Entrevista a Francesco Stocchi, curador asociado de la 34 Bienal de San Pablo.

Kekena Corvalan
Sep 20 · 6 min read

Acortando la distancia y ya palpitando la visita en vivo y en directo que haremos en octubre, tuvimos el placer de conversar con uno de los integrantes del equipo curatorial que preside Jacopo Crivelli Visconti para esta 34 Bienal de San Pablo. Se trata de Francesco Stocchi, nacido en Italia y residente en Holanda, quien se desempeña como curador de arte moderno y contemporáneo en el Museum Boijmans Van Beuningen, de Rotterdam, desde 2012.

La charla fue sumamente amena, la transcurrimos en una hermosa mezcla empática de tres lenguas: inglés, italiano y español, y nos permitió descubrir en Francesco a un tipo sensible y atento justamente a la cuestión intercultural y decolonial, y con un claro sesgo crítico al panorama cultural que nos imponen los gobiernos de derechas, las sombras fascistas y neocoloniales, y lo que nos interpela el arte contemporáneo.

Kekena Corvalán: ¿Qué es Brasil en la imaginación de un curador italiano que vive y trabaja en Roterdam?

Francesco Stocchi: Qué interesante pregunta… En Brasil está todo… Brasil representa todo lo que es interesante y problemático hoy… y la cuestión actual de poscolonialismo e identidad, se encuentran históricamente, muy presentes en Brasil. Porque allí están todos los temas que estamos debatiendo hoy: esclavitud, ecología, cuestión indígena, relaciones con la polìtica, cuerpos, artes. Yo ya había estado en Brasil un par de veces, la primera como estudiante, en tiempos más aventureros.

KC: Esta Bienal tiene una fuerte presencia del pensamiento de Edouard Glissant. Yo quería traer el concepto de opacidad, como un derecho poético político a existir sin que la mirada de les otres me reduzcan sino que abran el mundo a otros posibles que surgen de navegarnos, de contornearnos en toda nuestra diversidad. Yo quería preguntarle cómo ve usted este concepto en relación al lema “Faz escuro mas eu canto”.

FS: Ante todo, pienso que la lección de Glissant de mediados de los años 90, respecto a una idea de globalización, es interesante 30 años después. Porque es necesario estudiarlo ahora para ver los errores cometidos, nuestros errores, que han sido aumentados por el problema digital, por la comunicación digital. Me explico mejor, mi punto de vista, que es el punto de vista del grupo curatorial de esta Bienal, es que esta idea de opacidad es menos idealista y proviene menos de una cultura puritana de lo externo ya que, como sabemos, Glissant señala en la poética de la relación la idea de que culturas diversas se encuentran y se entrelazan en las diferencias, mezcla más que superposición de similitudes. Por lo tanto, en la opacidad, Glissant dice que es necesario también aceptar también lo que no funciona, no debe ser todo igual, porque si no, es irrealizable. No se debe aceptar todo de otra cultura, y esto es lo que decimos de la cultura digital. Las redes sociales, el hashtag, tienden a unir las similitudes, no las diferencias, produciendo una polarización. Entonces la idea de opacidad quiere decir también que para abrazar algo es necesario alejarnos de eso, no comprenderlo plenamente. Esto es muy distinto de la cultura puritana, que es muy teórica. Esto se relaciona con el lema, porque pensamos este título antes de la pandemia. Y pensamos este período como un período en el que la cultura sufrió un ataque por parte del gobierno. Tengo un concepto extremadamente negativo de Bolsonaro, y nuestra idea era no dirigirnos directamente contra él, no atacarlo explícitamente. Hacer una exposición política pero no porque habláramos de él, si no porque comprendemos que atacarlo directamente es hacerlo más grande, darle más espacio, o convertirlo en víctima del ataque del campo del arte, que siempre es visto como una elite. Hay Bolsonaros en todo el mundo, la derecha, en Hungría, en Italia, en Filipinas… ese faz escuro (se hace oscuro, se oscurece), está en todos lados, y quizás signifique algo global, en cuanto a que la historia es circular y nos preguntamos por la dictadura brasileña, la dictadura chilena, todas las dictaduras. De ahí que nuestra idea era que ya el mundo estaba viviendo un momento demasiado oscuro y partir de esta idea de las tinieblas, de las sombras, era interesante.

KC- ¿Qué es entonces un curador, ante toda está cuestión fascista que pareciera vivir el mundo con esta derecha tan viva y oscura?

FS: No tengo una idea artística de un curador, es más bien un medio, un facilitador, cuya tarea es comunicar el artista con el público y el público con el artista. Es más, les diría que un curador, es un camarero, alguien que retira la comida en el fuego, le termina de colocar los ingredientes, y lo sirve a la mesa, lleva el alimento al público.

KC: ¿En qué consistió su trabajo como curador en esta Bienal?

FS: Como estructura, he aportado otro punto de vista. En esta bienal de San Pablo puedo traer la contribución del pensamiento de otra mirada desde Europa, para evitar el bipolarismo. En la tarea hemos discutido sobre muchos artistas, y esto quiero subrayarlo, comenzamos con artistas, no con ideas. El primer conector fue Glissant. Y nosotros lo que hicimos fue volver cuerpo esa poética erótica de la relación entre nosotros. Direccionamos hacia esa poética erótica viviéndola. Tautología: nos encontramos cara a cara, no nos conocíamos entre nosotros muy bien, y empezamos a crear esa relación que señala Glissant, uno de España viviendo en Nueva York, yo italiano viviendo en Holanda, Jacopo italiano desde Brasil, Carla argentina desde San Pablo. Verdaderamente una ensalada. Así, intentamos poner en común, con una primera reunión en San Pablo en febrero de 2019, y cada uno, en lugar de llevar ideas abstractas, temáticas, ideologías, trajo entre 10 y 15 artistas que pensábamos eran interesantes mostrar hoy en Brasil. Discutimos mucho entre nosotros, sobre estos aproximadamente 75 artistas que reunimos y nos quedamos con 15 iniciales, a partir de los cuales construimos un esquema de árbol, para ir viendo sus lenguajes, sus obras, sus temas, sus líneas, y sumar y expandir estos conceptos a partir de este núcleo. Vimos su centro de gravedad, el sistema que creaban, lo que nos guió como ejercicio para ir sumando, mezclando nuestras diferencias. Jacopo era el único que nos conocía a todxs, y esto fue un auténtico experimento.

KC: ¿Cómo fue la experiencia de realizar esta curaduría en pandemia?

FS: Yo tengo un problema, y es que no soy un curador muy teórico. Necesito ver, tocar a las personas, y digamos que atravesamos un momento de separación. Se nos lentificó todo el trabajo, y tuvimos que cambiar, porque pensamos este trabajo sobre dos conceptos: el encuentro de las personas y la felicidad, y estas son dos posibilidades que la pandemia mató. Entonces, fue bastante distinto, y es un milagro que hayamos podido llegar al éxito, sin dudas gracias a la Fundación Bienal, inaugurando. Pero los encuentros de trabajo así eran muy abstractos, extraños.

KC: Bueno, estaremos en octubre recorriendo la Bienal en vivo y en directo, cubriéndola para Leedor, esta bienal que es para nosotras siempre tan querida y sentida, ¿vas a estar para esa fecha en San Pablo?

FS: No, tengo planeado ir en noviembre, pero es maravilloso que ustedes me cuenten luego qué les pareció, y haber podido conversar estas cuestiones con ustedes. Valoro muchísimo el trabajo que hacen en leedor, he leído sus notas, sus análisis, espero que pronto nos encontremos en persona.

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Kekena Corvalan

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Escritora, curadora y profesora feminista. Especialista en artes vitales, visuales, viajeras y domésticas.

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