Primeras letras azarosas


“Pero yo elijo la felicidad; entre la poesía y la felicidad, que me den felicidad. La poesía corrige la vida. Como la vida es invisible y es desconsolada y triste, se inventó la poesía, se inventaron las películas y los cuadros, y las odiseas, y los sonetos. Pero eso es porque la vida no nos gusta. Si nos gustara, ¿de qué carajo iba uno a escribir nada?”

-Joaquín Sabina


¿De qué carajo iba uno a escribir nada? Creo a muchos nos ha pasado que sentimos la cabeza nos va a explotar por la cantidad de ideas, versos, rimas, sentimientos, contradicciones, imágenes y canciones que nos distraen de un mundo que se ha ido convirtiendo en una especie de novela donde todos son protagonistas y todos son villanos. Pero cuando llega el momento de la verdad, nos encontramos con el problema de que nuestra pluma no es capaz de seguir nuestro dictado y terminamos dibujando garabatos sin sentido inmersos en gramática y preocupados más por la ortografía que por la idea de fondo.

Es por eso es que amo el fondo sobre la forma, el mensaje sobre la rima y la letra sobre la melodía.

No se nos es fácil expresarnos en el papel porque es ahí donde la palabra toma vida, donde perdura y donde no se olvida. ¡Ojalá habláramos como escribimos! Que cada una de nuestras palabras marcara un sentimiento, hiciera alusión a un recuerdo o un deseo. ¡Ojalá las palabras fueran letras! Pues ya muchas letras las terminamos perdiendo por ser palabras.

Pero tampoco debe ser un escribir por escribir, como el hablar por hablar. Es obligación del comunicador no que su mensaje llegue a muchas personas, así como tampoco lo es que consiga que sus lectores entiendan todo lo que escriba, su verdadera obligación es consigo mismo, debiendo plasmar lo que verdaderamente está en su cabeza.

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