Contratos: Por Qué Debería Firmarlos?

En esta columna, intentaré explicar por qué me parece importante tener un contrato por escrito, especialmente desde el punto de vista del litigante (no te preocupes, lo explicaré más adelante).

Un “contrato”, nos enseñan el primer día en la facultad de derecho, es un acuerdo de voluntades destinado a generar derechos y obligaciones para las partes, y que es legalmente vinculante para éstas. Después de eso, se pone un poco más complicado: los distintos tipos de contratos tienen requisitos esenciales que los diferencian del resto, cuya satisfacción o cumplimiento es lo que otorga validez a dichos acuerdos o convenciones.

Por qué las demandas existen y cómo un contrato por escrito puede protegerte

Por regla general, la ley no distingue entre contratos orales (consensuales) y por escrito; ambos son igualmente vinculantes mientras cumplan con los requisitos mínimos de existencia/validez. Desde el punto de vista del litigante, el principal valor de un contrato por escrito es que evitará que las partes lleguen a un tribunal a resolver sus diferencias. Considerando los montos de dinero que usualmente se disputan en virtud de los contratos más corrientes, no vale la pena pasar un solo día en tribunales! De ahí el viejo adagio jurídico, “más vale un mal arreglo que un buen pleito”.

Para entender el valor de un contrato por escrito, debemos entender cómo y por qué las disputas terminan en tribunales, incluso cuando como contratante has cumplido con todas tus obligaciones. Incluso si es que efectivamente has incumplido tu contrato o has sido negligente, tenerlo por escrito puede de todas formas otorgarte cierta protección (por ejemplo, limitando tu responsabilidad o estableciendo una cláusula de arbitraje que te favorezca), pero no acotará tu responsabilidad completamente.

Las razones por las que alguien te demandaría suelen caer en tres categorías:

1. Alguien se siente afectado y honestamente cree que has sido negligente o no has cumplido tus obligaciones contractuales. Cuando no has tenido culpa alguna, esta creencia se basa más bien en mera incomprensión del acuerdo.

2. Alguien se siente afectado y, aunque no está seguro que exista alguna falta legal, cree que se le debería pagar algo de dinero.

3. Alguien piensa que si te amenaza con un juicio, podría ganar ciertos beneficios a los que en realidad no tendría derecho. (Sí, existen personas deshonestas que buscarán evitar sus obligaciones legales si pueden salirse con la suya.)

La protección que otorga el contrato por escrito reside en su capacidad de prevenir malentendidos sobre lo ya acordado. Incluso cuando una de las partes insiste que existe un malentendido respecto del documento, un contrato por escrito te mantendrá lejos de los tribunales, asumiendo que has cumplido con todas tus obligaciones. Esto porque tu contraparte se dará cuenta (a través del consejo de su abogado de ser necesario) que probablemente perderá dicha demanda.

Previniendo Malentendidos

Los términos de un contrato verbal residen en la memoria de las partes, que por naturaleza es imperfecta y se desvanece en el tiempo. Si existe alguna disputa acerca de lo acordado, incluso personas honestas tienden a recordar los términos de forma más favorable para sí. Un contrato por escrito, de ser redactado apropiadamente, recordará a las partes qué fue lo acordado, evitando así malentendidos que puedan provocar futuras disputas.

Protegiéndote de contrapartes deshonestas

Una de las grandes reglas del derecho es que se entenderá que las personas han leído sus contratos antes de firmarlos. Esto significa que uno de los argumentos más usuales de una persona deshonesta (“Nunca leí el contrato: lo pusieron al frente mío y me hicieron firmarlo”) es legalmente irrelevante. No mediando alguna suerte de fraude (“me dijo que quería mi autógrafo: no sabía que estaba firmando un contrato”), los tribunales respetarán las disposiciones de un acuerdo por escrito aun cuando alguna de las partes insista en que nunca las leyó y que lo acordado era totalmente diferente.

Si a pesar de tener un contrato por escrito, tu contraparte decide demandarte, averiguarás pronto qué tan bueno es tu contrato. Raramente serás capaz de prever todas las potenciales disputas que puedan concernir a tu contrato, ni tampoco podrás especificar sus disposiciones con tal detalle como para evitar que en el futuro exista disputa alguna. Pero, a través de una cuidadosa redacción del contrato y la ayuda de la ley, puedes protegerte de la mayoría de las posibles disputas!