72. El helado de vino

Siempre hay algo de expectativa cuando se ofrece un helado de vino, ganas por saber si esta vez sí se resolvieron los retos más comunes. Encontrar una cepa y su respectivo vino que no sean tan secos, conservar parte del espíritu de la acidez y algunos destellos de fruta, saber que el porcentaje de alcohol es esencialmente bajo y aun así tener en algún punto de la degustación el recuerdo de que el líquido protagonista alguna vez pudo haber llegado a nosotros líquido y en copa.
Por eso siempre hay algo de gratificante cuando uno se topa con un buen heladoo de vino.