Filmografías: Rainer Werner Fassbinder. 38 años sin deseos, sin angustias, sin infidelidades.

Hayrabet Alacahan
Jun 8 · 17 min read

Rainer Werner Fassbinder y su obra: Imprescindibles, vanguardistas, inimitables, sobrevivirán a cualquier apocalipsis.

En pocos días se cumplirá un año más del fallecimiento del emblemático cineasta germano Rainer Werner Fassbinder, quien fue un artista temperamental e inquieto, no sujeto a escuelas ni a tendencias determinadas, respondió al asunto que lo motivaba dentro de su íntimo concepto de las cosas sugerentes y determinadas por el momento emocional. Cumplió consigo mismo, antes que con la materia -esa materia que a veces esquiva, pero que también sabe ceder satisfacciones a quienes la domine-, estaba tan convencido por el proyecto imaginado que jamás miraba para atrás, siempre avanzaba con una velocidad ágil y nunca tomaba descanso mientras. Al respecto fue muy claro cuando dijo; “Ya dormiré cuando este muerto…”.

Desde las primeras imágenes del cine provenientes de los hermanos Lumiere, Mélies, Edison, hasta Griffith y Eisenstein, pasando por Bergman, Tarkovski, Godard, y otros importantes más, cada uno de ellos trataron de llegar al espectador con estilos propios, con una nueva forma de comunicación visual. Desde ese lugar innovador, la obra de Fassbinder sobresale como tan atrapante y polémica a la vez, pero con una potencialidad pocas veces vista en otras filmografías, incluyendo hasta los más destacados maestros en la historia del cine mundial.

Director, guionista, actor, montajista, director de fotografía, productor y muy ligado al mundo teatral, creó y armó un mundo tan peculiar como a sí mismo. Fassbinder empezó a mover las piezas a su antojo en tableros que quiso, inclusive fuera de los tableros, restando importancia a las normas reinantes de su época.

Casi al término de la Segunda Guerra Mundial, en el seno de una familia burguesa, nació el 31 de mayo de 1945, en Bad Wörishofen, Baviera, Alemania.

A sus seis años padeció la separación de sus padres (ella traductora y él médico), asunto que lo marco para siempre. Tuvo un reconcilio tardío con su madre pero nunca perdono a su padre. Compartió su niñez con su abuela y su madre Liselotte Irmgard Pempeit (1922–1993), que llegaría actuar en varias películas de su hijo.

Su particular interés hacia el cine y el teatro lo seducían desde su adolescencia, actividades en las que no tardaría en involucrarse con todo el entusiasmo como cualquier otro novato. Con su aspecto despeinado, inconformista y rebelde iba elaborando una intuición creativa y artística extraordinaria que el tiempo lo atestiguaría.

Su historia comenzó a tomar sentido cuando a mediados de los sesenta empezó estudiar teatro en el Fridl-Leonhard Studio en Munich y se vinculó con el elenco de Action Theater que luego pasó a denominarse Anti-Theatre, en 1967, período que merece una nota aparte por su intensidad.

EL COMIENZO HACIA UN FUTURO INCIERTO

Poseía una habilidad y capacidad natural para producir tanto sus obras teatrales como sus películas, rápidamente y con presupuestos extremadamente bajos. Entre 1966 y 1982 llegó a concretar 44 proyectos cinematográficos (41 largometrajes y 3 cortos), donde trató en reflejar todos los problemas sociales de la Alemania de post guerra: clase obrera, inmigrantes, lúmpenes, racismo, burguesía, intelectuales y medios de comunicación. Sus argumentos trataban sin eufemismos y sin finales felices, cuestiones centradas en drogas, alcohol, gays, lesbianas y homosexuales, mostrados en toda su filmografía con mucho respeto y delicadeza, y según sus palabras jamás con la intención de hacer un cine gay.

Me gustaría ser para el cine lo que Shakespeare fue para el teatro, Marx para la política y Freud para la psicología: alguien de quien nada es lo que solía ser”. RWF

Exploró el mapa del dolor humano en sus múltiples facetas -atravesados por el nervio, incansable, con su mirada detrás de la mirilla de la cámara-, que se vuelven aun más doliente a quienes hoy redescubrimos a sus películas. En su obra, a medias sumergidas en una densidad trágica, dejó lugar para la poca por no decir nada de esperanza.

Desarrollo todo su obra dentro de la sociedad germana, en un momento en que ésta parecía florecer de prosperidad económica, mientras Fassbinder lo ponía bajo microscopio en evidencia de su estado de oxidación y de intrínseco desmoronamiento interno.

No importa si él se rebelaba contra el sistema o pedía a gritos que la sociedad se detuviera a reflexionar sobre qué clase de pasado se estaba erigiendo ese próspero presente.

“El auténtico instrumento de la opresión, el auténtico rostro del poder, es la cultura. Es la misma cultura la que puede desenmascarar la buena conciencia idealista.” RWF

Su cuantiosa obra en algo más de 12 años y cargada de una absoluta libertad que le valió la reputación de ser el niño terrible del Nuevo Cine Alemán, corriente de la que formaba parte de los principales integrantes -con Alexander Kluge, Volker Schlöndorff, Edgar Reitz, Werner Herzog, Wim Wenders, Peter Schamoni, entre otros- involucrada una vida desprolija, sin horarios, una vida más nocturna, el amor libre combinado con mezcla de drogas que, curiosamente, no se alteraban en su ritmo y ética laboral, destacables y notables a la hora de trabajar.

Su primer largometraje, “El amor es más frío que la muerte” (1969) fue recibido con gran ovación en el Festival de Cine de Berlín. “Katzelmacher” (1969) obtuvo cinco premios después de su estreno en Mannheim. El film giraba alrededor de Jorgos, un inmigrante griego, involucrado con un grupo de vagos y tendenciosos xenófobos alemanes, al mudarse a un barrio habitado por ellos. Este contexto social, con personajes alienados y agobiados por la opresión social, iba ser muy marcado en la obra posterior del cineasta.

Curiosamente, justo antes de concretar estas dos películas, había decidido estudiar cine en la Escuela de Cine y Televisión de Múnich, que había comenzado la actividad educativa ese mismo año, en 1967. Como no pudo aprobar el examen previo, fue rechazado como alumno. Wim Wenders, otro cineasta alemán muy singular, que sí había logrado su ingreso a la misma escuela el mismo año, recordaba con asombro que seis meses después, mientras él seguía estudiando, Fassbinder ya había filmado sus primeras dos películas.

Particularmente recuerdo El porqué de la funesta locura del Sr. R.” (1969), en los 88 minutos que dura la película, en más de los 80 minutos literalmente no pasa nada. Y de pronto, en los últimos 5 minutos, el estallido y la erupción del volcán después de una larga quietud espantosa. Luego de verla muchas veces a lo largo de estos años, llegué a la conclusión de que es una de las películas más lúcidamente violenta de toda la historia del cine.

TEOREMA DE ARTICULACIONES DE FRAGMENTOS

Luego vendrían “Pioneros en Ingolstadt” (1971) y “Whity” (1971). Con “El frutero de las cuatro estaciones” (1972) repitió otro éxito, donde narra el patético carácter de un vendedor ambulante de frutas carente de autoestima, envuelto en su incapacidad de liberarse del dominio de su madre, a la frialdad y celosía de su mujer, buscando ocultar su debilidad en el alcohol.

Angustia corroe el alma” (1974) fue otro éxito a nivel internacional, donde Fassbinder logra con maestría una historia de amor entre Emmi, una mujer viuda de 60 años y Ali, un inmigrante marroquí de 35 años. Se conocen por azar, se enamoran y se casan. La unión no convencional de la pareja produce un espantoso rechazo en su entorno familiar, amistoso y laboral. Unido a esto los prejuicios y el racismo que venía arrastrando la sociedad alemana de post guerra como el resto del mundo. Notable remake del film de Douglas Sirk, “All Heavens Allows” (1955) y una de las películas más conmovedoras del cineasta, con la extraordinaria actuación de Brigitte Mira (1910–2005).

Más tarde asomaba con inusual éxito “El matrimonio de María Braun” (1979), donde vemos una boda de una pareja de jóvenes en un momento muy denso de la guerra, que en poco tiempo él será enviado al frente de batalla, donde más tarde engordaría la lista de desaparecidos. Por su lado a María tocaba sobrevivir entre bombas, ruinas, el mercado negro y la prostitución. Queda embarazada de un breve amorío con un soldado norteamericano, pero sin abdicar de añorar a su esposo, siempre deseando su regreso algún día.

Curiosamente en 1979, este fue el primer film de Fasbinder que se estrenó en Argentina y que no pudo eludir los tijeretazos del Señor Tato, el más famoso censor de aquellos tiempos, en plena dictadura militar, antes de ser proyectada con algunos cortes. Más adelante se estrenaron “Lola”, “Lili Marleen”, “Desesperación”, “Bolwieser”, “La Nostalgia de Veronika Voss” y Querelle”, en total 7 de los 41 largometrajes.

Sin embargo, en mayor medida el conocimiento de su obra en Argentina, se debe a la difusión de una gran parte de su filmografía (apróx. 25 títulos) por los cine clubes -movimientos culturales absolutamente ignorados por parte de los gobiernos-, con el inestimable aporte del Gothe Institut de Buenos Aires. Gracias a esta labor conjunta mucho público cinéfilo, durante varias décadas pudo gozar y sufrir con el tumultuoso talento de Fassbinder.

Y así, desde “El amor es más frío que la muerte” (1969) comenzó a armar un camino sin pausa hasta su última y magnífica “Querelle” (1982), basada en la novela Querelle de Brest del autor francés Jean Genet y atreviendo nutrirse del personaje, que es un marinero llamado Georges Querelle, poseedor de una personalidad de atractivo irresistible sobre las personas que cruzan su camino, a quienes va sometiendo por su poder de fascinación y de seducción.

Entre ese lapso ya había rodado “Dioses de la peste” (1969), “El soldado americano” (1970), “Atención a esa prostituta tan querida” (1970), ”La libertad de Bremen” (1972), “Las amargas lágrimas de Petra von Kant” (1972), “Nora Helmer” (1973), “Martha” (1973), “Effie Briest” (1974), “La ley del más fuerte” (1975), “Viaje a la felicidad de Mama Küsters” (1975), “Miedo al miedo” (1975, “El asado de Satán” (1976), “La ruleta china” (1976), “Solo quiero que me amen” (1976), “Bolwieser” (1978), “En un año con trece lunas” (1978), “Desesperación” (1978), “La tercera generación” (1979), “Berlin Alexanderplatz” (1980), “Lili Marleen” (1981) y “Lola” (1981) entre otras.

Y hablando de su filmografía vale acordarse de una sincera confesión de Fassbinder que, años atrás cuando había leído la novela Berlin Alexanderplatz de Alfred Döblin (1878–1957), no le había agradado para nada el argumento de la novela. Pero curiosamente años más tarde volvió releerla y le gustó tanto que cambió de opinión y quiso llevarla a la pantalla. Inclusive optó llamarse por un período largo Franz Biberkopf como el principal personaje de la novela.

En 1980 presentó su tele film de 14 episodios “Berlin Alexanderplatz”. Una obra maestra absoluta. Hoy, la mayoría de las series que abundan conceptuadas como buenas, no llegan ni a los talones de este semejante e insuperable trabajo audiovisual.

A este comentario también vale agregar la profunda admiración que tenía Fassbinder por Douglas Sirk (1897–1987), amaba su obra. Decidió y fue a conocerlo personalmente a Suiza. Esa visita selló una entrañable amistad. Inclusive actuó en el último corto de su maestro en “Bourbon Street Blues” (1978).

Las mujeres de las películas de Douglas Sirk piensan y nunca he observado eso en las películas de otros directores. Normalmente las mujeres simplemente reaccionan o hacen lo que hacen todas las mujeres en las películas. Es maravilloso ver a una mujer pensando. Eso da una esperanza real”. RWF

A partir de las conversaciones con Douglas Sirk, surgieron las influencias y cambió mucho al respecto de su primera etapa reflejada por la corriente francesa Nouvelle Vague. Comprendió que necesitaba del espectador y no dudó salir en busca del público.

“El día que murió Fassbinder yo perdí un amigo y Alemania ha perdido a un genio. Su energía creativa y su vitalidad parecían indestructibles. Un constante flujo de películas y obras. Recuerdo el día en que conocí a Fassbinder hace doce años. Un grupo de jóvenes alemanes llegaron a mi casa en Lugano, Suiza. A modo de presentación dijo, “soy Fassbinder y un par de amigos”. Mi señora y yo tenemos recuerdos inolvidables de aquel encuentro. Hablamos de arte y literatura, de teatro y cine hasta altas horas de la noche. En algún momento yo mencioné el teatro clásico español y la extraordinaria productividad de Calderón de la Barca y Lope de Vega. Fassbinder de repente dijo: “Me gustaría ser tan prolífico como ellos”.

Por lo que sabemos, sus palabras no fueron solo una expresión de deseo. Este director de 37 años de edad nos ha dejado una increíble herencia de más de cuarenta películas. Su talento creativo, sin precedentes en la historia del cine, no encontró inmediatamente la aprobación que merecía. Las películas de Fassbinder se han considerado polémicas durante mucho tiempo y espero que sigan siendo así en el futuro, porque solo algo que puede sobrevivir al antagonismo tiene la fuerza de perdurar en el tiempo”. Douglas Sirk

EL VIAJE DE UN INCOFORMISTA HACIA LA FELICIDAD

Después de su muerte, en varios documentales y en otros tantos libros encontraremos entrevistas a los actores y actrices que tienen testimonios inquietantes con sus pro y contras, pero absolutamente todos se coinciden orgullosamente por haber sido dirigidos por él, entre ellos: Hanna Schygulla, Günther Kaufmann, Kurt Raab, Irm Hermann, El Hedi Ben Salem, Armin Meier, Ingrid Caven, Peter Chatel, Peer Raben, Gottfried John, Ulli Lommel, Udo Kier, Harry Baer, Volker Spengler, Margit Carstensen, Brigitte Mira, Vitus Zeplichal, Barbara Valentin y su madre que aparece con seudónimo artístico Lilo Pempeit.

“Cada vez que actuábamos juntos era algo sumamente físico: él me jalaba, me hacia volar en sus brazos, me rechazaba, me derribaba, me ponía de rodillas, sus ojos en mis ojos hasta la eternidad; o al contrario, cada uno mirando para su lado, perdidos en la lejanía… Todo un alfabeto indirecto de gestos de amor.” Hanna Schygulla

Fassbinder en su experiencia como director de cine y como dramaturgo (entre 1967 y 1976 escribió 21 obras y dirigió 12), llegó a crear y desarrollar una compañía que integraban sus dos esposas, amantes de ambos sexos, su madre y la mayoría de los citados arriba.

No quiero estar atado a una sola persona por necesidad, eso te lleva a la dependencia y aportas que el otro también sea dependiente. Una situación horrible para ambos”. RWF

Él mismo actuó en varias de sus películas, incluyendo papeles protagónicos y con frecuencia no aparecía en los créditos. Como actor interpretó diferentes personajes en 43 películas, inclusive fue dirigido por otros: Volker Schlöndorff, Douglas Sirk, Wolf Gremm, Ulli Lommel, Daniel Schmid, Peer Raben, Reinhard Hauff, entre otros.

“Lo vi actuar por primera vez en “Anarquía en Baviera”. Todo el grupo Anti-Theatre me agradó. Era un conjunto que actuaba y se expresaba distinto de lo que se veía en otras obras teatrales. Era el cine en el escenario. Después de la función nos llevó para que viéramos su primera película “El amor es más frío que la muerte”. Todo el grupo estaba presente en la sala y en la pantalla. Lo que más me interesó no fue su manera de filmar, sino sus compañeros, el modo en que hablaban. Yo ya había estado cinco años en Munich y había viajado bastante por el país, pero gente como ésa no había conocida antes. ¿Eran artistas bohemios, pequeños burgueses, criminales, proletarios? ¿De dónde salieron todos a la vez y tan ávidos? ¿Cómo hizo para encontrarlos?

Volker Schlöndorff

UNA VIDA NADA EXTRAÑA, FASSBINDERIANA

En 1970 se casó con la actriz y cantante Ingrid Caven y se divorciaron en 1972. La segunda vez, en 1979, se casó con la montajista Juliane Lorenz, quien preside la Rainer Werner Fassbinder Foundation desde 1992. Entidad que fue creada en 1986 por su madre Liselotte Pempeit, para conservar, preservar y proteger los derechos de su filmografía.

A pesar de sus dos casamientos, Fassbinder tenía relaciones con personas de ambos sexos sin ningún prejuicio. Algunas de sus relaciones fueron muy tempestuosas. Hay datos certeros que dos hombres se suicidaron por amor a él.

Ideó, creó y dirigió siempre acompañado por la mayoría del elenco del Anti-Theatre, elenco que curiosamente giro al entorno de este potente, turbulento, explosivo director como si fuera el sistema solar y ellos poniendo su mayor creatividad actoral y técnico ante sus indicaciones, ideas, propuestas y exigencias durante varios años.

Fassbinder filmó por toda Alemania, con un repaso exhaustivo de su país: sus problemas políticos, económicos y culturales, los desgastes ocasionados por la guerra, su porvenir, su historia, su sociedad, y la desazón del tiempo de lo cual le tocó ser testigo.

Su legado fílmico demuestra una profunda sensibilidad hacia las clases más golpeadas socialmente: los trabajadores y los inmigrantes. Nunca disimuló su odio a la violencia institucionalizada.

Fue uno de los directores que supo aprovechar muy bien del melodrama, que se identifica por los derroches estilísticos, existenciales y susceptibles, donde él sabía crear mundos fascinantes con escenografías relucientes y expresivas bajo efervescencia de colores.

“Fassbinder sigue siendo el más grande director de cine germano. Cuando Alemania necesitaba películas para encontrarse a sí misma, allí estaba él. Ni siquiera los filmes de la Nouvelle Vague lograron otorgarle tanta presencia a Francia como Fassbinder supo darle a la Alemania de posguerra”.

Jean-Luc Godard

Mientras sus películas eran aclamadas y premiadas y su nombre circulaba entre los grandes del cine internacional, en su país no era tan popular ni querido. Era criticado y desmerecido por la sociedad alemana a raíz de sus argumentos no edulcorados ni con finales felices. Ante estas reacciones, Fassbinder defendió su postura con mucho temperamento y sin temblar, ”Yo filmo lo que veo de la sociedad, lo que debe cambiar es la sociedad, no tendría sentido que yo disfrazara la realidad”.

Hasta en sus filmes más desprolijos hay rasgos de genialidad, y cuando llega a su madurez expresiva uno puede comprobar cómo realmente hace lo que quiere con el manejo de la cámara, los espacios, los actores, la intensidad dramática, la belleza y la claridad conceptual. Estos resultados entre el instinto animal y la ingeniería de alta precisión es digno de disfrutar en una de sus obras magistrales: “Ruleta China”.

“Creo que era lo más provocador que podía hacer en una época en la que los alemanes querían borrar y lavar los muros. En lugar de eso Fassbinder les obligó a mirar los muros y las pintadas que había sobre ellos como si fueran los muros de una prisión”.

Liliana Cavani

Para conocer la idiosincrasia de Fassbinder y de sus películas, tengo dos sugerencias: es imprescindible ver al menos una docena de ellas (varias veces cada una), logradas con una coherente lucidez que carecen muchas películas actuales. Y para despejar todas las dudas sobre su personalidad, leer el libro Fassbinder por Fassbinder (un compilado de entrevistas completas de 1973 a 1982), editado por El cuenco de plata en 2018, Buenos Aires, Argentina, con el apoyo del Goethe Institut.

Sin restar méritos a otros libros sobre Fassbinder, en este seremos testigos de sus pensamientos a través de sus palabras. En todas las entrevistas realizadas por distintos medios y periodistas durante 10 años, ante las mismas preguntas, sus respuestas conservan su carácter, van en la misma línea, no hay alteraciones.

Los sentimientos son muy importantes para mí. Pero los sentimientos hoy son explotados por la industria cinematográfica y eso me da mucha rabia. Estoy en contra de que se especule con los sentimientos o que se pague por ellos”. RWF

Muchas veces e injustamente fue calificado, acusado de ser y producir películas caóticas. No fue interpretado como él desmenuzaba la realidad manipulada por diversas conveniencias políticas y sociales. Trataba provocar despertares en la conciencia de la sociedad. Con sus películas intentaba mostrarnos de como el caos agobia al ser humano con una prolijidad de incalculable magnitud.

Fassbinder fue mucho más coherente de lo que aparentaba, a tal punto que ni los prejuicios ni los principios pudieron hacerlo modificar su conducta. Creo que era muy consciente que era mortal…, ese privilegiado don que dignificó a algunos seres de excepción.

Amén de eso, había algo en la vereda de enfrente que lo seducía quizás inconscientemente pero con premura: la muerte.

Inmerso en la generosidad primordial de los creadores, con sus intolerancias, adicciones, insatisfacciones e irritaciones, no disimuló para mostrar sus rebeldías yendo a 1500 km/h, tratando de encontrar una imposible curva salvadora…

…y Rainer Werner Fassbinder encontró a esa curva salvadora a los 10 días de haber cumplido apenas los 37 años, el 10 de junio de 1982, en Munich, Baviera, Alemania Occidental, donde murió por un paro cardíaco, ocasionado por interacción de somníferos y cocaína. Sus restos fueron enterrados en el cementerio de la Iglesia de San Jorge, Bogenhausen, Munich.

“Te vi por última vez durante el Festival de Cannes en mayo de 1982. Nos encontramos en el bar del Hotel Martínez, estabas pálido y bastante agotado. Te hablé de la idea como a otros directores, que había montado una cámara en una habitación del hotel, donde cada cineasta individualmente diera su opinión sobre el futuro del cine. Luego vos con el cuestionario subiste a la habitación. Tu testimonio lo vi recién unos días después. Y cuando más tarde compaginé “Chambre 666”, ya habías fallecido. Pasaron 10 años desde tu muerte y desde entonces, todos vivimos esa pérdida que no quiere mermar, al contrario, también extrañamos las películas que hubieras rodado en ese lapso”.

Wim Wenders

REQUIEM PARA UN ESTALLIDO TAN DE REPENTE

Con respecto a Fassbinder, ese misterioso discurrir de los días ha sido con él generoso, ya que ha dejado en sus composiciones visuales, justamente, una extraña alianza entre materia y misterio, entre dependencia y libertad, entre el acierto y el error, entre eso que los entendidos definen como “homo faber” y “homo ludens”, sin descartar al imprescindible “homo sapiens”.

Porque la obra de Fassbinder se halla, ahora más que nunca, inmersa en un clima. Ya se trate de sus argumentos, de sus personajes, de sus actores, de sus técnicos, de sus adicciones, de sus amores y odios, entre otros –cosas que lo obsesionaron, lo beneficiaron y lo perjudicaron y de las que se liberaba, siquiera ilusoriamente, mediante la catarsis que significaba filmar– de una soledad al desnudo o del paisaje más caótico que ecologista, tal cual lo que veía él, reflejos de dos estados anímicos: de su alma y de su mente. Ambas se han vuelto, en su trayectoria, cada vez más agudas, incansablemente, hacia la interioridad, por la misma razón, hoy su obra llega desde muy adentro. Y pensando bien: no tanto por sus temas (en el fondo, simples accidentes por más que se prefieran unos antes que otros), sino por la manera según la cual los trataba.

En la actualidad, Fassbinder responde, entonces, a la más urgente pregunta de nuestro tiempo: la del necesario equilibrio entre esencia y existencia, cuando la primera parece a punto de quebrar el exclusivo interés de la segunda.

De allí, el carácter melancólico y hasta nostálgico de su obra que intenta rescatar el futuro en función del pasado y no a la inversa. Sólo sabiendo que los valores estéticos –firmes, innegables- en su obra han echado raíces profundas, ávidas, en una dimensión inusual de la criatura: más en lo que no se ve que en lo que se ve.

Lo de él es un valioso punto de partida con lo que intentó transmitirnos, aparte de dejarnos su obra como patrimonio. Y el artista, el creador, cuyo destino es el de moverse entre penumbras y entre vagos resplandores, está de más señalar, como Fassbinder hizo lo que hizo, a costa de su duro e incomprendido modo de ser que lo caracterizaba.

Hasta donde llega mi conocimiento y mi admiración por Fassbinder, siempre sostuve e insisto que la muerte de él no tiene comparación con la muerte de otros mortales. Para mí, él era un volcán en permanente erupción dentro de su cuerpo, a la que su piel no lo pudo sostener y tenía que estallar…, estalló no más.

Y luego de ese estallido, no hubo más años con trece lunas, ni amargas lagrimas, ni seres que sólo quisieron ser amado…, pero sí y tristemente muchísimas angustias que corroen el alma…

Filmografía

*Querelle (idem) (1982)

*La ansiedad de Veronika Voss / Die Sehnsucht der Veronika Voss (1982)

*Theater in Trance (1981) (TV)

*Lola (idem) (1981)

*Lili Marleen (idem) (1980)

*Berlin Alexanderplatz (idem) (1980) (Tele film de 14 episodios)

*La tercera generación / Die dritte Generation (1979)

*El matrimonio de Maria Braun / Die Ehe der Maria Braun (1978)

*En un año con 13 lunas / In einem Jahr mit 13 Monden (1978)

*Desesperación/ Eine Reise ins Licht — Despair (1978)

*Alemania en otoño / Deutschland im Herbst (1978)

*Mujeres en Nueva York / Frauen in New York (1977) (TV)

*Bolwieser (idem) (1977) (TV)

*Ruleta china / Chinesisches Roulette (1976)

*Yo solo quiero que me amen / Ich will doch nur, daß ihr mich liebt (1976)

*El asado de satan / Satansbraten (1976)

*Miedo al miedo / Angst vor der Angst (1975)

*El viaje a la felicidad de Mama Küster / Mutter Küsters’ Fahrt zum Himmel (1975)

*La ley del más fuerte / Faustrecht der Freiheit (1975)

*Como un pájaro encima del alambre / Wie ein Vogel auf dem Draht (1974) (V)

*Angustia corroe el alma / Angst essen Seele auf (1974)

*Nora / Nora Helmer (1973) (V)

*El mundo al día / Welt am Draht (1973)

*Martha (idem) (1973)

*Effie Briest / Fontane Effi Briest (1973)

*Ocho horas no son un día / Acht Studen sinkein Tag (1972) (Tele film de 5 episodios)

*Paso de caza / Wildwechsel (1972)

*La libertad de Bremen / Bremer Freiheit (1972) (V)

*Las amargas lagrimas de Petra von Kant / Die bitteren Tränen der Petra von Kant (1972)

*El frutero de las cuatro estaciones / Händler der vier Jahreszeiten (1971)

*Atención a esa puta tan querida / Warnung vor einer heiligen nutte (1971)

*Whity (idem) (1971)

*Pioneros en Ingolstadt / Pioniere in Ingolstadt (1971)

*El soldado Americano / Der amerikanische Soldat (1970)

*Rio das Mortes (1970)

*El viaje a Niklashauser / Die Niklashauser Fart (1970)

*El café / Das kaffeehaus (1970 (V).

*Katzelmacher (idem) (1969)

*El amor es más frio que la muerte / Liebe ist kälter als der Tod (1969)

*El porqué de la funesta locura del Se. R. / Warum läuft Herr R. Amok? (1969)

*Dioses de la pesta / Götter der Pest (1969)

*El pequeño caos / Das kleine Chaos (1967) (cm)

*El vagabundo / Der Stadtstreicher (1966) (cm)

*This Night (1966) (cm)

Leedor

El portal de arte y cultura de habla hispana. Desde la ciudad de Buenos Aires, Argentina, Leedor.com ofrece noticias de artes visuales, cine, literatura, teatro, gestión cultural, museos, música y más.

Hayrabet Alacahan

Written by

Leedor

El portal de arte y cultura de habla hispana. Desde la ciudad de Buenos Aires, Argentina, Leedor.com ofrece noticias de artes visuales, cine, literatura, teatro, gestión cultural, museos, música y más.