Cuentos sobre lecturas

Luego de ese vendaval libresco que es la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, retomamos la publicación de invitaciones a la lectura en +Letras.

Entre los libros que ahora habitan mis libreros (aún en desorden) están varias de las novedades de Arlequín: Panorama del esloveno Dušan Šarotar (la editorial tapatía tiene una interesante fijación por autores de ese país europeo), Estela de Finnegan de James Joyce (traducción del primer capítulo del Finnegans Wake), ¿Qué tanto es morir? de Jaime Garba (ópera prima) y Recuerdos creados de Godofredo Olivares, el primero que tomé para leer.

Hay libros que además de dialogar con el lector, proponen un diálogo directo con la tradición. Es el caso de Recuerdos creados, breve selección de cuentos cortos de Godofredo Olivares (Morelia, 1957). Conocí la literatura de este escritor con Puertas adentro (2001), un conjunto de relatos, cada uno con personajes que habitan un espacio diferente en un edificio común. Al igual que dicho libro, los textos en Recuerdos creados poseen un vínculo que los entrelaza: en esta ocasión es el de la propia lectura y los libros. ¿Qué mejor tema para dialogar con el lector que el de la literatura misma?

En los nueve cuentos contenidos, el libro y la lectura son elementos sustanciales que trastocan la vida de los protagonistas. A la par, Godofredo realiza una serie de homenajes a sus precursores: Elizondo, Renard, Borges, Eco, entre otros, con relatos que nos hablan de la lectura furtiva, el libro prestado, la tentación del libro anhelado, libros misteriosos o prohibidos… Es decir, si bien hay un tema común, no son cuentos “monotemáticos”: por ejemplo, el epónimo que abre el libro plantea un encuentro (o serie de encuentros), entre un lector con pocos recursos económicos y una lectora dispuesta a entregar sus ejemplares a cambio de experiencias; o “El soliloquio de las semillas” nos presenta un curioso personaje cuya vida cambia tras leer un libro, con una obsesión alimenticia por las semillas (con un cómico final).

Otro acierto del autor es el tono, que lejos del cliché de la literatura autorreferencial presenta cuentos que se leen sin la necesidad de esa “erudición” que otros autores le exigen a sus lectores. Es un libro para amantes de la lectura, pues. Y, como sugiere la portada, se pueden leer con un café, buena combinación.

Recuerdos creados se publicó en 1995, pero ha vuelto a circulación gracias a esta nueva edición. El tiraje recién salió de la imprenta, justo en los días previos de la FIL. Según informó la editorial en su cuenta de Facebook, Recuerdos creados fue uno de los títulos más vendidos en su stand en la FIL.