En medio de todo, la violencia

Una lectura de Todos involucrados, de Ryan Gattis. Sólo una.

Disturbios en Los Ángeles de 1992 por la absolución de tres policías que agredieron a Rodney King. LA Times / Kirk McKoy.

En abril de 1992, Los Ángeles fue testigo de una larga semana de disturbios, ocasionados por la absolución de tres policías blancos por el uso de fuerza excesiva contra un hombre negro, de nombre Rodney King. En 1992, Los Ángeles fue peor que Ferguson 2014 y fue peor que Baltimore 2015.

Los conflictos de la ciudad californiana son el telón de fondo en Todos involucrados, de Ryan Gattis, publicado en español por Seix Barral, traducido por el buen Javier Calvo. En LA, la capital de las pandillas chicanas, el caos generado tras la absolución de los policías dio la oportunidad perfecta para vengarse unos de otros.

“En la práctica, 121 horas de anarquía en una ciudad de casi 3.6 millones de personas situada en un condado de 9.15 millones es tiempo de sobra para saldar muchas cuentas”.

Todo empieza con la muerte de un inocente a manos de una de estas pandillas, quienes buscaban vengar la muerte de uno de los suyos. Y así, el violento homicidio desata una serie de ataques fatales entre ellos. Sangre por sangre, y así…

En este libro, Gattis acude a la polifonía narrativa, es decir que a través de las voces de distintos personajes (diecisiete, para ser exactos) nos cuenta esta emocionante historia. Todos ellos, de una forma u otra están envueltos en los hechos. Entre pandilleros de distintos bandos, enfermeras, bomberos y personas sin techo, seguimos la secuencia de sucesos en sólo seis días.

“¿Todos los tiroteos entre bandas de esos días estuvieron relacionados con los disturbios?”
Teniente Dean Gilmour, forense del condado de Los Ángeles.

Cada discurso, en primera persona del singular obviamente, muestra una distinta versión / visión de todo lo que está sucediendo: de las protestas referentes a Rodney King, los ajustes de cuentas, el cumplimiento del deber… en fin, diferentes puntos de vista que nos obliga a nosotros lectores a ser imparciales en el asunto.

Video promocional para la novela, de Planeta de Libros.

Lo que me lleva a la siguiente pregunta: ¿en qué momento la violencia deja de sorprendernos? Quiero decir, con todo lo que está pasando en el mundo (piensen en la creciente xenofobia y la poca tolerancia que existe entre los seres humanos), ¿sería posible que pudiéramos reaccionar de una forma distinta a los sucesos violentos, es decir, con empatía y compasión? Al leer las descripciones violentas de Todos involucrados (¡bravo, Ryan!) y las diversas formas en que los personajes reaccionan a ellas (otra vez, bravo) no pude evitar digresiones como las que les acabo de presentar… eso, y que los últimos capítulos de la cuarta temporada de la serie Orange is the new black me tenían impactada, pero eso es otro tema.

En línea con esto, está la cuestión de la raza, puesto que es, todavía, una de las principales causas de conflicto en la sociedad. Ante la segregación de minorías sólo queda la unión de estas mismas; dicha unión culmina en un empoderamiento a base de ciertos negocios, es decir, drogas y otras cosas ilegales en Estados Unidos.

Perdón, pero también en Orange is the new black se ve algo de esto.


Ya, dejo ese tema. Paso ahora a reconocer el gran trabajo de investigación hecho por el autor.

Sin duda alguna, Ryan Gattis puso un gran empeño en la veracidad de los disturbios de fondo: varios libros y almanaques sobre la semana del 29 de abril al 4 de mayo de 1992 en Los Ángeles, California para escribir con certeza sobre éstos.

Por otro lado, su acercamiento a un verdadero pandillero. Así lo dice en una conferencia en TEDx Talks (y hemos de saber que si alguien participa en TEDx es porque “lo ha logrado”).

Gracias a esto, y a su descriptiva narrativa, Gattis logró una novela adictiva, sí, y cruda, también. Me resulta imposible no recordar el A sangre fría de Truman Capote ahora que lo pienso…


Cuando veo lo que estoy viendo, le digo a la gente de la ciudad: “He visto a esta ciudad mandarse al otro mundo en pedazos”.
Protestas en Ferguson, Missouri, tras la absolución del policía que dio muerte a Michael Brown en 2014.

Resulta curioso cómo una novela basada en hechos de hace 24 años puede ser un retrato de la sociedad actual. De 1992 a la fecha han cambiado muchas cosas, menos los abusos policiales, ni el racismo, ni la delincuencia; no es mucho lo que sigue igual en realidad. Así, la temporalidad de la narración no nos puede ser ajena.

Además, el abuso de poder, la discriminación y la segregación no son exclusivos de Estados Unidos (no hay necesidad de adentrarme en eso, hoy en día no vemos otra cosa), por lo que el espacio de la narración tampoco nos puede ser ajena.

Quizás sea ésta la razón por la que Todos involucrados es una novela que provoca un gran impacto entre los lectores a los que ha llegado. Digo, al final de cuentas, ¿no buscamos lecturas con las que podamos identificarnos?

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