291. Los vinos negros

Una cosa es parkerización, otra cosa es la estandarización que lleva a vinos que son verdaderamente negros sin razón alguna.

Recuerdo algún Rioja y, más sorprendentemente, un Chianti, muy oscuros, realmente negros, llenos de vainilla y chocolate, la fruta una confitura espesa debajo de esas densas capas que al reposar un rato en copa soltaban humo de tabaco también oscuro. ¿Podían llamarse esos vinos Rioja y Chianti? Las uvas provenían de allí y se seguían las leyes, pero el resultado negaba el alma de esas regiones, de la tempranillo y la sangiovese.

Laa cuestión es la siguiente: ¿eran buenos vinos? Eran muy agradables de beber si a uno le gustan las impresiones intensas. ¿Valían la pena? Sólo si prescindíamos de su supuesto origen.

El carácter de identidad de origen de los vinos no puede -y de hecho no lo está- sujeto a modas y caprichos ocasionales. Es. Y siempre he pensado que uno hace bien respetándolo y valorándolo.