El narcisismo en las relaciones en el siglo XXI

o como el amor es cada vez más individualista y más breve, pues los amantes lo que esperan del otro es que lo confirmen cómo un ser excepcional


Un comentario habitual entre mis amistades que trabajan en psicología clínica es que las enfermedades mentales más tradicionales del siglo anterior, especialmente de la primera mitad, van disminuyendo en este siglo actual, mientras que van aumentando la depresión y el trastorno narcisista de la personalidad. La mayoría de los estudios que registran la evolución de dichos trastornos también lo confirma.

La psicopatología está directamente ligada con el contexto cultural, social y económico en el que se vive.

Vivimos en la época del individualismo a ultranza, del ego, de la necesidad de preocuparse solamente de los beneficios de uno mismo. Buscamos aquello que nos hace felices, independientemente de que lo haga a los demás. Nuestras metas somos nosotros mismos. Premiamos y admiramos a aquellos que no son capaces de respetar a los demás, a aquellos que practican la perversión en su contacto con los demás a beneficio propio, a aquellos que no tratan al otro cómo a otro, sino como un cosa, a aquellos que no entienden la subjetividad, y mucho menos la intersubjetividad. Basta ver programas de televisión como “Master Chef”, por decir alguno.

En el campo emocional este cambio ha tenido una repercusión muy importante, cada vez hay más personas damnificadas por su relación con un narcisista (hay más hombres narcisistas que mujeres, aunque ellas están aumentando rápidamente). Las relaciones con una persona narcisista son complejas pues es difícil ser amado por alguien que solamente se ama a si mismo, por una persona totalmente centrada en su persona.

Sus relaciones suelen buscar la satisfacción propia, buscan en la relación la confirmación de que son excepcionales…

existen porque el otro les muestra esa imagen que tanto necesitan. Sin embargo, sus relaciones no suelen ser muy largas ( a no ser que encuentren a una persona muy dependiente), pero si muy complicadas. Necesitan continuamente la aprobación y la atención constante de su pareja. Son omnipotentes y quieren que se lo demuestres. En sus relaciones necesitan que se confirme su realidad:

“Un rasgo típico de la personalidad narcisista será la percepción egocéntrica de la realidad, a través de la cual sólo acepta aquella realidad que refuerza su propia grandiosidad. La realidad es aceptada sólo si tiene la función de espejo que devuelve una imagen positiva”.
Trechera

Por ello si no le confirmas la realidad que él o ella necesitan no tardarán en dejarte, o lo harán cuando encuentren a alguien que lo haga: una persona nueva, desconocida que se deje embaucar por esa falsa realidad que muestran, y que por tanto les confirme la mentira que quieren creer. Basta que el otro les diga: “eres la persona más especial que he conocido”, “eres lo mejor de mi vida” para que queden embaucados por la novedad. Esa que necesitan para confirmarse cómo seres excepcionales, esa que no les devuelva la triste realidad de su baja autoestima, de su enorme fragilidad.

El peor problema que te puedes encontrar si te relaciones con ellos o ellas es que los narcisistas en realidad te viven cómo una extensión de ellos, de su personalidad. Por ello tienen todo su derecho sobre ti. Todo lo tuyo es suyo, pero en cambio todo lo de ellos no es tuyo. Tienden a usarte en su beneficio propio. Te apoyan en todo aquello que los satisface cómo persona, y te denigran en todo aquello en que no lo hace. Todo es perfecto mientras confirmes lo que ellos quieren, todo va mal en el momento que plantas cara y empiezas a mostrar que no estás de acuerdo en algunas de las cosas de la relación, lo que sucede siempre pues cualquiera se siente explotado en una relación de este tipo. Cuando ves que das mucho por el otro y el otro solamente te da cuando lo satisfaces empiezan las dificultades.

“El modo de obrar maquiavélico se traduce en una tendencia a ver a los otros como extensiones de uno mismo. El narcisista se caracteriza por la manipulación y la utilización de las demás personas y situaciones en beneficio propio”.
Trechera
Si tienes un narcisista como pareja ya puedes prepararte para hacer siempre de espejo positivo, con lo que agota eso, pero además prepárate a no ver nada en el espejo del otro, o, aún peor, prepárate para que te devuelva continuamente una imagen negativa de ti mismo/a si no le devuelves una imagen positiva de él/ella.

El problema más serio para ellos es que en en verdad no son cómo creen que son, ni tampoco son la imagen que nos muestran a los demás: personas seguras de si mismas, absolutamente felices por haber llegado a dónde querían llegar. En realidad, tal cómo comenta Trechera:

¿”Dime de qué presumes y te diré de qué careces”, dice el refrán. A pesar de la omnipotencia, la grandiosidad y la hiperestima, el narcisismo puede considerarse como un espejo mágico que falsifica la realidad del desamparo y de la impotencia del ser humano, reflejando una omnipotencia que no tiene. El narcisismo aparece como una formación reactiva, un mecanismo de defensa mediante el cual el sujeto actúa de manera totalmente distinta a como se siente o auténticamente es”.
Quino

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