Historias: Cristian Zambrano, el “papa de Cajón”

Misión País Chile 2017

Fuente: “La Camio” de PastoralUC

Me gusta mucho leer la vida de los santos, siempre me dejan grandes enseñanzas y alientan a continuar la batalla espiritual a pesar de los problemas que vienen a diario. Testigos de Jesucristo no sólo están escritos en los libros o en las bitácoras del pasado; esos testigos también son actuales y están entre nosotros. Así es, esos testigos pueden estar muy cerca tuyo y quizá no te has dado cuenta.

La clave está en abrir los ojos y ver la presencia de Dios en tus hermanos, ¡en lo cotidiano!

Esto es lo que me pasó cuando vi, casi por casualidad (porque fue una diocidencia), un video sobre Misión País 2017, que este año grabaron en mi pueblo natal, Cajón (en Chile). Pero mayor fue mi sorpresa cuando vi a Cristian Zambrano contando su historia. Claro, lo conozco, somos del mismo pueblo. A él le llaman el “papa de Cajón” porque sale de lo común. Es de esos jóvenes auténticos a los cuales no les da miedo vivir su fe en plenitud. De esos que si tienen que salir a la calle para una procesión, salen. Si tienen que madrugar para ir al rosario de la aurora, madrugan. Si tienen que tocar guitarra en misa para acompañar al coro todos los domingos, lo hacen. ¡Jóvenes comprometidos con su fe! Y muy cerca de nosotros.

Fuente: ObispadodeTemuco.cl

Conocí a Cristian hace años. Tal vez desde siempre, sólo que cuando niños no hablamos mucho ya que no coincidíamos. Nuestras vidas fueron desarrollándose en paralelo. Nos vimos muchas veces en vigilias, retiros y encuentros juveniles. Pero yo era de la comunidad “Casa Nazaret” y él de la comunidad de “Lourdes”, ambas en nuestro pueblo. Luego de años sin vernos me dio mucha alegría saber que sigue con su celo misionero característico. No hay viento que tumbe su motivación de llevar a Jesús a los demás. Y lo más impresionante es que vive en el mundo sabiendo que no es del mundo. Hace lo normal, como todos, pero teniendo siempre presente a Jesús en su corazón y en sus acciones. ¡Todo un ejemplo de misionero!

Ya lo decía San Pablo:

«Porque anunciar el evangelio no es para mí un motivo de gloria; es una obligación que tengo, ¡y pobre de mí si no anunciara el Evangelio! Merecería recompensa si hiciera esto por propia iniciativa, pero si cumplo con una misión que otro me ha confiado, ¿dónde está mi recompensa? Está en que, anunciando el evangelio, lo hago gratuitamente, no haciendo valer mis derechos por la evangelización» (1 Corintios 9:16–18)
Misión País 2017 en Cajón

Su familia es muy talentosa. De hecho no sólo él toca guitarra y canta, sino sus primos también. Muchos de ellos ofrecen su vida al Señor en algún servicio litúrgico. ¡Debemos reconocer, si es necesario públicamente, todas aquellas cosas buenas que hacen nuestros hermanos! ¡No puede pasar inadvertido este testimonio de coherencia evangélica!

Mi intención no es hacer alabanza a una persona, sino a Dios a través de sus seguidores. Creo que Dios actúa siempre y sólo falta estar atentos a las pequeñas cosas, como ésta, para ver la acción del Creador. A pesar de todas las cosas negativas que los medios de comunicación nos cuenten, tengo la certeza de que Dios está con nosotros, y como dice San Pablo:

«Si Dios está con nosotros, ¿quién estará contra nosotros? […] ¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¡El hambre, la desnudez, el peligro, la espada?» (Romanos 8:31.34)

¡Nada ni nadie nos separará del amor de Cristo! Con este testimonio de alegría evangélica y de entusiasmo misionero pidámosle al Señor que renueve en nosotros el deseo de amarle, de experimentarle, de seguirle pase lo que pase. «No podemos dejar de proclamar lo que hemos visto y oído» (Hechos 4.20). Nuestra vida cuando es coherente habla por sí sola de Jesús. No hacen falta palabras: «muéstrame tu fe sin las obras, que yo por las obras te mostraré mi fe» dice Santiago en su carta (2.18). Sigamos adelante caminando como peregrinos en esta tierra rumbo a la patria celestial, y animados por el ejemplo de nuestro hermano Cristian, perseveremos constantes en el amor, la oración y la comunión en el Espíritu Santo.

¡Ad maiorem Dei gloriam!

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