A love little package

Alejandra Portela
Leedor
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3 min readMar 7

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Como en Crítica de Introduzione all’Oscuro, película que Gastón Solnicki estrenó en 2019, su quinto film que tendrá proyecciones los sábados en MALBA este mes de marzo, también transcurre en Viena, una ciudad a la que el director se mantiene unido por su amistad con el ex director del Festival Internacional de aquella ciudad, Hans Hurch, ya fallecido. A love little package es un pequeño paquete de amor que refiere a una frase que solía usar Hans en las postales que enviaba a Solnicki de este lado del Océano, y que amplía aquí a rescatar una cartografía emocional de aquella ciudad europea.

¿Cuáles son las condiciones qué tiene que tener una ciudad para elegirla como lugar para vivir? ¿Museos? ¿galerías? ¿lindos cafés? ¿parques? ¿un amigo? El recorrido que hacen dos mujeres buscando vivienda para una de ellas, tiene algo de estas motivaciones. Podrán ir al Kunsthistorisches y ver la “Torre de Babel” de Brueghel o que se asome, en ese mismo lugar, un fragmento de la “Alegoria de la pintura” de Vermeer, eligiendo los colores de los objetos de una casa. En todo caso, el barrio también puede ser una extensión del hogar.

En el formato que Solnicki eligió, una suerte de film de deriva, la voz del escritor mexicano Mario Bellatin deja entrever un hilo narrativo que se presenta a modo de puzzle y que impone además un tono distópico, melancólico ehistórico. Acaso una película no es eso: ¿un rompecabezas y un tono?. Irrumpe esa voz cada siete minutos (mas o menos) y nos trae a la memoria el documental Invernadero, que en 2010 le había dedicado Gonzalo Castro. Mientras, tanto la película abre y cierra con los últimos fumadores en el interior de los bares, antes de la medida de prohibición de fumar. El tema “Wonderful life” de Black baja a tierra un optimismo que el film no niega.

En ese mismo sentido de deriva, la fabricación de queso o el hallazgo de un meteorito, un salar y un dron, hacen ingresar a la película en zonas crípticas, que salva una fotografía preciosista, bordeando lo experimental. Como el inicio de la segunda parte que comienza tras la compra de la casa, cuando la luz, el paisaje y el hogar cambian de atmósfera y ya no es la cultura sino la naturaleza, las cabras en Andalucía, a las afueras de Málaga precisamente donde vive la familia de una de las protagonistas. Pero Carmen Chaplin no es cualquier actriz, su padre es Michael, su abuelo Charles (Chaplin), su tía Geraldine y es en esta parte donde se ingresa a a un problema familiar: ¿Qué hacer con las personas mayores en momentos claves de la vida?.

A love little package es una película de desvíos, pero con un orden cierto en el que los materiales se disponen abiertos a ser interpretados. Solo habrá que entregarse a ese fluir y encontrarlos.

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Alejandra Portela
Leedor
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Licenciada en Artes de la Universidad de Buenos Aires. Decana de la Facultad de Artes de UMSA. Directora de Leedor.com. Forma parte de Fundacion Cineteca Vida.