260. El vino a temperatura ambiente

De verdad que explicar que la temperatura ambiente de París en junio es diferente a la de Moontevideo en el mismo mes o la de Ciudad de Panamá en enero o la de Caracas en septiembre es un tanto necio.

La realidad es que un vino tinto a más de 20 grados es una desagradable sopa de uvas y un blanco a 16 grados pierde sus matices más preciados como su acidez refrescante.

Tal vez lo que sí hay que recordar es algo que no dejamos de repetir: el vino frío en exceso, siempre y cuando no llegue a congelarse, tiene remedio: basta con colocar las manos de forma que abarquen el caliz y el calor corporal llevará el líquido a una temperatura razonable. El vino caliente no: ya servido, prácticamente no hay opciones para refrescarlo.

Es difícil de comprender el aire de superioridad de la gente que afirma como si compartiera una revelación: “vino tinto se sirve a temperatura ambiente”. Un frente más para combatir las generalizaciones falaces.