96. El amor al vino

El amor al vino puede ser tantas cosas.

Beber mucho, aunque en ese caso parece que se pierde la capacidad de apreciar cada botella como un ente único.

Estudiar mucho sobre regiones, variedades, métodos de elaboración aunque a veces todo ese conocimiento haga que se pierda parte del placer.

Hablar mucho sobre el vino, aunque no se haya leído ni bebido tanto.

Ofrecer a cada botella especial esos detalles de servicio casi contemplativo que requieren y merecen.

Pensar mucho en el vino.

Escribir sobre vino.

Sufrir porque haya personas a quienes no les importa tanto el vino como a uno.

El amor al vino es tantas cosas. Incluso la posibilidad de que sea un amor no correspondido.