272. El vino y el medio ambiente (parte III, los pesticidas)

El mundo del vino sin duda debe estar preocupado por las plagas que afectan a la vid, después de todo la filoxera en el siglo XIX arrasó con buena parte del viñedo francés y contribuyó a una reorganización de las regiones vinícolas, por lo tanto el uso de pesticidas parece inevitable.

Sin embargo, hay diversas opciones y hay algunos químicos que, simplemente, en su efectividad para su función inicial terminan por eliminar el terroir. Es un tanto desconcertante la imagen que elabora Alice Feiring en su libro La batalla por el vino y el amor de residuos de potentes pesticidas en los suelos de los principales viñedos de importantes casas de Champagne. Nunca dejará de ser un contrasentido que por teóricamente cuidar los viñedos se anule su particularidad.

En el otro extremo se encuentran las platanciones biodinámicas que pasaron de ser curiosidad, excentricidad, elemento de mercadeo a convertirse en una opción relativamente viable con su uso de tratamientos naturales y aprovechamiento de animales capaces de comerse algunas de las plagas. Como siempre hay un punto medio hay viñas que sólo aplican los mínimos tratamientos necesarios mientras consiguen mejores opciones.

La cuestión es que los químicos más comunes por un lado contaminan; por otro lado ni siquiera se sabe si tienen algún efecto final en nosotros, los consumidores de los vinos; y, finalmente, suprimen el terroir. Un caso típico de un perder, perder, perder.

Todavía es difícil tener en países como el nuestro un surtido amplio y en distintos niveles de precio de vinos que tengan una conciencia ecológica incluida en su elaboración, sin embargo, éste es de esos temas que hay que tener en el radar y tratar siempre ser parte de la solución en lugar de ser parte del problema.