Vivió

Si murió, vivió. La oración es breve y clara pero es fácil complicarla. ¿Mucho o poco?, ¿fue feliz o deambuló entre la depresión?, ¿la infancia truncó su futuro?, ¿recibió amor de su familia?, ¿fue rico o pobre?, ¿atontado o espabilado? En esencia: ¿Cómo vivió?

¿Y cómo murió? ¿Por causas naturales o extrañas?, ¿sufrió?, ¿o dejó de ser sumido en la inconsciencia?, ¿estuvo acompañado o solo? ¿Y dónde? ¿Y por qué murió?

¿Por qué murió? En consecuencia, ¿por qué vivió?

Si murió por lo que vivió, todas las preguntas complejas sobran.

Morir por vivir es nacer. Atiéndame, ¿su vida está lista para morir? En caso negativo, siga el camino infructuoso de responder las preguntas complejas anteriores, pero sepa que la vida va por el otro lado. Por el sencillo. Si murió, vivió.


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