173. Tercera regla de oro del crítico de vinos

No caigas en la falsa poesía del vino.

La poesía en un arte en sí mismo, muchos son los llamados, pocos los escogidos, si insistes en tus símiles de caballeros andantes y noches oscuras simplemente has dejado de escribir sobre el vino y te revelas como un mal aconsejado aprendiz de poeta.

Frente a lo poético que efectivamente puede tener un vino sólo queda apreciarlo y traducirlo en palabras que nos son cercanas.

El resto es especulación y ambiciones frustradas.