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22 Festival de cine Aleman, entrevista a Matti Geschonneck

Matti Geschonneck es un director de cine alemán con más de 50 años de trayectoria tanto en cine como en televisión. Su última película, La Conferencia, está basada en un hecho histórico verdadero, la conferencia de Wannsee, en la que funcionarios nazis discutieron por primera vez la implementación de “la Solución final a la cuestión judía”.

Con un tono indolente, más acorde a una reunión empresarial que a la discusión de genocidas, el film busca recrear el evento con la mayor fidelidad posible. En Argentina, la película tuvo su estreno en el Festival de cine alemán, organizado por la Embajada Alemana y el Goethe Institut. De visita en Buenos Aires en el marco del festival, Geschonneck habló con Leedor acerca de La Conferencia, su actualidad y las ambigüedades de su realismo.

Nahuel Gorchs: ¿Por qué pensás que una película como La Conferencia es importante hoy en día?

Matti Geschonneck: Te cambiaría la pregunta y empezaría por porqué es importante para mí. En primer lugar, lo que la película trata no sucedió hace tanto tiempo; y creo que es un tema muy presente, al ver hoy en día, en todo el mundo, el ascenso de muchos populismos de derecha. Por eso creo que es algo que tenemos que recordar siempre. Para mí era muy importante representar lo terrorífico de este proceso con mis propios medios.

NG: En ese sentido, ¿cómo pensás que es el proceso mediante el cual una película sobre un evento pasado puede llegar a tener repercusión en el presente?

MG: Es algo que yo verdaderamente no puedo saber de antemano. Puedo saber lo que quiero hacer, pero no el efecto que pueda llegar a tener la película. Por mi parte, lo que puedo hacer es buscar los medios de representación. En este caso, de lo que se trató fue representar esta terrible reunión que hubo, acercándola a una junta directiva o empresarial, lo cual es algo que nos puede parecer muy cercano. Quienes formaron parte de esa reunión sabían qué querían hacer, como podría una empresa hoy querer producir un auto eléctrico; lo que no sabían, en cambio, era cómo lo querían hacer. Ese “qué” era, en este caso, un genocidio, sumamente singular por los niveles que tuvo: el asesinato en masa, a niveles industriales, de 11 millones de personas.

NG: Decías justamente que lo que tratabas de expresar es esa sensación de “reunión empresarial”. Algo que percibí de la película es un esfuerzo muy importante por hacerla lo más realista posible, a través de recursos como una cantidad muy reducida de locaciones y el seguimiento en tiempo real de la acción. ¿Cuán importante era para vos que la película confiriera esa expresión de realismo?

MG: Esa fue una decisión importante para mí. Los actores, de hecho, querían interpretar nazis de la manera típica, y yo les decía: “no, la interpretación tiene que ser más tranquila. Ustedes son personas que se están dedicando a resolver ese problema, por más terrible que ese problema sea”. Me importaba bajar el registro de la película a ese lugar. Para los actores también fue difícil eso, porque uno siempre conoce a los nazis de otras películas. Yo les decía que se concentraran en su personaje y su área: uno representa al ministro de justicia, bueno, ¿cuál es su interés?; y lo mismo para el de cancillería, el de la SS.

NG:¿Pensás que con los actores se hizo necesaria cierta naturalización del horror para que pudieran actuar de la manera deseada?

MG: En definitiva, filmar una película es un proceso profesional. En cuanto todos los involucrados entendieron la visión que nosotros teníamos para la película, y empezaron a hacer su trabajo desde ese punto de vista, llegó un punto en el que lo terrible desapareció, y ahí se da la naturalidad, por ejemplo, de la actuación. Ellos tenían que pensar en su profesión como actores, sin pensar en el efecto final. Cuando Eichmann, por caso, está hablando de las cámaras de gas, de los crematorios o del Zyklon B, él se refiere, tan solo, a procesos, y es esa naturalidad lo que me parece terrible. Pero bueno, en el trabajo uno no piensa en ese horror. En este tipo de círculos la violencia y el horror son muy abstractos; uno simplemente resuelve problemas. El frío raciocinio de los genocidas, de eso se trata.

NG: Tanto durante el desarrollo del guion como durante la filmación, ¿usaron documentación histórica para recrear lo más fielmente el evento?

MG: Trabajamos con guionistas e historiadores, y utilizamos los últimos estudios históricos realizados sobre el Holocausto. Los historiadores conocían el guion y supervisaban su texto. De todas maneras, la película es una ficción, se trata de una versión ficcionada de lo que sucedió: son actores con vestuario, peinado; lo que sucede en todas las películas.

NG: Algo que me llamó la atención de la película es que si bien la mayor parte transcurre en un solo espacio, donde se hace la conferencia, durante las intermisiones de la misma, vos cortás entre diferentes conversaciones que van teniendo los participantes. ¿Cómo decidías con qué personajes meterte y en qué momentos? ¿En qué criterio se basaron para incluir esas conversaciones?

MG: Lo que teníamos para eso eran grabaciones, no de esta reunión pero sí de otras en las que se habló de la de Wannsee. También teníamos entradas, por ejemplo, del diario de Himmler o del calendario de Goebbels en las que se comentaba la conferencia. De todas maneras, por más que hubiéramos tenido un acta de todo lo que se dijo en la reunión, y lo hubiéramos hecho exactamente tal como fue, la película no habría dejado de ser una ficción porque es, justamente, una película, por lo que tampoco puede tener una pretensión de verdad.

Lo que sí se sabe, no obstante, es que había ciertos conflictos: por ejemplo, entre Bühler — que tenía territorios en el este, en Polonia — y Stuckart, existía una cierta competencia. Todos los ministerios representados en la película no solo trabajan unos con otros, sino también unos contra otros. Eso, en realidad, es como cualquier reunión de hoy. Lo que sabíamos con seguridad, también, es que ninguno de los participantes tenía un cuestionamiento moral con el objetivo de la reunión; y que la misma se trataba, asimismo, de poder y reivindaciones de poder. Lo que yo buscaba eran los medios de representar esto con un tono que consideraba el correcto.

Ese es justamente el riesgo de la película: cómo será recibida, por ejemplo, entre la comunidad judía. Pero también es la oportunidad que tenemos de recordar a todas las personas de lo que sucedió. Una frase que me parece importante es: eso alguna vez fue el presente, eso alguna vez fue el hoy, eso fuimos nosotros.

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