295. El vino y la demagogia

No, mejor no entrar en el tema de política y vino que es largo, complejo y se aleja del motivo inicial de estas notas. Pero sí que es interesante ver cómo el vino, en tanto elemento cultural, no escapa la demagogia de la masificación.

Por ejemplo, una y otra vez escuchamos afirmar “el mejor vino es el que más te gusta”. Se supone que es un triunfo de la libertad humana, un ejemplo de empoderamiento. “No importa lo que bebas, si te gusta, ése es el vino elegido”. Y efectivamente tal vez el vino que más disfrute uno es el que más le guste pero nunca es “el mejor” vino.

Habría que comenzar por decir que es difícil hablar de un “mejor” vino en términos absolutos. Pero también habría que explicar que cada vino, cada etiqueta, cada añada tiene un conjunto de valores intrínsecos que están allí y son objetivamente perceptibles, la cuestión es si quien lo degusta tiene las herramientas para apreciar esas características. Y esos rasgos están por encima de la opinión subjetiva de cada uno: a nadie se le puede obligar a que le guste un vino, pero ningún vino mejora o empeora según el criterio particular de alguien, ni siquiera de los grandes críticos.

Finalmente, cabe decir que es importante dejar de buscar validaciones al gusto propio. Que el vino que más nos guste no sea “el mejor” vino no le resta validez a nuestro criterio, no le resta a nuestro disfrute. Simplemente nos sincera.