Pobres Criaturas

Csaba Herke
Leedor
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6 min readJan 26, 2024

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Se estrenó Pobres criaturas, con un afiche que prometía algo que el film no cumple.

Más que Barroco o Neobarroco (ahora todo es neo), su celeste grisáceo es Rococó. Aunque el film mas que Rococó, cosa que en todo caso haría algo de justicia a la novela que promete reescribir, es manierista, tanto en sus colores como en su forma. A primera vista, exuberante, desmedida, excesiva, con pizcas de surrealismo a lo Lanthimos, es decir con toques de relleno sin mucho fundamento. Es cierto que el surrealismo, como el inconsciente, no tiene que justificar que cosa o donde se presenta; ¡cuantos conceptos en pocas líneas!

Lanthimos, desde su inicios, coquetea con el surrealismo y quizás, desde que la decoración de interiores se apropió de manera burda de conceptos de la Historia del arte y los convirtió en categorías, vale decir minimalismo, surrealismo, art decó, avant garde, borrando sutiles diferencias (como los que puede haber entre el Noveau y la Secesión, o del Biedermeier o del neoplasticismo) el denominador post no se cuanto permite cualquier cosa hasta decir que el fascismo es de izquierda. Leo páginas donde son contados los críticos que hablan de los sucesos que enmarcan estos movimientos, hablan de literatura pero pocos mencionan la vinculación de Poe o Lovecraft a las realidades sociales de la época, sólo decoración: los estilos son como formas sin objetos; Lanthimos cae en lo mismo, porque Yorgos es hijo de la época y su éxito tiene que ver con su misma vacuidad, en este caso vacuidad para gente que se piensa culta.

Frankenstein es la “gran” novela feminista, “oculta” y durante décadas desprestigiada o ninguneada, escrita una noche de tormenta en Villa Diodati, en el contexto de un sinnúmero de coincidencias. La mansión, ubicada en Cologny, Suiza, a orillas del lago Lemán (también llamada Ginebra). Originalmente fue la villa Belle Rive. Al ser comprada por Diodati, tomó el nombre del nuevo dueño; primer dato curioso es que los Diodati tienen un parentesco lejano con el teólogo y traductor Giovanni Diodati, el primer traductor de la Biblia al italiano.

Un grupo de extranjeros, comandados por Lord Byron (George Gordon Byron) alquila la mansión. Además de Byron, se encuentra su médico, secretario y “puchinball” Polidori, Percy Shelley y Mary y Claire, hermana de Mary por parte de padre. La noche del 16 de junio de 1816, 208 años se cumplen ahora de esa extraña y enigmática noche, días misteriosos donde hubo un año sin verano, debido a la erupción del volcán Tromen, que duró entre 1820 y 1828, en los Mares del Sur, el cual provocó, además del largo invierno, un ‘tsunami’ en las costas de Bali e inundó extensas regiones de China; los cielos del mundo entero se cubrieron de ceniza y azufre y llevó a europa. Fue el verano más frío desde el fin de la era glacial de la Edad Media.
Fue tal el efecto que William Turner pintó entre 1816 y 1818 los sobrecogedores atardeceres, producto de las cenizas, y en sus cuadernos de viajero los comenta como “atardeceres como muros ensangrentados, con manchas de morado y de barro”, según William Ospina (Colombia, Tolima 1954). Años más tarde el Krakatoa, en mayo de 1883, le va a dar a Munch la paleta de colores para El grito.

Discurre el principio del S XIX, prometiendo un mundo nuevo, actitudes y costumbres que se suponen modernas buscan dar forma a las nuevas generaciones, Mary Shelley Wollstonecraft (Godwin de soltera) hija de padres activistas políticos y versados en filosofía; William Godwin él, y ella, la madre, Mary Wollstonecraft autora del libro considerado como fundacional del feminismo: La Vindicación de los Derechos de la Mujer.

En el momento del viaje a Suiza, Mary es todavía menor de edad, acompaña a Shelley, hombre mayor y casado, discípulo del padre de su padre; invitados por Byron a su exilio, (por supuesta conducta insestuosa, cosa que no es suficiente) pasa sus días en el lago, igual que años después por motivos también políticos lo haría Lenin, visitado entre otros por su gran amigo Máximo Gorki.

Como vemos, los contornos de la creación de la novela se asientan en la transformación de un Mundo, la novela recorre de Kant a Hegel, del problema de la libertad a la dialéctica del amo y del esclavo; con escritores como Goethe y pintores como Friederich en la espalda; pensar que poco después Marx estará escribiendo; las angustias y pronósticos de Mary están así más que fundados, un hombre (masculino) intentando crear vida sin la participación de la mujer, inclusive taxativamente negándola (cuando el Dr se niega a crear la mujer para el monstruo), el cuerpo máquina, la intercambiabilidad de partes, la venta de órganos; Sus formulaciones sobre la libertad son netamente filosóficas; el sometimiento a la ley y la interpelación a lo que el positivismo cree en cuanto posibilidad de transformar la realidad para sí; el texto en definitiva es una declaración dialéctica en todo sentido: Dios es una creación humana, el hombre creó a dios, y dios se hizo dueño del hombre.

El film de Lanthimos traspone la historia de Frankenstein, la mezcla con Pinocho y la convierte en una suerte de historia de la mujer, de alegato a la muerte del patriarcado, en version videoclip para adolescentes enojadas. Más parece un texto de Despentes que otra cosa, y si visualmente es el romanticismo su clave estética, Lanthimos, además de destruir completamente el valor del texto, destruye también su entorno, diluye todo dolor, toda conquista, toda autoconciencia, como si fuese solo cuestión de una nueva mente, como si la prostitución no degradara la libido, (nuevamente tenemos la visión adolescente de la prostitución como si no hubiese habido sífilis, proxenetas, fiolos y madamas abusadoras), se olvida del movimiento moderno y el modernismo se reduce a ciertos elementos decorativos (Venustas si hablamos en términos de Estética). La contextualización estilística que hace es más parecida al rococó de ciertos dibujos animados japoneses que, con su fruición a lo sobrecargado y al melodrama, arrancan emociones a la fuerza de golpes de sentimentalismo. Asustarnos un poco con un cerebro o un cadáver es lo mismo, pero finalmente es al gusto de todo adolescente.

Lo obvio del film es la historización del padre, pura alegoría, pero con una mirada ya querible sobre el presente, el verdadero monstruo está ya muerto, es el padre del Dr, deformado por el maltrato, autoritario, monstruosamente deformado, pero “lo queremos”, es sabio, es bienintencionado, no es el fantasma de la ópera, no es Nosferatu, seres llenos de deseo, monstruos fálicos y lúbricos; el Dr ya está castrado (clínicamente) cosa que parece que es lo que le permite ser bueno.. vaya..vaya…los hombres en general están en manada, son abusadores, creídos, falocéntricos, salvo el buenazo, que no sabemos por qué motivos, puede inhibir sus deseos sexuales, que ahora son indiscutible propiedad experimental de la joven, que después de su transecta hacia la madurez es canjeando placer por saber; ¿no huele a platonismo moralizante?.

Una historia que además, quiere ser una síntesis de una infinidad de films y series, Top of the lake por mencionar una, pero que al no ser una historia dialéctica, finalmente no deja de ser una visión adolescente y por supuesto apolítica, casi como un steampunk feminista pero finalmente escrito por un hombre. Un elemento a tener en cuenta, es la relación que propone con el dinero, abona de manera un tanto “ingenua”, la opinión (generalizada) de que las mujeres tienen una relación voluble con la misma, y finalmente acorde con nuestras épocas, viven todos y todas, del dinero que gentilmente les dejó el doctor, que se parece en algo a la sensibilidad de las aristócratas rusas pre revolucionarias que hacían donaciones a los pobres, pero no se cuestionaban nunca la fuente de la pobreza, o como ahora con oscuras teorías de aspecto sociológico sostienen que los pobres son los responsables de su pobreza. Finalmente el origen más honesto es el de la herencia, o sea el familiar. En ese sentido el film funciona como un Antonioni malversado, invertido; no es ahora el camino a la libertad dejar atrás las ilusiones que nos pone el capitalismo, (si a la afrofrancesa se le escucha varias veces la palabra socialismo a nuestra heroína ninguna). ¿Será que les deja la utopía de transformación social a los inmigrantes para que crean que todavía es posible una sociedad más justa?

Lanthimos no propone nada, más que el regodeo emocional en un viaje por el mundo de lo que él cree que es la historia de la mujer, obviamente contada para adolescentes desprevenidos, desconocedores de la historia original de Mary Shelley, o estudiado de resúmenes encontrados en youtube, no en una bañadera.

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