CODA, señales del corazón, de Sian Heder

Csaba Herke
Oct 13 · 6 min read

¿Por qué hacer una remake? Siempre pensé que una remake debía aportar algo al original, o porque éste había envejecido y el director quería actualizar algo que le resultase importante, como es el caso de Shakespeare, o porque la historia era de tal magnitud que podía ser abordada desde múltiples ángulos, como son los casos de Los siete Samuráis, ((七人の侍 Shichinin no samurai, Kurosawa 1954), o Sin Aliento (À bout de souffle, jean-luc Godard, Francia 1960 ). O como caso excepcional, dada su condición experimental, la Psicosis de Gus Van Sant (Psycho, Gus Van Sant, EEUU, 1998) donde la remake consiste en una copia exacta, (salvo un plano) del original (Psycho, Hitchcock , EEUU,1960).

Siempre me llamaron la atención las remakes norteamericanas de producciones europeas. Me interesó que es lo que cambian, por qué el interés de hacerlas a su gusto, tanto podríamos decir estético como ético y lógico

En la version del éxito francés La famille Bélier (Eric Lartigau, Fran. 2014) que se estrena el proximo 21 de octubre, ni el cambio de título ni el de guión son ingenuos. Un melodrama centrado en las dificultades de un único oyente en un entorno familiar de sordos. CODA, su título americano indica su lógica, principalmente la de un modo de pensar norteamericano: todo cobra excepcionalidad, aunque ellos digan que no es excepcional, esta esquizofrenia en el discurso se nota a toda escala. La reducción del lenguaje, llevado a un acrónimo en el título, apela a una de esas tantas categorías que sólo existente en EEUU (Child of Deaf Adults) y que por lo general, como decía, lleva más a tipificar que a incluir, generando una explosión de minorías (todo el mundo debe tener algo con qué identificar su problema).

En Argentina, no tuvieron mejor idea que agregarle “Señales del corazón”; (“nos siguen pegando abajo” diría el compositor García, o nos siguen subestimando como espectadores). El título suena bien pero crea un nonsense que no es un oxímoron; lo único que hace es remarcar el carácter melodramático, al modo del que cree del que por salar más la comida va a tener más sabor.

CODA, de la realizadora Sian Heder, (1974, EEUU) educada en la Carnegie Mellon University (BFA), que cuenta con un film ya seleccionado en Sundance, (Tallulah, EEUU, Netflix, 2016) donde tambien gana con CODA Lo escribo con mayúscula porque como dije se refiere a un acrónimo.

No quiero hacer comparaciones, pero debo decir que si La famille Belier era una comedia en medio de un problema realmente serio, como es la relación conflictiva de una familia (podría también ser un grupo de amigos) no oyente, con algún hijo/a con la particularidad de oír, era un film que se plantaba de cara a la música desde un compromiso con la historia reciente de la cultura francesa. El tema del parecido del actor con Gainsbourg o la discusión de la chanson française, que hunde sus raíces en la poesía de la Edad Media, cantada por trovadores y dedicada principalmente al amor cortés. Este género llega al Pop Francés de la mano de Charlotte Gainsbourg, Chiara Mastroianni o Benjamin Biolay, y la canción elegida para el el cierre del film es concordante con el problema que encara el film. Casi una muestra de que la Francia rural no está relegada la crianza de vacas y puede hacer política. Un sordo que lee a Holland puede llegar a alcalde porque, como dice bien, no es una enfermedad sino una condición. En este caso, el de decir ciertas verdades. La escena donde los padres tienen sexo a cualquier hora señala algo interesante y es que en todas las casas se escucha si los padres tienen sexo, el tema es cuándo o cómo, o si directamente se hace que no se lo escucha. Un tema interesante para el psicoanálisis.

Coda, además de convertir el film de Lartigau en “una de esas peliculas de fin de curso” es un film de la era Post Trump, su objetivo aparente es el de mostrar que el no oyente no es un impedimento, ni es mayor problema. Y todos los problemas (de seguridad, algo infaltable en un film americano) se resuelven amablemente, hasta la conformación de un gremio.

Berkeley es presentado con un leve dejo a Fama (Alan Parker, United Artist, Canadá-EEUU, 1988) para los que la recuerdan, pero más parece una publicidad de la escuela.

Un profesor latino (cosa que introduce un problema completamente distinto en ambos filmes), incluso la ambigüedad sexual inicial, es resuelta a favor de un hombre cis con hijo y esposa. Muestra que el cine americano todavía está estancado en categorías que debería poder superar, solo en la CF, el problema de género está más actualizado, pero ese es un problema que todavía queda lejos.

El nombre del director de música en la remake americana es un capítulo aparte, y no tiene por que saberlo todos pero la elección del nombre no queda claro si es un homenaje mal hecho o raya la burla descarada: Bernardo Villalobos (Eugenio Derbez), Villa-Lobos (Heitor Villa-Lobos (Río de Janeiro, 5 de marzo de 1887-Ibid., 17 de noviembre de 1959) es quizás uno de los más grandes músicos de toda la historia América, pero es brasileño y no latino hispanoparlante. Profundamente nacionalista aunque su música tiene proyección universal haciendo lo que hizo Bartok o Stravinsky que supieron reunir la tradición musical de origen portugués y local brasileña y afrobrasileña con la gran forma de composición occidental, su presencia no se entiende sino como un guiño mal hecho a la comunidad latina, con lo cual no deja de tener un trasfondo racista, aunque la autora haya querido hacer, como dije, un homenaje.

Mientras en el film original, como los franceses se preocupan sólo por sí mismos, el músico es una parodia del gran Gainsbourg, incluso todo el film es un gran homenaje a la chanson français, incluso la elección del tema final acerca el film a la de Resnais Conozco la canción (Alain Resnais, On connaît la chanson, Francia, 1997)

Si la versión francesa quiere encarar los problemas del crecimiento, la pubertad y el sexo, en CODA parece que a los hombre sólo les interesa “liarse” mujeres que se “calientan” con chicos lindos (ahora por los códigos nuevos se convocan con talla generosa). El problema de gobierno se convierte en un problema de venta, con o sin intermediario, que en el film aparece engañosamente como un problema de agremiación, de voluntad de ser libre empresario. Hay que señalar que en todo caso el gremio que se forma es un gremio patronal, no uno de trabajadores, y subyacente está la idea de que si no sos patrón de vos mismo es lógico y natural que alguien te explote. Olvidan obviamente la criminalización permanente de los sindicatos, o los asesinatos de estado de Sacco y Vanzetti

Digamos, Coda conserva los elementos identificatorios en los que se asienta, y hace una version que más parece hecha o pagada por alguna agrupación que se dedica al problema de chicos oyentes en familias no oyentes. Suena artificial, incluso en la fotografía que desaprovecha de manera asombrosa un lugar de bosques montañas y mar; de barcos y gaviotas. El film tiene más de esas recetas hechas en quince minutos que en lugar de prescribir un buen descanso, prescriben aspirinas para seguir trabajando al dia siguiente.

Para finalizar, una reflexión más: podría tratarse de la lucha que emprende un adolescente para separarse de unos padres demasiado posesivos, tema siempre vigente, pero podría haber enseñado algo de los problemas actuales de un adolescente trabajador, entonces cobraría sentido el título coda, ya que la misma indica el final de una composición musical (del italiano: cola) la coda funciona como un epílogo, esta puede cobrar diferentes formas, decrescendos, crescendos, repeticiones etc, se suele decir que Beethoven fue con quien cobró importancia; entonces el desprendimiento, el tomar alas y volar del nido sería el significado del título, la aceptación de los/sus padres, de que ya no es una niña y que no la pueden convertir en un apéndice utilitario de su vida.

Todo es tan amable que me lleva a preguntar cuál es la coda, o es sólo la gracia de que el tema de la música coincide con el acrónimo institucionalizado. Se me infiltran, y no puedo explicarlo en breves líneas todo un mar de ideas sobre la codificación y tipificación. El amor que los norteamericanos tienen por clasificar, osea subsumir todo a una categoria principalmente clínica, es una ideología particular. Cuando ellos muestran cómo el Estado se preocupa por tu bienestar y te multa por no cumplir con esas regulaciones que en definitiva “son por tu bien” también es ideología. Pero siempre les es difícil aceptar que sus filmes son principalmente ideológicos y que es su ideologia la que presentan siempre como la mejor

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