227. La tragedia del lambrusco

Si bien como leía en estos días Burdeos produce vinos tales que mientras más grande en la etiqueta sea la inscripción Bordeaux peores son junto con sus grandes ejemplares, creo que nadie compite en esas usurpaciones con el lambrusco.

Cualquier espumoso tinto de pésima calidad -y que acá en Venezuela tiene un recuerdo a fiestas de oficinas de los años ‘80- tiende a ser etiquetado como lambrusco con lo que cuando se ven los ejemplares serios que provienen de la Emilia Romagna y Lombardía tienden a ser descartados por asociarlos con estos impostores.

Aparte, estas atrocidades suelen ser versiones absurdamente dulces por lo que nadie tiene en mente lo que significa un lambrusco secco y sus inmensas posibilidades de maridaje.

Cada vez que me topo con una de las copias me parece particularmente lamentable, sobre todo porque no hay alternativas decentes para compensar. Sin embargo, siempre tengo lambrusco en mi radar cuando viajo fuera aunque, en honor a la verdad, tampoco corre con tanta suerte en otros países y, también, hay que cuidarse de los impostores.