Majotori

Seguro que más de una vez en vuestras vidas habéis tenido un momento en el que deseáis que algo salga como queréis. Una cita, aprobar un examen jodido, cocinar un plato y que salga bien o incluso que no te salga una pedazo de cucaracha enorme una noche para poder irte a dormir en paz y tranquilidad. Malditas cucarachas… ¿no os pasa?

Pues los protagonistas de Majotori también desean estas cosas, solo que aquí se lo pueden dejar a Lariat. Lariat es una bruja que puede hacer realidad todo aquello que deseas, pero a cambio tienes que jugar a un juego con ella. Y es muy fácil. ¡Es un trivia!

La premisa es muy sencilla. Lariat la Bruja les propone jugar a un trivia de nueve preguntas y si aciertan y la suerte está de su lado, hará realidad su deseo. Y de esto va todo el juego, no hay más. Y lo mejor que tiene es que no le hace falta.

Pero eso sí, no todo es de color de rosa, o verde en este caso, porque no solo hace falta que acertemos todo lo posible, también hay una pizca de factor suerte al final, pues una vez hemos contestado a las 9 preguntas, el juego procederá a llevar a cabo una ruleta donde puede tocar cualquiera de las respuestas y aunque hayas acertado 8, ya te vengo yo adelantando que no te aseguras de que se cumplan sus deseos. Ve haciéndote a la idea.

Me cago en Lariat y su sombrero picudo, pero menos mal que eres waifu que si no ya te hubiera despedido.

Pero es que no solo de contestar preguntas va la cosa. En Majotori se nos presenta una trama construida como “narratrivia”, con una serie de personajes, cada uno con sus pequeñas historias, donde aparece Lariat para transformarlas según sus deseos, o no, dependiendo de si acertamos o la cagamos. La gracia está en que algunas historias se entrelazan, otras tienen diferentes continuaciones según se vayan desarrollando, otras son guiños y referencias, etcétera. Y todas ellas consiguen sacarte una sonrisa y querer que las cosas salgan bien. Porque el juego tiene un carisma y una fuerza increíbles para hacer bien lo que pretende y esa es su mayor baza.

Majotori sabe sacar a relucir su personalidad, desde el curioso y original estilo gráfico hasta la divertida música y los momentos bonitos del título. El ritmo de juego es un constante no parar, querer descubrir qué es lo que pasará después y que cuando ese fragmento de historia termina, volver al menú para seleccionar otra y continuar. Contestar a sus preguntas y ver qué es lo que le ocurre a los personajes es adictivo y no quieres detenerte hasta terminarlo y arrasar con todo.

Las preguntas son de carácter “nerd”, por así decirlo. Son en su mayoría preguntas sobre cine, videojuegos y animación, aunque también existe otra categoría de preguntas más generales, denominada aquí miscelánea. En el menú de opciones puedes cambiar la frecuencia de estos cuatro temas. Esto se ha tomado como un punto negativo por algunas personas, pero yo creo que se trata de una declaración de intenciones. Majotori sabe cuál es su potencial público objetivo y les da la mano para que les sea más fácil dar el salto.

Mejor no preguntéis por qué sé esto… ni yo misma lo tengo del todo claro.

En general no es tan fácil sacar las cosas buenas de un videojuego como las malas. Es mucho más sencillo criticar los defectos y que se hable de ti cuando lo haces mal mientras pasas sin pena ni gloria cuando lo haces bien. Por eso me centro tanto en las virtudes de Majotori.

Por supuesto que tiene fallos. El principal fallo que le veo es la falta de feedback que me ayude a saber qué ruta me ha faltado por completar o que al terminar la partida no pueda volver a empezarla con esa partida guardada. También está el tema de su duración. Es corto, pero que un videojuego sea corto no es necesariamente malo. Dura poco, sí, pero tiene un componente rejugable interesante, quiero decir, llevo 3 horas y estoy convencida de que todavía no he visto todas las escenas de todos los personajes. Y además, incluye un modo trivia infinito, para quien disfrute del simple hecho de contestar preguntas…


Me da rabia que Majotori no haya sido mejor recibido. Es un juego fantástico de principio a fin. Adictivo y divertido. Entrañable y sobrecogedor. Y sinceramente he de admitir que aun esperándome algo bueno, me he encontrado algo mejor. Creo que es capaz de ofrecer una experiencia única porque no me veo jugando a algo similar de nuevo y no acordarme de la obra de Majorariatto.

Se encuentra en Steam por 5,99€ y creo que, así como Tsubasa, se merece una oportunidad.

¡Agárrate que te caes, papafrita!

¿No creéis?