247. El vino y la luz

Seré breve. Como muchas cosas en la gastronomía, el vino en la penumbra y el vino a la luz de las velas da bonitas fotos pero es inviable si realmente se quiere disfrutar.

La luz es indispensable para poder apreciar el brillo o la opacidad, la vivacidad intensa de los colores de los vinos jóvenes o la evolución en los que ya han madurado. Sólo con luz pueden verse bien las lágrimas o piernas. Examinarse los posos si queda alguno en el fondo de la copa.

En algunos casos incluso la luz es indispensable para apreciar el arte sobre el vidrio y en la etiqueta de los vinos.

Provee incluso una hermosa equivalencia. Vino es igual a luz. Y es así.