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Camila Sosa Villada llega a Europa con su universo travesti

El pasado 4 de febrero, fuimos testigos de una entrevista en modalidad virtual a la escritora Camila Sosa Villada, quien obtuvo en noviembre el Premio Sor Juana Inés de la Cruz por su novela Las Malas (2019).

El marco del encuentro fue la edición digital de Verano Planeta 2021 y el motivo fue la llegada de su libro a todas la librerías españolas por medio de la Editorial Planeta, de la misma manera que están llegando las traducciones del alemán, italiano, francés y eslovaco a los respectivos países. En nuestra presencia virtual, Camila fue invitada al siguiente ciclo de Verano Planeta que está diagramado para el 2022 en Mar del Plata, Argentina.

Los primeros ecos del éxito literario que iba a tener Las malas ya se oían apenas publicada la obra, en marzo de 2019, cuando en el I Encuentro internacional: derechos lingüísticos como derechos humanos escritoras como Cabezón Cámara y Claudia Piñeiro hacían alusión al gran impacto que les había producido su lectura. Hoy, este fenómeno ya es una realidad y está avalado tanto por la academia, con el premio recientemente obtenido, como por el interés editorial y lector que se manifiesta en las nuevas tiradas y en las sucesivas traducciones.

La entrevista realizada por el periodista Nino Ramella, a través de una video llamada, fue transmitida por la plataforma Youtube desde España a toda la comunidad hispanohablante. Las preguntas rondaron en la producción y efecto de su última novela y su vida cotidiana, no faltó la pregunta por su último año en situación de pandemia.

El encierro y la quietud que impuso el 2020 no fueron un impedimento para que la escritora siga produciendo; “Amor de cuarentena” fue una propuesta teatral en modalidad virtual en la que participó, además, las múltiples entrevistas y trabajos conjuntos que le trajo el éxito de Las malas. Aún así, no dejó de expresar su poco gusto por el streaming el cual definió como cruel, ya que se pierde la percepción del público, el murmullo, la vivacidad de estar cara a cara, el temor y la emoción que causa el escenario.

La pregunta sobre cómo fue que llegó a publicar Las malas la llevó a contar el motor de su obra y las primeras semillas de las que brotaron las ideas que, luego, definieron tanto la trama de la novela como el carácter de la misma. Entre los antecedentes de la obra, se encuentra su obra de teatro “El cabaret de la Difunta Correa” en la que aparecen algunos personajes que en la novela desarrolla, uno de los más significativos es la Tía Encarna; pensaba la autora que había allí material que pedía contarse, narrarse y fue lo que decidió hacer en Las malas. Cuando unió estos aspecto a sus búsquedas en el travestismo, apareció el hijo de Deolinda Correa en el Parque Sarmiento y comenzaron a amalgamarse los rituales con las hijas huérfanas, la magia con una necesidad de protección, una genealogía descabezada que es más afín a lo animal que a lo humano. En relación a esto último, uno de los ejemplos más explícitos es la transformación de María La Muda en pájaro que sucede en la novela.

Camila desestima la idea de realismo mágico que propone el periodista como una de las claves de lectura de la novela y explica que ella lo que hizo fue darle voz a las travestis, comunicarse a través de la piel, narrar lo se guarda mediante pactos secretos en una comunidad concebida en la otredad. No se trataba de intentar explicar una realidad a otra, sino dejarla nacer desde sus propias raíces, con sus imágenes, desde la nada misma.

Sin embargo, existió una adaptación necesaria en forma y contenido en la que trabajó junto a Juan Forn, escritor, crítico y amigo de la autora. Él fue de gran importancia en el proceso de escritura, ya que fue a quien le envió el primer manuscrito de 30 hojas. Juntos trabajaron en diálogo hasta el momento de la publicación.

En referencia la pregunta de Nino Ramella por la formación de Camila, ella respondió que no creía que se tratase de los dos años que cursó en la Facultad de Comunicación ni en lo aprendido en la escuela de Teatro, sino que lo que en Las malas se encontraba era la pura experiencia de la calle, las miradas ajenas, la gente. Asimismo, se afirma discípula de Paco Gimenez, de quien fue alumna en 2004.

Siguiendo sus palabras, podemos decir que lo que define su estilo es la práctica del travestismo como otra manera de entender el mundo. La predominancia de la oralidad en las travestis y de las mujeres de su familia que se destacaban por ser buenas narradoras. Por otro lado, la tierra de su infancia entre La Falda y Mina Clavero que era un territorio lejano, natural y con misterios, leyendas que bajaban de la montaña y dejaban su marca en las almas deseosas de escuchar.

Camila niega la pregunta del periodista y expresa que no cree que su novela vaya a operar un cambio en la sociedad, porque sería demasiado pedir a un libro, pero sí cree que es de gran importancia para la historia travesti, para su desarrollo y una contribución a los archivos que se están creando, las etimologías que se están investigando y todos los vacíos que se están buscando llenar desde una necesaria fragmentariedad.

La entrevista finalizó y nos quedamos con preguntas, nuevas perspectivas, un mundo nuevo que se abre desde un punto de vista que es puesto, por primera vez, en la ficción por Camila Sosa Villada, quien ya cuenta con otras obras literarias: La novia de Sandro (2015), El viaje inutil (2018). Así, nace una genealogía travesti que llega al continente europeo desde nuestra Córdoba, Argentina.

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