169. Cuarta regla de oro del crítico de vinos

Una bodega puede dar uso comercial a un texto de un crítico pero es imposible que esencialmente un texto tenga una intención comercial porque desvirtúa totalmente los valores esenciales del oficio del crítico.

Esto incluso tiene implicaciones en el estilo: una redacción que abunda en adjetivos, es fácilmente confundible con un texto de mercadeo y ése es uno de los pecados imperdonables.

Incluso el entusiasmo debe ser “domado” en aras de mantener la integridad de lo que se dice del vino.