas comentaba también otro de los retos que conlleva la vacuna, que es la logística para abastecer de las dosis necesarias cada país. “La vacuna de Oxford tiene que transportarse a -16 grados bajo cero, pero la de Moderna y Pzifer a -80 grados. No hay capacidad logística y de aviones refrigerados para mover tal cantidad de dosis, avisa. El proceso de fabricación de los envases de transporte es muy complejo. Logísticamente hay muchas cosas por resolver”, indicaba, “yo preferiría una vacuna que no necesite estar refrigerada y se administrase por vía intranasal”.

Le revacunación va a ocurrir casi seguro, comentaba el veterinario, sobre todo teniendo en cuenta que las vacunas son del tipo inactivadas y recombinantes. Volviendo al ejemplo de las aves, incidía en que no era necesario poner una sola vacuna, sino que había que poner tres diferentes y algunas de ellas más de una ocasión, porque existen variaciones en las cepas y se combinan con diferentes antígenos. Sobre el futuro, anticipa que el virus hará lo que hizo la gripe; irá mutando y las cepas que consigan esquivar la respuesta inmune serán las que proliferen. Hasta que salga una variante en la que la vacuna no será efectiva. La gripe, recuerda, lleva ya cuatro cepas diferentes, y aún así no protege frente a todas las variantes circulantes.

¿Es más importante ahora buscar un fármaco que sea más útil a corto plazo que una vacuna?
Sí, en principio sí, aunque no son excluyentes las estrategias. Deberían ser simultáneas y habría que invertir bastante en tratamientos mientras la vacuna se desarrolla. ¿Cuál es el problema? Que el desarrollo de un tratamiento tiene la misma complejidad que la vacuna y tiene que seguir las mismas fases de evaluación. Hay una fase 4 de farmacovigilancia para vigilar los efectos adversos a la población cuando se empieza a comercializar. Se han hecho estudios para ver qué moléculas tienen efectividad y hay modelos animales en los que sabemos que hay fármacos que han funcionado. Por ejemplo, los corticoides han funcionado en casos graves. Y esto lo hemos dicho por activa y por pasiva los veterinarios. Unos investigadores de Castilla la Mancha publicaron hace unos cuatro años los beneficios de la dexametasona en pacientes intubados en UCI, hasta que no lo publicó Oxford parecía que ese conocimiento no existía… si no lo publica Oxford, Harvard o Yale….

¿Y qué tratamientos son eficaces?
Se ha especulado con muchos. La gran torta ha sido con la hidroxicloroquina, que en gatos funcionaba pero que al final se ha tumbado. Hay estudios contradictorios. ¿Qué ocurre? Que es un producto libre de patentes, cualquiera lo puede fabricar y distribuir, entonces el beneficio para las farmacéuticas es mínimo. Siempre interesa sacar un fármaco nuevo en el que tengas la patente y puedas cobrar porque tienes la exclusividad. Se ha probado un derivado liquido de ibuprofeno que reduce los síntomas, la vitamina D hace bajar la gravedad y afectación de la enfermedad, el remdesivir sí que ha demostrado un cierto papel, mínimo, y todavía sigue la patente activa. Cada tratamiento cuesta 5.000 euros (3.120 dólares en EEUU) Ahí sí por lo que interesa promocionarlo, y eso que solo sirve para casos muy agudos y graves de UCI, reduce un poco la mortalidad pero no es la solución definitiva, la efectividad es bastante baja.

Y es aquí donde el experto señala los intereses comerciales de las farmacéuticas: “Habría que investigar, pues hay muchos fármacos en los que nadie está interesado en evaluarlos porque nadie va a ganar dinero por ello”. Además, defiende que debería haber iniciativas a nivel clínico de hospitales, con fondos propios, sin el apoyo de multinacionales… “Es la lucha de David contra Goliat”. Hay que tener en cuenta que es una de la industrias que más dinero mueve a nivel mundial, recalca, y tienen estrategias comerciales y de negocio.

¿Cómo inciden las empresas privadas como las multinacionales en la búsqueda de un fármaco?
Ellos no están aquí para curar a la gente, para eso estamos los investigadores, que lo hacemos casi por amor al arte en centros públicos de investigación. Las farmacéuticas son empresas privadas para ganar dinero. Es complicado. Tienen mucho más poder del que podamos pensar. Están interesadas en vender su producto.

Es por ello que De Blas se muestra partidario de crear una entidad independiente que lo gestione: “Debería haber una investigación financiada por servicios públicos que continuase sacando partido de moléculas de fármacos que ya están en el mercado y que podrían ser útiles”.

“Obviamente como empresas privadas que son, no se van a dedicar a investigar y desarrollar un producto que va contra sus intereses comerciales y no son de su propiedad”, manifiesta. ¿Irías a una entrevista de trabajo y en vez de venderte a ti mismo le dirías lo bueno que es tu compañero? Es lícito que quieran ganar dinero con sus productos, pero deberían ser los gobiernos quienes financiasen una investigación independiente de fármacos que estuviesen liberados de la patente.

“Habría que investigar nuevos fármacos, pues hay muchos en los que nadie está interesado en evaluarlos porque nadie va a ganar dinero por ello”.

¿Qué va a suponer la vacuna? Y es aquí donde surge la teoría del queso suizo (Swiss cheese model). En el caso de la gripe solo actuamos con dos lonchas, la de la vacuna y la inmunidad previa. En el caso del Covid-19 contamos con las ‘lonchas’ de la distancia social, la mascarilla, el confinamiento, los rastreadores, el diagnóstico… Lo que pasa es que con las lonchas básicas no consigues controlar la epidemia. En el momento en el que se añadan las dos lonchas de vacuna e inmunidad previa, aunque sea baja, los ‘agujeritos’ serán cada vez más pequeños y sin agujeros. En el momento en el que pongamos la loncha de la vacuna conseguiremos que desaparezca casi por completo. El problema es que con este coronavirus no tenemos lo fundamental que nos permite cambiar una loncha por otra: si tengo la vacuna podré prescindir de la mascarilla y distancia social, pero a lo mejor tengo que seguir con la ventilación. “Consiste en ver cuantos agujeros tiene mi sandwich”, zanja De Blas.

La teoría del queso suizo que Nacho de Blas emplea para explicar las medidas de prevención en sus clases. CEDIDA

LA 2ª OLA Y LA ESTACIONALIDAD DEL VIRUS

Todos los coronavirus son estacionales, excepto SARS Y MERS que desaparecieron en meses y no les dio tiempo a demostrarlo, pero cuando llega el invierno sube la incidencia, añade. Las toses son para el invierno y las gastroenteritis para el verano, es un patrón estacional de virus respiratorios en invierno y bacterias en verano. Los coronavirus, al ser un virus RNA, son muy susceptibles a los rayos ultravioletas, y son muy dañinos, por lo que los neutralizan rápidamente. Cuando tienes un sitio muy bien ventilado e iluminado, donde entra mucha luz natural, en pocas horas ( e incluso minutos) el virus se inactiva y deja de ser funcional. Cuando llega el invierno y empiezan a acortarse los días, llega a haber mayor capacidad de contagio y empieza a haber menos inactivación de la carga viral ambiental. De esta forma se dan contagios más graves, porque normalmente a mayor cantidad de virus a los que te expongas, mayor es la gravedad del cuadro, explica De Blas.

¿Se puede conseguir la inmunidad de rebaño?
Aquí entran dos factores: que haya una transmisión suficientemente fuerte y que los anticuerpos duren lo suficiente. Según los indicios que tenemos es que duran bastante menos de lo esperado. Ante una reinfección serán más leves y se convertirá en una enfermedad endémica leve, como sucedió con los cuatro coronavirus estacionales humanos: el 229E, OC–43, NL63 y HKU-1, que son los cuatro coronavirus humanos que ahora están circulando.

“En invierno se acortan los días y existe una mayor capacidad de contagio. De esta forma se dan contagios más graves”.

¿Este verano en que ha comenzado la 2ª ola por qué ha habido una incidencia tan alta?
Cuando comienza una epidemia, donde no hay inmunidad de grupo el pico inicial siempre es fuerte, luego entra en dinámica estacional. Con este virus hemos visto que en verano ha tenido que ver con factores sociodemográficos, además de que tuvimos una desescalada demasiado rápida, no llegamos a los niveles de Alemania o Italia. No tuvimos en cuenta el factor de los temporeros, al tratarse de un país donde la agricultura es tan importante, dependemos mucho de ella y el resto de Europa no. Los brotes de Lleida, Aragón… fue una honda estacional que no fue porque ellos tuvieran la culpa, sino porque vivían en infraviviendas. También ha sucedido en mataderos y plantas de procesado de frutas. En Navarra ha habido un matadero de aves afectado, en Alemania también y en EEUU un montón, porque la temperatura y baja humedad actúan. Es una sinergia de un problema sanitario con problema demográfico

¿Cuándo vamos a volver a la normalidad? ¿Cuándo dejará de haber distancia social, mascarilla…?
No lo sé. Depende mucho de cuándo tengamos un tratamiento para las personas mayores y enfermos graves. Es lo que pasaba con el sida, que iba a tener la vacuna en un año y han pasado 35. Se han creado muchas falsas ilusiones, esperanzas y eso es contraproducente. Mientras llega la vacuna tenemos que adoptar medidas preventivas. Lo que pasó con el sida fue que se avanzó en el diagnóstico, que afortunadamente ahora es muy precoz. Se consiguió reducir la incidencia tras descubrir que la transmisión era en vía venérea, a través de transfusiones de sangre y jeringuillas compartidas. En cuanto se establecieron programas de la sangre donada, ese tipo de vía de transmisión prácticamente desapareció. Se identificó la ‘mascarilla’ de esa enfermedad, que era el condón y se hicieron campañas de concienciación e información. Luego empezaron a aparecen los antirretrovirales, que llegaron mucho más tarde y ahora es una enfermedad crónica, porque tenemos tratamiento pero no vacuna. El problema es que la gente ha dejado de usar el condón porque la percepción de riesgo ha bajado. La gente ya no muere de sida en países desarrollados. Las ETS han subido todas: gonorrea, sífilis.. la percepción del gran coco del sida ha desaparecido…

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Xabier Pita-Nieto

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Proceso de periodista en la Universidad de Navarra

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