Pensamiento Crítico: hervores de medio siglo

Por: La Tizza

Coloquio: “Con arreglo a esta opinión trabajaremos…” A 50 años de la revista Pensamiento Crítico, Casa del Alba Cultural, La Habana, 21 de febrero, 2017 / Foto: Rosa Encinas

Cuando el pensamiento se propone nada menos que la revolución, no puede prescindir del agua. Al primer contacto la vuelve inflamable y levantisca. Entonces, mojarse significa arder.

Aquella revista lanzó su desafío desde Cuba en febrero de 1967, año de la muerte del Che. El coloquio Con arreglo a esta opinión trabajaremos…” caldeó su memoria –única forma de honrarla– el pasado 21 de febrero, tres meses después de la muerte de Fidel, y en el año del centenario de la victoria bolchevique. La práctica dirá si estas fechas son fruto del azar, o la “cantidad hechizada” de los “imposibles” que vendrán.

Con las 48 imágenes de sus portadas expuestas y en vilo, la aventura intelectual de los muchachos de la calle K reunió en la Casa del Alba Cultural a más de 120 personas.

Tres mesas de discusión: 1. La revista y su circunstancia; 2. la revista y su contenido; 3. la revista ante los desafíos de la práctica revolucionaria que necesita Cuba hoy; nos devolvieron las complejidades y saltos extraordinarios de la primera etapa de la Revolución cubana en el poder, pero también, nos convocaron a relanzar su proyecto de liberaciones en la coyuntura de 2017.

Durante el coloquio se hizo un homenaje activo a las personas que desempeñaron roles decisivos en la revista, y llevaron sobre sí la responsabilidad de imaginarla, dirigirla, gestionarla, debatirla, editarla, imprimirla, corregirla, pelear por ella. Artistas de la plástica respondieron de inmediato a la convocatoria de poner obras suyas al servicio de este homenaje.

El coro “Entrevoces”, dirigido por la maestra Digna Guerra; Alberto Faya y su grupo; y el trovador Rey Montalvo, expandieron la incitación cantada de hermanar arte y pensamiento, en la última acción del evento.

Refiriéndose al Ala Izquierda Estudiantil, Pablo de la Torriente Brau le espetó a un joven Carlos Prío: ¡Nosotros somos los mambises!. Prío quedó estupefacto porque en su familia había mambises. Después, la praxis demostró quién era mambí y quién no.

La Tizza comienza a publicar con esta entrega, las ponencias y debates que animaron cada sesión del coloquio. Lo hace con naturalidad, porque comparte el convencimiento de que los sacrílegos no arden en la hoguera, la encienden.

Mesa 1: La revista y su circunstancia