Reportaje a Martin Weber, Director de “Mapa de sueños Latinoamericanos”

Csaba Herke
Jul 11 · 11 min read

Mapa de Sueños Latinoamericanos se estrenó en MALBA y tendrá sus Funciones todos los Jueves de Julio a las 19hs
y los Sábados a las 18hs. Charlamos con Martin Weber su director, a propósito de la pelicula.

Después de un rápido arreglo telefónico (no nos conocíamos) que nos propusieron para las once, y suponiendo que para los horarios de un director era tardísimo, le ofrecí a las 7 de la mañana. Cosa que Martín sabiamente denegó, y propuso un rato más tarde. Café en mano, nos conocimos vía Zoom un viernes 9 de julio a las 9 de la mañana.

Csaba Herke: Martin, para entender el marco de la película, me gustaría que nos cuentes tu historia familiar.

Martin Weber: Bueno, la historia de mi familia es parte del proceso. Me retrotraigo a lo más cercano que fueron las discusiones en el secundario, pero en realidad cuando terminé la primera etapa del proyecto, que terminan en estos registros fotográficos en los que se basa la película, hago una reflexión y un juego de palabras: 3 años y 3 décadas, que es lo que me toma darme cuenta, y también asumir, que yo había nacido en el exilio de mis padres. Mis padres se van en la época de Ongania como parte de esos intelectuales que se oponen a la ocupación de la universidad por parte del gobierno militar. Se van antes del Golpe de Pinochet y regresan en el 74 y después se terminan quedando. Todo tiene que ver con cómo yo aprendo a ser argentino con una distancia que me da cierta perspectiva, y al mismo tiempo me genera preguntas que me llevaron décadas entender y responderme. Hubo distintas reacciones y exilios a las distintas dictaduras: el de Ongania fue un exilio de oposición de conciencia distinto al que viene después. Creo que, encontrándome con hijos de amigos de mis padres, no se les ponía el nombre de exilio a todo este trayecto

CH: ¿Cómo surge el primer proyecto, siento que están conectados obviamente pero que hay una diferencia muy grande entre uno y otro y al mismo tiempo muy cercano el uno y el otro.? ¿Cómo produjiste este primer proyecto, como lo hiciste y lo llevaste adelante.?

MW: Bueno, tengo que referirme a esas discusiones que tenían lugar en el colegio, como comenté antes. Era un colegio a pocas cuadras de Plaza de Mayo (el Nacional Buenos Aires), en los años 80 con la democracia recién recobrada. Vivimos ahí las ultimas protestas antes de la caída del gobierno militar. Ahí se discutía la revolución nicaragüense, y yo empezaba a tener la clara epifanía de que las imágenes que ilustraban esas discusiones en mi cabeza habían sido hechas por norteamericanos o europeos, y yo estaba repitiendo información en lugares que no había visto. Ahí se siembra una primera semilla que es la de recobrar los testimonios directos. Pasan los años y adquiero oficios como la fotografía, el dibujo o la actuación, además de estudios teóricos ( entro a la Licenciatura en Artes focalizada en Cine y Teatro). Para mí, la literatura es una gran inspiración. En ese momento aparecen varias reflexiones, entre las cuales estaba como veía las imágenes que veían en los medios, estas fotos con un epígrafe. Y darme cuenta que ese epígrafe está colocado temporal y espacialmente en el momento que alguien presta su propia imagen para este registro. Una palabra que no se usaba mucho que es empoderar ni siquiera, como acción y como palabra (en los 90) fue algo que a mí me condujo a devolver la palabra a quienes participaban de alguna imagen. Y empezar a deconstruir eso. O por ejemplo, cuando decimos tomar una fotografía. ¿Por qué en lugar de tomarla no construirla en colaboración? Yo difiero de esta idea de la mosca en la pared. Cuando uno es testigo, ya modifica lo que sucede delante de uno. ¿Por qué no hacer esto más claro y exponerme yo a la mirada de ellos?. Las cámaras antiguas que requieren un trípode me permiten hacer toda la labor frente a ellos. Para armar una escena. El chango Monti me lo dijo de una manera y yo incorporé esta: uno ilumina en cine de atrás para adelante y yo me di cuenta que en el registro fotográfico también podía trabajar esto que la escenografía tenía mucha información que me habla de la persona que estaba delante. Entonces cuando componía esta imágenes con ellos, una vez compuestas, yo salía de atrás de la cámara y los volvía a encontrar en la mirada

Todas estas cuestiones eran fundamentales porque la forma claramente modifica el contenido. Y no solo a nivel de una obra, sino a nivel de una acción. Siempre hago mucho hincapié en que son acciones cuyo registro es fotográfico. Yo estaba muy inspirado en estas lecturas por los conceptualistas de los 70, los happenings, las performances, los señalamientos.

CH: Creo que en la foto de Cuba es donde más claro esta esto, con esa pareja de La Habana contra la pared.

MW: Este lustrabotas que quería ser poeta, sí, bueno todo esto se fue dando desde algo central que era la confianza. Me llevó casi 20 años cubrir 8 países de Latinoamérica para entender qué es Latinoamérica, si podemos hablar de una Latinoamérica, encontrar lo que nos une y lo que nos diferencia, pero desde la riqueza de sus diferencias. Con la intención que no sea yo el que fuera a hablar por ellos, y revelar asi algo que es invisible a la cámara: sus secretos y sus sueños. La primera etapa era que escribieran en una pizarra un sueño, llevaba la pizarra a la filmación y debían escribir allí. Esa misma acción repetida en 8 países pueblos y ciudades. En este tiempo, me di cuenta que yo había cambiado tanto a nivel individual como colectivo, yo también me pregunté por los sueños encapsulados y recobrar aquello del momento del encuentro. A principios de los 90, no existían los celulares ni las redes sociales muchas historias quedaban afuera de los medios y era importante contarlas.

CH: Me surge la duda, ahora que lo decís, ¿cómo organizaste los países?.

MW: Empecé con lo que tenía más cerca que es Argentina, y es el último que cerré. En ese trabajo fui pensando en qué se distinguían estos países. Brasil tiene un componente étnico, un tipo de colonización, de lenguaje, de cultura y su historia especifica que se diferencia del resto.Si hablaba de Argentina podía hablar por Chile y Uruguay. En Centroamérica, Cuba y Nicaragua tuvieron sus dos revoluciones pero que terminan de modo distinto

Fui encontrando saltos que eran necesarios, por una cuestión de recursos y síntesis.

CH: Esta claro que todos los países a los que fuiste hubo un proceso social fallido.

MW: Bueno, toda Latinoamérica tiene algo de esto. Y ahí caes en la cuestión de si no es acaso toda Latinoamérica un campo minado que no podés pisar donde no haya habido algún tipo de explosión El proyecto abre preguntas que tienen que ver con correr un poco el velo y que los propios protagonistas te cuenten el contexto. Las mismas personas que compartieron esos sueños 15 o 20 años antes, qué cambió en sus entornos, increíbles reflexiones que te hace entender que hay condiciones que te ayuda o impiden que los sueños se realicen. Estas condiciones son las que en definitiva vemos estos ciclos abruptos de violencia que creemos que aparecen de la nada. Y no.

CH: Lo que más me resonó es el fracaso. Hoy suena distinto el cubano diciendo que quiere ser libre. Los grupos paramilitarizados no están reflejadas, me da la impresión que le diste una voz a las voces que generalmente no se escuchan, pero son las voces que hoy hacen la política.

MW: No quiero hablar por otros, son ellos los que cuentan su historia. Son experiencias vividas de primera mano. No deja de ser cierto cómo los acontecimientos los afectan. Por ejemplo, la pareja que está en la funeraria en Nicaragua, ella mantiene cierta simpatía por el movimiento sandinista y mantiene muy fuerte todos los recuerdos de su niñez, y el marido llega a decir algo que es muy fuerte también que es que en pos de un ideal llegó a quitarle la vida a alguien. Una reflexión sobre los paramilitares muy gráfica para llevar y que tuvimos que pensar muy bien hasta dónde llevarla como descripción (era más larga y más fuerte todavía). La violencia en Colombia nadie sabe muy bien donde empezó, y me parecen muy iluminadoras muchísimas historias. Encontrar la luz en algunas otras historias, por ejemplo la de abuela que mantiene una guardería y cómo trabaja para ayudar a otras madres. O el zapatismo, otro ejemplo, que elige entre hacer trincheras o armar escuelas, una elección que hacen con una claridad cuando tal vez muchos van a pensar que nos equivocamos que un ejército no puede abocarse a la paz.

CH: A mí en algunas cosas, el discurso del zapatismo me pareció funcional a cierta despolitización como proceso para la instalación del liberalismo..¿ Vos también sentís necesaria esa desideologización de esa sociedad?

MW: Bueno yo ahí disiento con ese discurso. Habla de la gran importancia de hacerse cargo nosotros desde la base. Hay un momento donde se reflexiona sobre no estar todo el tiempo dependiendo de líderes o caudillos y lograr un gran nivel de organización. Todos los actos son políticos. Lo importante que es rescatar el encuentro, el compartir y, aún con la posibilidad de disentir, no lo veo como desde el lugar de no desarmar estructuras verticalistas. Si se quieren lograr determinados objetivos, a veces con la construcción de una escuela, hay que organizarse como par q la escuela se haga.

CH: el tema es quién lo organiza..

MW: Ahí está, vuelvo a decir q en el caso de los zapatistas es una clara noción de que no tiene ser verticalista y tiene que surgir de abajo hacia arriba. Es importante tomar esa responsabilidad y llevarla a cabo. Justamente hay una idea misma del subcomandante que se desarma desde ese lugar. Fue una estrategia y una necesidad en cuanto a su conexión con el exterior. Pero la realidad es que tienen que encontrar el propio camino. Ser, no lo que otros esperan, sino ser por sí mismos.

CH: Cuando en Nicaragua en la escena del velatorio, este señor dice que el presidente es un títere de la esposa. ¿No? suena un tanto misógino y habría que haberle agregado otra mirada ahí porque sino vienen a la memoria Isabelita, La Yegua…y en este contexto suena muy fuerte.

MW: Bueno yo no lo vi así. Creo que él está haciendo una reflexión que trasciende el tema de género y que tiene que ver con lo que le permite a él tomar distancia y hacer esa autocrítita. Mi padre era físico y me decía que Eistein llegó a poder cuestionar el tema de la relatividad hasta un punto, su formación religiosa no le permitía pensar en el azar. Esta frase “Dios no jugaba a los dados”, tiene que ver con lo humano que somos.

CH: Ojo, que no es que no estoy de acuerdo con lo que dice. En Nicaragua pasaron cosas como la prohibición del aborto. Pero a mi preocupa ciertos discursos q son válidos en un contexto, terminan siendo funcionales a lo que no quieren ser. Me parece importante aclarar estos puntos.

MW: Yo espero, y siempre las cosas pueden salir para lados opuestos. El proyecto sale con la intención de contar historias que estaban ocultas, y gana en el tiempo con contexto que aportan los propios protagonistas. Son ellos los que reflexionan, por ahí no tomando partido, por ejemplo el joven en la favela q dice que el 70% de sus amigos esta enterrado. El proyecto aporta al otorgar contexto a través de los testimonios directos. Cabrera Infante, que estuvo comprometido con la revolución, y después fue muy discutido dentro de Cuba, termina contando su vivencia en su libro Mea Cuba qué le pasaba cuando llegaba por ejemplo a Argentina y contaba qué pasaba con la postrevolución. Cuando yo llegaba me decían a mí cómo era Cuba. Tenemos que salir de eso porque mas allá de la posición q tengamos, antes tenemos que escuchar.

CH: Entiendo esto de las microhistorias que mucha gente se niega a escuchar, pero a mí me preocupa que terminen siendo funcionales a otra historia. Antes de conocerte, me preguntaba si no le estabas reclamando a tus viejos, que todo lo que hicieron no sirvió para nada.

MW: No. Yo creo que sino uno cae en que el fin justifica los medios. Si das vuelta eso, te das cuenta lo importante que es cómo haces las cosas para mostrar las ideas que tenés. Si no aprendemos eso de la historia que hemos vivido, no vamos a entender las consecuencias que se desatan de manera cotidiana. Hice otro proyecto q tuvo q ver con este trabajo que terminó en una muestra colectiva y que empezó con una inquietud mía sobre tres personajes de la historia argentina: el Che, Evita y Perón. Yo vivía en NY en e a época y en un libro que es Santa Evita (Eloy Martinez) leí que aun después de muertos los cuerpos sufren profanación. Eso abrió un dialogo con otros artistas que resultó en una nuestra que se llamó “Cadáveres exquisitos” (en Arte por Arte, en 2019 junto con Nicola Costantino, Noemí Escandell, Leandro Katz, Daniel Ontiveros, Daniel Santoro, Graciela Taquini, Lucas Turturro). No nos podemos sorprender cuando después aparecen cuerpos tirados (metafóricos y reales): primero tenemos que entenderlo.

CH: Creo que es muy acertado. Me resultó notable que por momentos en la peli hay unan especie de peligro en caer en cierto preciosismo fotográfico o un antropologismo fotográfico y siempre te corres de ahí. Con el rescate del nadador que se quiere escapar en la frontera de Tijuana un poco caés en eso: en esa estética.

MW: Yo no hago la cámara, trabajo con DF que traen su talento. Hay convenios y marcas con ellos. La escena que vos mencionas rompe con el código de la película y es consciente, pero fue una escena que surge delante de esto, sale de una réplica del travelling que hicimos en el malecón de La Habana. Estábamos en la playa de Tijuana donde estaba esta pared de caños que se mete al mar, y filmando esta réplica con otra frontera que tiene que ver con el deseo de muchos de cruzar al otro lado, se da esta situación de este joven q tira las zapatillas para el otro lado, se da vuelta y empieza a meterse al agua en un momento que cae la noche. Yo le digo al Director de Fotografía que siga filmando y la cámara se convierte mas en una herramienta para ver donde esta este chico. Salimos a buscar ayuda y llegan justo a sacarlo. Me pareció que sí el hecho de ser testigos de que alguien casi se ahoga alguien justificaba el cambio de código. Y después construirlo en el relato. Poniéndolo en primer lugar mientras la peluquera le corta el pelo y cuenta qué pasa en su país.

CH: Los contenidos en streaming hicieron que la serie tome un carácter central de la narrativa, y creo que estas películas están sufriendo como una tensión entre lo que es la película de 90 minutos y lo que sería un serial de breves capítulos. Una tensión entre los tiempos narrativos.

MW: Mirá, el proyecto es coral antes de las plataformas, antes de Netflix y de todas las series que han explotado por todos lados. Hubo propuestas de convertirlo en serie. Yo no quise. Hay una cantidad de información que esta sintetizada y no pueden estirarse. Yo la vuelvo a ver y creo que la decisión fue correcta. Para mi es una película es inspiradora y demoledora. Juega en ese lugar porque lo que intenta es no barrer bajo la alfombra.

CH: Gracias Martin, espero pronto ver una nueva obra tuya.

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