Can’t see, can’t hear, but love

Hace mucho que no traigo otra cosa que no sean videojuegos y esta es la segunda vez que hablo de manga. Aunque concretamente, esto no es un manga. Es un manhwa, que viene siendo la contraparte coreana del manga japonés. Y como el propio manga o el cómic, acostumbra de un formato y unas maneras diferentes, en general fácilmente apreciables. Por ejemplo, el manhwa se caracteriza generalmente por presentarse en forma de webcómic a tiras o una mezcla entre una página normal de manga y este formato, y normalmente son a color. No siempre se cumple esto, pero en el caso que hoy nos atañe sí.

Can’t see, can’t hear, but love es una obra escrita y dibujada por Go Yeong-Hun, más conocido como Nasty Cat y por otra obra anterior a esta, de nombre Trace. Can’t see, can’t hear, but love narra la historia de Min Geun Soo, un manhwaga, o autor de manhwa, que, viéndose forzado a trabajar de más para tratar de mantener a una madre que sufre demencia senil, un día de pronto pierde la visión y se ve obligado a dejar su trabajo y a su madre en una residencia porque es incapaz de cuidar de ella en su estado. Sintiéndose solo y sin nadie en quien apoyarse, intenta suicidarse, pero justo entonces aparece Jeon So Ri, una chica muda que consigue evitarlo y le da fuerzas para seguir viviendo. A partir de entonces, comienzan a vivir juntos, en pareja.

Durante la trama ocurren diferentes sucesos más allá de las dificultades de la pareja para convivir en la sociedad y conseguir dinero para mantenerse a flote, puesto que aparte de presentar nuevos personajes, desarrolla la personalidad, pensamientos y sentimientos de estos y lo que parte siendo una trama sencilla sin mucho más se convierte en todo un tobogán de sensaciones diferentes a cada cual más poderosa. La obra contiene algunos momentos emotivos muy fuertes que al menos, bajo mi experiencia, me han obligado a detener la lectura y coger un par de pañuelos para sonarme los mocos que sucedían a unas cuantas lágrimas de más.

Pero el manhwa no solo es drama. Sus partes de comedia son terriblemente entrañables y a medida que pasan los capítulos es cada vez más y más difícil no encariñarse con sus personajes, especialmente con So Ri y su positividad.

Claro que el componente dramático es el más impactante en este manhwa, y lo demuestra con lo mejor que tiene. Su presentación.

Can’t see, can’t hear, but love sabe hacer sentir cosas con una facilidad pasmosa a través de su presentación. Especialmente al principio de la trama, cuando Min Geun Soo termina ciego, sabe expresar sus emociones. Con solo unos dibujos, es capaz de expresar ansiedad, tristeza, enfado, felicidad, tranquilidad, etcétera. Y lo consigue jugando con los colores, las formas, la posición de las viñetas. Sabe decir cosas sin tener que leer una sola palabra y sabe ponerte en la piel de un ciego y sentir sus miedos o de una sorda y sentir su confusión. Nasty Cat es un genio de la presentación.


A pesar de todo, no tiene la trama más sólida que existe y sufre de un problema de descompensación. El inicio es demasiado impactante y la segunda mitad carece de la fuerza inicial. Poco a poco la va recuperando para terminar con un final espectacular y entre medias hay picos de calidad tremendos así que, aceptando sus puntos débiles, no deja de ser una obra completa y absolutamente maravillosa donde los personajes son mucho más que herramientas para crear estos sentimientos en el lector y pasan a cobrar vida propia, con sus propias ambiciones, emociones y defectos. Y aunque este manhwa, duro e impactante en muchas ocasiones, está cargado de un mensaje muy positivo para el lector, a veces vemos cómo algunos intentan conseguir sus objetivos con toda la fuerza de la que disponen pero no llegan. A veces simplemente no es suficiente.


Tal vez es porque no tengo mucha experiencia en manhwa. He leído pocos, durante poco tiempo y a ninguno le había cogido el gusto como para continuar o atreverme con el género más de lo que lo había hecho. Lo admito, no tengo ni idea de si esta es la experiencia típica que te puedes encontrar por aquí. Pero no me cabe duda de que Can’t see, can’t hear, but love ha ocupado uno de esos espacios vacíos que llenan mi corazón, para, aunque se llene de polvo y quizás, con el tiempo, me olvide de que estaba ahí, no abandonarme nunca, como tantas otras cosas de las que no tengo tiempo para hablaros.

¿Verdad, Firefly?