¿Por qué el modelo de negocios de las firmas de abogados está obsoleto?

Los abogados suelen cobrar por sus servicios considerando un solo factor: su tiempo. Incluso los que tienen una tarifa estándar, suelen facturar dependiendo de la cantidad de horas que dedicaron. El modelo de negocios de las firmas de abogados a funcionado bajo la siguiente premisa durante siglos: los abogados parecen estar siempre ocupados, ya que mientras más horas trabajan, más pueden cobrarle a sus clientes y así, ganar más dinero.

Sin embargo en la actualidad, las necesidades de los clientes han cambiado y buscan un servicio que sea transparente y predecible, sin más facturas sorpresa. Es por esto que los servicios legales han debido reinventarse ofreciendo un modelo en que la tecnología es clave y que las tarifas se estandarizan, dejando cada vez más obsoleto el tradicional.

Lexgo es una compañía que nace producto de este cambio de mentalidad y del diseño de servicio aplicado al ejercicio del derecho. Por eso es que te vamos a explicar por qué el funcionamiento y modelo de negocios de las firmas de abogado tiene los días contados, y cómo este cambio beneficiará directamente tu negocio.

¿Por qué el cobro por hora está mal?

Porque no es escalable

El día solo tiene 24 horas. Incluso si trabajaras cada hora de cada día y cobraras por ellas (lo que claramente no sería sostenible por mucho tiempo), no ganarías mucho. Tu tiempo no es un bien escalable, incluso si trabajas a tu máxima capacidad, de 24/7/365, tu ganancia potencial siempre va a estar limitada por tu tiempo.

Esto implica que la única manera de aumentar la ganancia de tu firma de abogados es aumentar la cantidad de tiempo por el que puedes cobrar. En otras palabras, contratar más abogados, con sus horas de trabajo y así cobrar más. El problema es que no existe un super abogado que pueda romper la barrera del tiempo y trabajar más de 24 horas en un día.

Es por esto que el cobro por hora de trabajo no es escalable. La curva de crecimiento es lineal, con cada aumento en tiempo de cobro igualable a una cantidad correspondiente de aumento de ganancia. 1+1=2.

OK, ¿a quién le importa?

A medida que aumenta la tendencia de proveer servicios legales más automatizables y que con una facturación más estandarizada, el modelo de negocios sustentado en el cobro por hora tiene cada vez menos sentido.

Esto funcionaba antes porque el derecho era comprendido como una industria de servicios, en que los abogados invierten su tiempo investigando y resolviendo problemas legales, y la gente paga por acceder a quienes tienen mayor expertise.

Cuando los abogados dedican su tiempo a resolver un problema legal en particular, adquieren una experiencia que los hace estar mejor preparados — en la mayoría de los casos- y por la que pueden cobrar más caro a la hora de ofrecer sus servicios. Su tiempo constituye la unidad básica de la facturación de sus servicios.

Ahora, con mayor estandarización vienen más oportunidades para la automatización. La automatización rompe las restricciones del tiempo, ya que este no es el único input requerido para generar valor para un cliente. Como resultado, los servicios legales se vuelven mucho más escalables.

1+1 = 5

La escalabilidad significa que cada unidad de input adicional puede producir un resultado desproporcionadamente más grande. A diferencia del tiempo de un abogado humano, que es finito, los servicios legales provistos por medio de la tecnología son escalables y entregan exponencialmente más resultados a los clientes, que aquellos servicios medidos por la unidad de tiempo trabajada por los abogados.

La razón por la que avanzar hacia la estandarización y automatización de procesos es tan disruptiva para las actuales firmas de abogados, es porque convierte a los servicios legales más bien en un commodity, y menos en un servicio. Cuando el cliente efectúa la compra (adquiere un commodity), tiende a ser mucho más sensible la hora de poner el precio.

Esta tendencia está recién comenzando, pero está dando forma a uno de los atributos legales más importantes que tendrá la industria legal del futuro. Las firmas deben adaptar su modelo de negocios a uno basado en valor y escalabilidad, en oposición al actual, basado en el tiempo.

El modelo de negocios de las firmas legales del futuro

Enfocado en la escalabilidad

Los rangos de facturación de los servicios legales tecnológicos será sustancialmente más bajo que el de los cobros tradicionales utilizados al día de hoy, por lo que cada vez va a tener menos sentido pagar por el tiempo de un abogado por una solución que puede ser entregada de forma más rápida, personalizada y por la mitad del precio.

Como resultado, las firmas legales deben encontrar formas de ser escalables, eso significa acortar el tiempo dedicado a satisfacer las necesidades de cada cliente. La meta debería ser tener ventaja tecnológica para producir más, en menos tiempo.

Esto significa que al optimizar el proceso, el abogado va a ganar menos por cada caso que tome, ya que le va a tomar menos horas tratarlo. En un futuro cercano, esta será la norma.

Pensar el producto

A diferencia de los servicios que pueden tener muchas variaciones, los productos pueden ser desarrollados a través de procesos sistemáticos y flujos de trabajo repetible. Por esto pueden ser producidos y vendidos a mayor escala.

Esta parte no es la solución a todos los problemas legales, pero es algo que las firmas legales en Chile y América Latina aún temen incorporar ya que esto hace de sus servicios un producto, lo que le modifica la naturaleza su modelo de negocios.

Lexgo: La plataforma que simplifica el derecho

Las plataformas han cambiado la forma de hacer negocios, porque este tipo de compañías se enfoca en entregar una infraestructura para que las interacciones y transacciones ocurran entre productores y consumidores, más que en administrar todos los aspectos de desarrollar y entregar un producto o servicio internamente. Una plataforma como Lexgo conforma un nuevo tipo de modelo de negocios potenciado por la tecnología, que simplifica los servicios legales.

Lexgo cuenta con un software de recolección de datos que prepara documentos infalibles de forma automatizada, todo para que las compañías puedan operar — o comenzar a hacerlo — amparadas en las buenas prácticas legales, que los protegen a ellos como empresa y a sus clientes, sentando un precedente de transparencia y probidad.

Ya sea que constituyendo la empresa, captando financiamiento o contratando a sus colaboradores, Lexgo es una plataforma donde los clientes pueden construir el traje legal que necesitan para echar a andar sus negocios. Los clientes son los que ahora tienen el poder, ya que pueden acceder a contenidos y servicios con la intervención precisa por parte de los abogados.

El factor diferenciador clave está en que Lexgo da un paso más adelante y entrega asesoría legal sustancial a sus clientes, sumando el soporte humano.

Las plataformas como Lexgo son ese futuro, e interpelan a las firmas de abogados a trabajar con cada vez más tecnología y no quedar obsoletas, por no saber adaptar la forma en que han basado su modelo de negocios a los nuevos tiempos.

La pregunta es, ¿las firmas de abogados del país conocidas por su linaje e historia van a estar a la altura de este cambio y serán capaces de cambiar su modelo e incorporar las nuevas tecnologías?

Eso está en manos de los abogados y de los clientes decidirlo.