De la noche a la mañana, de Manuel Ferrari

Csaba Herke
Jun 15 · 7 min read

Un film que logra enlazar en una misma secuencia la canción de Pete Seeger, A donde se han ido todas las flores, en voz de Marlene Dietrich con una casa en Chile que tiene remembranzas a la de Pablo Neruda en la Isla Negra. Imagen de la casa que se resuelve en una maqueta de un tren Märklin, cuyo broche de oro es un gigantesca playa de trenes, todo en un biblioteca en la que penden maquetas pero ahora de aviones y en los que se puede reconocer, aunque de manera difusa, un Messerschmitt Me 262.

No se puede decir que elude la política aún cuando los criticos y las palabras del autor vertidas a la critica digan otra cosa.

Y finalmente una caperuza roja al estilo de Venecia rojo shocking (Nicolas Roeg, UK, 1973) que vemos en sesgo y que nos introduce (como debe ser) en un mundo onírico, uno de los más bellos plano secuencia que he visto en una película del cono sur; estos breves minutos finales ameritan, obligan a preguntarse el por qué; demasiadas ideas juntas, demasiadas referencias, requieren de reflexionar en él.

Hay algo que el director, guionista, guionistas, directores, parece haberles pasado durante el rodaje, algo que se respira poderosamente dentro del film, pero queda perdido en las pocas pinceladas que por el ritmo y las fallas previas no parecen importar, en realidad en ninguna crítica pude encontrar nada sobre esto a lo que voy a dedicar estas líneas .

Lo que parece ser en principio una crítica a un modelo docente, se desliza rápidamente hacia el tema familiar y desde aquí cae en un problema de análisis de personalidad; replica escenas y gags ya visitados en el cine, como el de la farmacia y los test de embarazo, jugando con un cliché falso en formato masculino, (el hombre no sabe comprar “esas cosas”) lo que en otra infinidad de películas, les sucede a las protagonistas femeninas; poco a poco vemos que el protagonista es un pusilánime más cercano a un personaje de la dupla Saborido-Capusotto, que navega de una situación a otra sin poder caer en cuenta de que no hay nada.

En un punto, y escribiendo esto, pienso que el guionista, hace poco alumno, tiene una mirada de descreimiento sobre esos docentes que todo el tiempo están viajando invitados de congreso en congreso y en el aula, en definitiva, no justifican esas invitaciones, como así tampoco en su trabajo. El guionista, diríamos en un acto que deja a salvo los congresos, deja el equívoco en manos del protagonista.

Todo el tiempo, para el que conoce historias y vivió situaciones, parece que al arquitecto lo usaron, nadie va a un congreso y es abandonado en el aeropuerto, lo que le pasó a Bretón en el aeropuerto sólo a Bretón le puede pasar, hay un equívoco que está sólo en la mente del autor espectador.

Es curiosa en algún sentido la crítica de la Nación y otras revistas cuando subrayan el viaje como la oportunidad de tener un affaire, realmente abonando lo peor del film-

“Una chica que puede lidiar con su notoria neurosis y regalarle por fin, un breve affaire amoroso sin presiones ni reproches.” (la Nación, Jueves 22 de abril)

“Hasta que la película da un vuelco y a Ignacio empiezan a aparecerles diversas tentaciones que es mejor no adelantar”.

Lo curioso es que parece quedar claro que él no está abierto a ningún tipo de tentación, ni buena ni mala, el problema de Ignacio es que su falta de deseo lo cubre con una cobardía escandalosa, por lo cual no hay tentación alguna. A mí más que perdido me parece una persona mezquina y soberbia, no puede ver su hundimiento, principalmente porque está sustraído del mundo, sus emociones, que ninguna es creíble frente a la paternidad, también es la cobardía con la que enfrenta la locura e indecente propuesta de los millonarios chilenos (el autor está diciendo que los argentinos somos pobres por pusilánimes? Esto mismo indica que tampoco hay affaire, no pasa nada entre él y la protagonista chilena, cosa que el autor trata con la condescendencia debida, la condescendencia que se le debe a un niño, alguien que todavía necesita que le cambien los pañales sucios.

Si uno pudiera empezar la crítica haciendo obligatoria referencia al film de Scorsese Después de hora (After hours, EEUU, 1985), pero voy a empezar diciendo lo que indiqué más arriba: es uno de los mejores finales del cine argentino que he visto en el último tiempo.

Empecemos con la pieza musical, unos segundos son suficientes para lograr ser significantes, el tema es importante, tan importante en la historia del folk que, creada por Peter Seeger fue inmediatamente doblada al alemán por Max Copler y cantada por el canta-autor de izquierdas y antibelicista Hannes Weder.

Sin embargo Sag mir wo die blumen sind, la hizo mundialmente famosa Marlene Dietrich, que la cantó en el mundo que creía todavía en la ONU, la cantó cuando fue invitada a la misma.

Conocí la canción escuchando a Marlene Dietrich. Mi madre no sólo la imitaba con su cigarrillo sino amaba poner la voz de ella. Verla en la ONU con su pelo blanco, en su vestido rosa con las típicas flores que unen la Mittle Europa, todavía hoy emociona.

Sag mir wo die blumen sind (Dime, dónde están las flores?) oportunamente traducida al alemán; que en 1955 Seeger compuso sobre lo absurdo del eterno retorno, una balada esencialmente pacifista, habla de la terrible condición de lo humano de volver y volver sobre los mismos errores. Si la canción de Seeger, es una canción folk y Wedwer respeta en ese sentido la canción, “la Dietrich” la convierte en un Himno donde la melancolía se funde con la tristeza de los soldados caídos, sean quienes sean. Algunas veces obedeciendo órdenes, otras veces por pura convicción pero que ahora son flores que se perdieron y no volverán, la pérdida es irreparable.

Según Seeger, la idea básica de la melodía proviene de la canción popular estadounidense Drill Ye Tarriers Drill , escrita por Thomas F. Casey en 1888. También se supone que usó Zogen una vez cinco cisnes salvajes, cuyo texto alemán publicó Karl Plenzat en 1918.

El texto tiene la forma de un eslabón de cadena: cada estrofa comienza con el pensamiento final de la estrofa anterior. El pensamiento final de la última estrofa conduce al pensamiento inicial de la primera estrofa. Esta forma ilustra un círculo coherente de ideas, en esta canción el aparentemente eterno retorno de una guerra a otra. En cada estrofa, el estribillo pregunta cuándo la humanidad finalmente aprenderá de los errores de las generaciones anteriores. La pregunta “¿Dónde están?” Como recurso estilístico para ilustrar la fugacidad tiene una larga tradición literaria, por ejemplo, en el motivo ubi-sunt de la poesía medieval. También cuando Seeger escribió la canción en octubre de 1955. Se declaró que había prestado la idea básica de la Donkosaken canción Koloda Duda, de la que había descubierto tres versos como citas de la novela El Don Silencioso por Michail Scholochow (URSS; ganador del Premio Nobel de literatura 1965)

Where have all the flowers gone?
Long time passing
Where have all the flowers gone?
Long time ago
Where have all the flowers gone?
Picked by young girls every one
When will they ever learn?
When will they ever learn?

Si el autor del film hubiese prestado atención a esto y la aparición del tema confirmara la estructura, tendríamos ante nosotros a un gran autor

Dentro de la estructura previa del film no se encuentra aparentemente ningún antecedente para el hecho. El film se desliza esquivando todo problema político, aunque un crítico sin dar excusas diga cualquier compromiso con la realidad social. El que conoce algo del mundo académico, sabe a la mitad de la historia que así no son las cosas

“Lo contrario a esa especie de imaginario de un Chile gris, estricto y neoliberal, que suele relacionarse con Santiago.” Dice el director, pero lo que vemos en el film es otra cosa, es la reafirmación de un Chile de estudiantes universitarios y hombres de negocios. Si el autor cree que eso no es neoliberalismo, entonces el autor se equivoca profundamente en qué lugares ubica la cámara.

Junto a la canción de Seeger, podemos observar a vuelo de pájaro un interior que (otra vez las palabras del director) van en camino distinto a lo que muestra la cámara, ya que la arquitectura de madera y el desnivel, o la vista a la playa recuerdan a la casa de Neruda. Vamos a un desnivel, casi como un bunker donde vemos el tren, es ineludible juntar la cancion con el tren, a la playa de estacionamiento, no vemos ninguna aproximación amorosa, en una casa que se nos dice es previa al pinochetismo, pero será de inmigrantes alemanes.

Hay un sin número de dudas que el director no resuelve. No sabemos por ejemplo, si por ignorancia o por recato, logra crear una imagen perturbadora, más cercana a la muerte o a al purgatorio, (sabemos que el cine es adicto a la idea de resurrección). Es la imagen de la caperuza roja que escapa a la playa, que lleva a nuestro héroe a descender a los abismos, ¿es un vision exterior de él mismo? ¿él es Caperucita roja?, pero que remata en la imagen de una persona huyendo a una playa que no tiene nada de amigable.

Aunque es indudablemente Bello, de una Belleza metafísica, extraterrena, el héroe se duerme; (Rip van Winkle) (claramente aparece aquí “el catálogo del buen uso del mito en el guión”, y un árbol (siempre funciona así) une el cielo y la tierra, el mundo mágico con el mundo terreno, el film podría tranquilamente haber empezado aquí: el protagonista despertando entre maquetas de petroleras.

El descenso a la playa primigenia tiene un carácter onírico profundo, el uso de la luz de carácter simbolista acerca la escena más a un Böcklin o a Füssli que a una escena de cine. También nos acerca a un Shakespeare en “La Tempestad”.

¿Será casualidad?

Bueno lo sabremos seguramente en sus próximos filmes.

Leedor

El portal de arte y cultura de habla hispana hecho en Buenos Aires

Leedor

El portal de arte y cultura de habla hispana. Desde la ciudad de Buenos Aires, Argentina, Leedor.com ofrece noticias de artes visuales, cine, literatura, teatro, gestión cultural, museos, música y más.

Csaba Herke

Written by

Leedor

El portal de arte y cultura de habla hispana. Desde la ciudad de Buenos Aires, Argentina, Leedor.com ofrece noticias de artes visuales, cine, literatura, teatro, gestión cultural, museos, música y más.