320. El girar de la copa de vino

Hay razones prácticas para hacer girar la copa con el vino dentro. La más importante siempre me lleva a recordar que el vino es como las personas y, en específico en este caso, como alguien que ha estado durmiendo y hay que despertarlo lentamente para que poder ver quién es realmente. Si a alguien se le despierta bruscamente hay mucha probabilidad de que tengamos una imagen distorsionada de esa persona y así el vino. Hacerlo girar es ponerlo lentamente en contacto con el oxígeno y despertar su fibra, sus aromas, sus sabores, y saborearlo después de este procedimiento es apreciarlo en su mejor forma (¿en “todo su esplendor” diríamos?).

Pero también me gusta girar la copa de vino sin motivo. A veces es un tic que prefiero controlar. Otras es porque tengo suficiente tiempo y puedo dedicarme simplemente a ver el líquido chocar contra las paredes de la copa y es una visión hipnótica, entregarme a ese tiempo que no se lleva con reloj.

En resumen, me gusta hacer girar el vino en la copa y tengo buenas razones para ello.