¿Las personas se borran?

Días duros, y lo que te rondaré, morena. No, no se borran, el proceso de llegar a querer a una persona que has elegido es largo y maravilloso. Las experiencias que dibujan el retrato de tu amor hacen tan marcado el trazo que ni con todas las gomas Milán nata del mundo podrías borrarlo.

Pero si el viento se lleva por la ventana el papel con tu arte no lo busques. Recuerda lo hermoso que fue pintarlo, y cobíjate ahí.

No, las estrellas fugaces no te los retornarán. Lo sé muy bien porque las he mirado tantas noches … y tantas noches les he pedido que nos los devolvieran que no me ha quedado más remedio que rendirme a la evidencia. O bien, las estrellas fugaces no me escuchan, o bien no pueden cumplir mi deseo. También es verdad que eso de gritar en silencio y llorar sin lágrimas no ayuda a establecer conexiones con estrellas que no lo son.

Y como esto es muy difícil de entender habiendo nacido tan solo hace cinco solsticios de invierno, cambiemos de tercio y miremos al arácnido rojo que nos intriga. Y agradezcamos que nuestra amatxu pe**r*a nos diga que se llama cochinilla. Y confortémonos con el hecho de que que se contenga a tiempo de añadir lo de que con esos bichillos hacen el colorante de los danones de fresa.

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