La Hospitalidad Celta

Uno de los valores tradicionalmente asociados a la cultura celta es la hospitalidad. En muchas páginas web es común encontrar información variada sobre valores o virtudes celtas, sin embargo, a pesar de que en muchas difieren los valores enlistados, en todas ellas la hospitalidad siempre está presente.
Esto no es de extrañarnos ya que las referencias a la hospitalidad son muy comunes en las leyendas y los cuentos de origen celta, sea el país que sea. La falta de hospitalidad aparece en muchos casos como la consecuencia de fuertes castigos muy asociados a la abundancia. De igual forma, existen historias donde es premiada la hospitalidad desinteresada con oro, comida y favores. Tal vez el ejemplo más emblemático sea el encuentro entre Bress, el fomoire y Cairbre mac Ethne, el bardo.
Bres, hijo de Elatha, subió como rey entre los Tuatha de Danann después de la primera batalla de los descendientes de Dana contra los Fir Bolg. Bres, gobernó con avaricia, tacañería y carecía de lo que todo rey debe tener: generosidad. En la Batalla de Moytura se narra así:
“Bress conservó la soberanía tal como le había sido concedida. Pero los jefes de los Tuatha Dé murmuraban enormemente contra él pues no les dejaba grasa en los cuchillos y, no importaba cuán seguido lo visitaran, sus alientos no olían a cerveza. Además, en la casa no se veían poetas, bardos, satiristas, arpistas, gaiteros, trompetistas, juglares ni bufones que los divirtieran. Ellos no asistían a competencias de los que se destacaban en las artes ni se veía a los campeones exhibir sus habilidades con las armas en la corte del rey”
Entonces apareció Cairbre, el mayor bardo conocido por aquellas épocas, frente a la puerta de Bres. Sin embargo, el comportamiento del rey no varió en lo absoluto a lo ya hecho con los campeones de los Tuatha Dé. Así, ubicó al bardo en una pequeña cabaña oscura sin lumbre, cama o silla, de comer tan solo tres panecillos secos y sin nada de beber. Al día siguiente Cairbre disgustado sentenció:
Sin comida prestamente en el plato;
Sin leche de vaca donde medra el ternero;
Sin alojamiento humano en la lobreguez de la noche;
Sin pagar la compañía de cuentistas…
Que sea ésa la condición de Bress.
Que no haya acrecentamiento en Bress
Esta fue la primera sátira dicha en Irlanda, después de aquel episodio todo lo dicho por el Cairbre fue verdad, las vacas no dieron leche, la comida faltó en los platos y no hubo compañía ni alegría para el rey, entonces los Tuatha Dé se reunieron y exigieron la renuncia de Bress.
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Esta historia es uno de los ejemplos más claros del castigo por la falta de hospitalidad y la avaricia. Pero, ¿qué es la hospitalidad?, El término en irlandés para esta virtud es Oígidecht en el antiguo irlandés (Aíocht en el moderno) que deriva de Oigi que significa extranjero o recién llegado y que probablemente está relacionado con la misma raíz de viajero o recién llegado a nuestra tierra. Así, este concepto significa tratar bien a los extranjeros, o mejor aún a los foráneos de nuestro territorio. Esta idea de la hospitalidad, como resaltan algunos historiadores fue fundamental para el desarrollo del comercio y los viajes.
Pero me gustaría llevar más allá este concepto. La hospitalidad como un concepto más amplio se vuelve útil para comprender nuestra forma de vivir. De la misma forma que pensamos que lo externo a nosotros es un espejo o un reflejo de lo interno a nosotros, a esta hospitalidad “externa” se le puede contraponer una hospitalidad “interna”. Nuestro territorio no sólo se concibe como nuestra nación, sino también el hogar, la tribu, nuestro cuerpo y vida. De esta forma, los extranjeros pueden ser entendidos no sólo como aquellos que llegan a tu casa sino también las personas que llegan a ti en los distintos episodios de tu vida. Así, todo el tiempo estamos recibiendo visitantes y la hospitalidad debe ser la forma en que nos relacionemos con ellos.
Pero, ¿cómo se manifiesta la hospitalidad siguiendo esta idea?, el episodio de Bres con los campeones de los Tuatha Dé y Cairbre dice mucho al respecto: alimentos, bebida, cama, diversión y la competencia donde los campeones puedan mostrar sus habilidades. Me gusta ver todo esto de manera más simbólica (aunque nunca debería faltar su sentido literal). El alimento puede ser visto como las acciones en sí mismas, los actos que llevamos con las personas, los visitantes en nuestras vida; la bebida y su fuerte alusión al agua estaría relacionados con las emociones y los sentimiento entregados a los visitantes; la cama como descanso es importante también de ofrecer: entender sus necesidades de silencio, de soledad, de recuperar energía; el entretenimiento sería la alegría con la que recibimos a las personas en nuestras vidas, por último, el respeto por las habilidades, lo cual es fundamental entre los celtas, es permitir que nuestros visitantes pueda mostrarnos sus cualidades, sus fortalezas, lo mejor de sí y ser valorado.
La historia de Bres continúa con su maldición, de la misma forma como sucede con la forma en que nos relacionamos con los demás: cómo se alimente, cómo se recibe y cómo se trata a las personas que llegan a nuestra vida afecta directamente nuestras relaciones con ellas. Las actitudes de los otros están relacionadas en cómo las recibimos y como actuamos frente a ellas y mucho conflictos con los demás pueden encontrar su raíz en este problema. Visto desde esta perspectiva, hacer tanto énfasis en este valor adquiere un gran significado y hace entendible que sea un pilar de su cultura. La hospitalidad es la manera en que entregas lo mejor de ti a lo desconocido y promete, como en los cuentos de hadas, grandes recompensa.
Gaeldriom Mac Griann
O.SD