Sherlock : the abominable bride (BBC, 2016)

Sherlock (Fake) Origins

La querencia por el personaje de Sherlock Holmes me viene de familia: recuerdo mi madre esperando religiosamente los domingos a que empezara la serie con Jeremy Brett interpretando al detective, tanto como cuando vimos aquel “spielbergiano” El secreto de la pirámide (como anécdota, el recuerdo de cuando la “mutilaron” en su primer pase televisivo cortando los post-créditos donde se explicaba que el villano de la película era en realidad Moriarty), pasando más tarde por la versión/parodia de Billy Wilder en La vida privada de Sherlock Holmes y el monstruo del Lago Ness, e incluso siguiendo los mediodías la fantástica serie de Miyazaki Meitantei Holmes o Sherlock Hound.

…la estás cantando, lo sé

Yo me convertí en seguidora acérrima, incluso con algunos “peros”, de la versión de Steven Moffat y Mark Gatiss para la BBC del 2010 (no así de la versión de Guy Ritchie). Aunque me temo que, en el “impasse” entre su segunda y tercera temporada, impuesto tanto por la apretada agenda de su creador e intérpretes, como por el éxito de la propuesta la serie, ha terminado por ser tan autocomplaciente que ha llegado a ser una parodia de lo que fue en sus dos primeras y brillantes partes. Así, después de una tercera temporada demasiado autoreferencial ya desde su inicio, incluyendo parodias de las teorías de los fans al respecto de cómo sobrevivió el detective (recordemos que Sherlock en The Reichenbach Falls sobrevivió a la caída suicida desde lo alto del Hospital Barts, pero Watson desconoce que sigue vivo; la explicación a esto fue una en la que todo Londres estaba al caso del montaje de Holmes con la caída y solo existe el escenario para Watson, lo cual tiene muy poco sentido), ésta tercera temporada terminaba con un regreso de entre los muertos de Moriarty (el espléndido Andrew Scott) y, dado que los tradicionales 3 episodios de 90 minutos de su próxima temporada van a llegar en el 2017, se ha hecho este “especial navideño” para calmar la ansiedad de los fans y que la espera no sea tan larga.

Ambientado en la época victoriana de las novelas de Conan Doyle, se ha hecho un prólogo con una reconstrucción del momento en que Watson y Holmes se encuentran por primera vez. Una vez puestos en materia (en este caso temporal) una elipsis metiendo de lleno a la pareja en un nuevo caso, esta vez sobre la “abominable bride” del título, en el que es la protagonista de un tiroteo que acaba con su suicidio, para que después dicha novia aparentemente vuelva de la muerte para asesinar a su marido, caso que lleva a Scotland Yard de cabeza. Parecía que Moffat & Gatiss se habían refrescado, aunque curiosamente se hacía volviendo a algunas de las señas de identidad de la serie, como esas recreaciones de la acción en un escenario, esta vez en medio del tiroteo; la imaginaría visual de las transiciones, como el laberinto perdiéndose en las manos del protagonista; o un supuesto intento de disculpa de Moffat por las justificadas quejas sobre la serie y su misoginia… que se revela espejismo : luego tiene la osadía de convertir al feminismo de la época en una secta, literalmente, escondiéndola bajo la referencia a El secreto de la Pirámide. Al final, la trama acaba perdiéndose en un ¿nolanista? Inception , despertando al protagonista en el avión en el que lo dejó en la tercera temporada, a costa de una dosis de droga para favorecer el famoso Palacio Mental al que accede Holmes, según dice, para resolver el caso Moriarty.

A partir de aquí, un constante ir y venir de épocas hace que no sólo se pierda la cuenta, sino que todo sea extremadamente complicado, en un sinfín de referencias y meta-referencias sin ningún tipo de sentido (desde esa anteriormente comentada versión misógina de la secta de El secreto de la Pirámide, hasta las recreación de las cataratas de Reichenbach con un Watson consciente de ser fruto de la imaginación de Holmes), sin utilidad (¿para qué sirve la escena en que desentierra el cadáver de la novia?) y con errores (Holmes dice que se droga antes de subir al avión para poder resolver el caso Moriarty, pero el hecho de que Moriarty haya vuelto en realidad no se sabe hasta que él ya ha despegado, ¿es Sherlock vidente?) y que no aporta absolutamente nada ni a la trama ni a los personajes.

Hubiera sido preferible hacer un episodio autoconclusivo, un auténtico “especial” sin relación a la trama actual de la serie, que lo que ha acabado siendo este confuso intento de epatar al personal queriendo ser el más brillante de la clase, algo que finalmente Moffat parece se ha acabado creyendo.