GRAN FONDO TOUR DE NÁPOLES

Uno de esos días en que al salir a la calle, te das cuenta que va a ser un buen día.
Un día muy largo, pero un buen día.

Ya habíamos pasado por este spot dos veces antes pero la rampa que la rodea y el esfuerzo que implica la pendiente demanda toda tu concentración, afortunadamente gracias a las ganas de orinar se nos puso en frente este falso histórico desde el cual observamos la ciudad de la que nos alejaríamos durante las siguientes trece o catorce horas.

Lo que se ve al entrar en trance.

La primera cuesta hacia La Loma, entra el modo performance con un ritmo marcado por Alex durante los primeros 15 minutos, suficiente para rebasar a los entusiastas, Nápoles al frente en la sección plana hasta que comenzando la segunda pendiente ataque de su servidor, me alejo un minuto y medio hasta perderlos de vista sólo para ser alcanzado visualmente por Jaime diez minutos después (más o menos) con Alex detrás de él a unos segundos, lanzo un ataque terminal a diez minutos de llegar a La Loma para llegar primero y verlos llegar. Este entusiasmo no duraría por mucho tiempo.

La calma después de la tormenta, esfuerzo entonces traducido en belleza.

Lo que siguió después fue un descenso muy divertido, curvas cerradas, posiciones aerodinámicas, sol y mucho aire en el rostro.

Aquí tenemos al conchas homenajeando su apodo.. no hay que dejarse engañar, aparentando incomodidad, Jaime intenta despistar a sus competidores con lo que en realidad se trata de una postura secreta de recuperación.

Aquí tenemos un mapa con las fotografías en el lugar donde fueron tomadas, el teléfono murió a los 160km, suponemos que fueron 200.

En Tepoztlán tuvimos que subir una pendiente empedrada que nos mató bastante, no hay fotos de esto pero merece la pena una mención, aunque sin fotografía pues da lo mismo.

Algo del paisaje
Penúltima parada por una agüita de coco… m-que-yiko.

Jaime decidió atacar con lo que le quedaba de fuerzas en lo que sería la última escalada para salir de ese agujero de calor, yo lo sigo pero le advierto que seguir a ese ritmo nos tronaríamos en corto, lo que obviamente sucedió y me tuve que salir de la misión, Nápoles me botó y continuó, Alex más inteligente se la toma con calma y nos alcanza a ambos en la cima, entero. los dos nos encontramos a un Jaime destruido e incapaz de ponerse de pie ni para ir a la tienda por una coca, pero pues es el conchas y ya no le creemos nada.

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📸 Adrian Garcia
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