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La última lucha de Lenin revisitada

Por La Tizza

«Lenin en Smolny», V. Daukshis (1905–1984)

Una de las tareas pendientes que nos queda en La Tizza, se encuentra en el acercamiento crítico a las dinámicas entre narrativa(s) y realidad(es) de una idea que se ha escrito como absoluto en piedra en los últimos años: la polarización del discurso. Esta sentencia, tiende a invisibilizar un grupo de problemas que le son consustanciales: ¿por qué la autorreferencialidad, sea de «izquierdas», «derechas», o de adscripciones a determinados «ismos» va ocupando un lugar central? ¿Será que dicha autorreferencialidad identitaria reproduce el grito liberal abstracto que pone también el «yo soy», el individuo, por encima del colectivo? ¿Cómo se las arreglan quiénes representan, en apariencia, «los polos» para hablar de la misma forma, con las mismas palabras, con similares asideros de exclusión? ¿Cuánta ruptura hay, entre los adscriptos a los «ismos» más diversos, entre «originarios» y «herederos»?

En un intento, todavía débil, de saldar esta tarea, La Tizza recupera fragmentos del libro «La última lucha de Lenin. Discursos y escritos (1922–1923)» publicado en Cuba por la Editorial de Ciencias Sociales en 2011; en particular aquellos relativos a las discusiones sobre el monopolio estatal del comercio exterior.

En una carta del 12 de diciembre de 1922, Lenin, el principal líder de la Revolución de Octubre y del gobierno revolucionario que se estableció tras su triunfo, escribe a León Trotsky: «Escríbame lo más pronto posible si está de acuerdo; batallaré en el pleno por el monopolio. ¿Y usted?». Ello ocurre, como confirmación a esa relación y tensiones a veces olvidada entre los «documentos oficiales» y las prácticas, casi dos años después de aprobarse en el X Congreso del PC(b) (marzo de 1921) la Resolución sobre la unidad del Partido.

Si bien muchos de los textos escritos o dictados por Lenin en sus últimos dos años de vida han sido divulgados con amplitud, la recurrencia –a la altura del 2021– de criterios «ilustrados» y/o comentaristas en diferentes plataformas digitales que simplifican el escenario, complejidad, alianzas, manipulaciones y construcciones con respecto a los primeros años que siguieron a 1917 nos animaron a (re)publicar los fragmentos que ponemos a su disposición.

En los fragmentos que presentamos a partir de hoy, León Trotsky tiene un lugar central, en su condición de ser uno de los dos principales líderes de la Revolución. Para introducir estos textos, nos limitamos a señalar otras cuestiones problemáticas que consideramos de interés en el actual escenario.

  • El ataque en bloque a Trotsky, con el objetivo de legitimar a Stalin por contraposición, tiene los siguientes peligros: despachar de manera simple un proceso complejo que se caracterizó, al menos en sus cinco primeros años, por una democracia profunda al interior del Partido que lideró y hegemonizó el poder revolucionario; atacar los propios cimientos de la actuación de uno de los dirigentes principales de Octubre; y, como serpiente que se muerde la cola, desconocer al propio Lenin de los años posteriores a 1917.
  • Uno de los problemas de la herencia de los «ismos» y, en particular, de esa «herencia» puesta en función de batallas grupales entre «guardianes de la fe» lleva, en casos como este, a guillotinar a Trotsky, como si su lucha contra el estalinismo y la traición al proyecto bolchevique originario estuviera separada de la centralidad del enfrentamiento –internacional– al capitalismo y el imperialismo.
  • Asimismo, presentar al autor de La Revolución traicionada y de los materiales que conformaron En defensa del marxismo sólo en su práctica de resistencia contra el devenir de la URSS con Stalin puede situar como secundario el «pequeño detalle» de que León Trostky fue protagonista en «pensar», pero sobre todo en «hacer» la Revolución de 1917; y esa Revolución fue profundamente anticapitalista y antimperialista.

La defensa del monopolio estatal del comercio exterior (Selección)

Cartas cruzadas (I)

Los fragmentos fueron tomados de «La última lucha de Lenin. Discursos y escritos (1922–1923)». Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 2011.

Carta a León Trotsky

Por V. I. Lenin

12 de diciembre de 1922

Camarada Trotsky,

Le envío una carta de Krestinsky.[1] Escríbame lo más pronto posible si está de acuerdo; batallaré en el pleno por el monopolio.

¿Y usted?

Suyo,

Lenin

Posdata: Lo mejor será que responda pronto.

Carta a Lenin

Por León Trotsky

12 de diciembre de 1922

Secreto

Al camarada Lenin

¡V. I.!

El mantenimiento y fortalecimiento del monopolio del comercio exterior es un asunto de absoluta necesidad.[2] Pero en este preciso instante, de hecho, los opositores del comercio exterior no están lanzando un ataque frontal contra él, sino que recurren a complejas maniobras de flanqueo. Por otro lado, sin lugar a dudas es necesario modificar y mejorar los métodos del comercio exterior.

Surge el peligro de que bajo la apariencia de perfeccionar los métodos de implementación del monopolio, pueden ser introducidas medidas que en esencia minen el monopolio.

El camarada Avaniésov me visitó hoy y me informó de las conclusiones básicas de su comisión. Hasta donde le entendí, quiere que el monopolio del comercio se ejecute no directamente por el Comisariado del Pueblo de Comercio Exterior, sino por unidades administrativas grandes (sindicatos, consorcios) bajo el control del comisariado. Krestinsky propone, evidentemente de acuerdo con Stomoniakov, que los grupos económicos más importantes (es decir, una vez más, obviamente los sindicatos y los consorcios y en parte los departamentos) tengan representación permanente en los puntos correspondientes y que estos representantes constituyan secciones dentro de las delegaciones comerciales. Este plan tiene algo en común con el de Avaniésov, con el que, sin embargo, tiene una diferencia fundamental; Krestinsky parte de la base que las delegaciones comerciales sean el órgano comercializador (que compre y venda) directo de la república. Las unidades económicas independientes realizan sus operaciones a través de las secciones de las representaciones comerciales, mientras que dichas secciones se organizan según los grupos económicos correspondientes. Sin embargo, Avaniésov propone desde un principio estas representaciones sindicadas como órganos comerciales fundamentales, reservándole a las representaciones comerciales las funciones de control.

Tal vez la evolución de ambos planes conduzca a lo mismo, pero por el momento posiblemente sea más seguro aceptar representaciones comerciales como base. Por otra parte, puede ser que yo no haya entendido a cabalidad el plan de la comisión de Avaniésov. Él prometió enviar mañana unas propuestas por escrito.

La cuestión más importante, no obstante, ha sido y sigue siendo la regulación de nuestro comercio de exportación de Rusia en relación con toda la labor económica en general. Es necesario que alguien sepa y decida qué se puede importar y qué no, qué es necesario exportar y reservar para nosotros mismos. Aquí no se necesitan regulaciones legislativas llanas, con nomenclaturas rígidas; sino regulaciones prácticas, flexibles y siempre ajustables a las necesidades de la economía tomadas en su conjunto. Evidentemente esto debería ser trabajo de la Comisión Estatal de Planificación, que permanece, a su vez, bajo el rubro de desarrollo de la industria estatal. Pero este es un tema específico sobre el que he escrito en más de una ocasión. La comisión de Avaniésov solo ha confirmado que aún no se ha realizado tal contabilidad de nuestras exportaciones e importaciones.

Trotsky

Carta a M. I. Frumkin y B. S. Stomoniakov

Por V. I. Lenin

12 de diciembre de 1922

Estrictamente secreto

A los camaradas Frumkin y Stomoniakov, copia para Trotsky.

En vista del agravamiento de mi enfermedad, me veo imposibilitado de asistir al pleno.[3] Me doy cuenta perfectamente de hasta qué punto he estado obrando torpemente, y en ocasiones peor que eso, con ustedes; pero en todo caso me es imposible intervenir con siquiera un mínimo de acierto.

Hoy recibí la carta del camarada Trotsky, que adjunto, con la que estoy de acuerdo en lo esencial, a excepción quizás de las últimas líneas sobre la Comisión Estatal de Planificación. Le escribiré a Trotsky sobre mi coincidencia con él y para pedirle que, teniendo en cuenta mi enfermedad, se encargue en el pleno de la defensa de mi posición.

Pienso que la defensa se debe dividir en tres partes:

Primera, una defensa del principio fundamental del monopolio del comercio exterior: el establecimiento total y definitivo (del monopolio).

Segunda, encargar a una comisión especial el examen detallado de aquellos planes prácticos para la realización de dicho monopolio que propone Avaniésov. Cuando menos la mitad de esta comisión deberán constituirla representantes del Comisariado de Comercio Exterior.

Tercera, la cuestión del trabajo de la Comisión Estatal de Planificación debe ser discutida independientemente. Al mismo tiempo, creo que con Trotsky no habrá diferencias si éste se limita a exigir que la labor de la Comisión Estatal de Planificación que permanece bajo el rubro de desarrollo de la industria estatal, responda en todas las áreas a la actividad del Comisariado del Pueblo de Comercio Exterior.

Espero poder escribirles nuevamente hoy o mañana y enviarles mi declaración que respecto de esta cuestión deseo dirigir al pleno del Comité Central. De todos modos, creo que el significado principal de este problema es tan fundamental que en caso que no logre obtener el acuerdo del pleno, estoy obligado a llevarlo ante el congreso. Pero antes de esto, se debe informar sobre el desacuerdo actual a la fracción del PCR al próximo Congreso de Soviets.

Lenin

Dictada a L. F. [Lidia Fotieva]

Carta a León Trotsky

Por V. I. Lenin

13 de diciembre de 1922

Copia a Frumkin y Stomoniakov

Camarada Trotsky,

He recibido sus comentarios sobre la carta de Krestinsky y los planes de Avaniésov.[4] Opino que usted y yo estamos de acuerdo en grado máximo, y creo que la cuestión de la Comisión Estatal de Planificación, tal como se plantea en este caso, excluye (o posterga) cualquier disputa acerca de si dicha Comisión Estatal de Planificación necesita tener derechos administrativos.

En todo caso le rogaría que en el próximo pleno se encargue de defender nuestro punto de vista común sobre la necesidad absoluta de mantener y consolidar el monopolio del comercio exterior. Ya que al respecto, el pleno anterior adoptó una resolución enteramente contraria al monopolio del comercio exterior, y puesto que no se puede ceder en este caso, creo, y lo digo en la carta a Frumkin y Stomoniakov, que si sufrimos una derrota en esta cuestión, deberemos someterla al congreso del Partido. Para ello será necesario exponer en breve nuestras diferencias ante el grupo partidista del próximo Congreso de Soviets. Escribiré esa exposición si no me falta tiempo, y me llenaría de gusto si usted hiciera lo mismo. La vacilación sobre este particular nos causa un daño inaudito, y los argumentos en contra se reducen enteramente a las acusaciones de imperfección del aparato.

Pero nuestro aparato se distingue por su imperfección en todas las partes, y renunciar al monopolio por ser imperfecto el aparato significaría tirar de la bañera al niño con el agua sucia.

Lenin

Notas

[1] Lenin, OC, t. 54, p. 365.

N. N. Krestinsky, representante plenipotenciario de la RSFSR ante Alemania, había escrito sobre las perspectivas para mejorar el comercio con Alemania y sobre la necesidad de mantener el monopolio estatal sobre el comercio exterior. Las cartas dirigidas a Trotsky incluidas en este capítulo fueron dadas a la publicidad por primera vez por Trotsky en su «Carta al Buró de la Historia del Partido» de 1927 (…) En la Unión Soviética aparecieron por primera vez en la quinta edición rusa de las obras de Lenin (Disponible también en https://docplayer.es/51012021-Lecciones-de-octubre-1-leon-trotsky.html).

[2] Cotejada contra el original ruso aparecido en Meijer, The Trotsky Papers [Los documentos de Trotsky], t. 2, pp. 778, 780.

[3] Traducida de Meijer, The Trotsky Papers [Los documentos de Trotsky] t. 2, pp. 774, 776. Incluida por Trotsky en su «Carta al Buró de la Historia del Partido» y publicada originalmente en 1928 en Trotsky, The Real Situation in Russia [La verdadera situación en Rusia]. La carta no se encuentra en las Obras Completas de Lenin. Una versión se encuentra disponible también en https://docplayer.es/51012021-Lecciones-de-octubre-1-leon-trotsky.html.

[4] Lenin, OC, t. 54, p. 366.

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