La literatura y la ciencia viven en el mismo átomo


Dicen que todo empezó con una gran explosión
la oscuridad dio la luz, nació una constelación
yo era polvo estelar, viajaba sin dirección
buscaba algo que buscar en medio de esta gran confusión.
Fernando Rivera Calderón/Monocordio

Dedicarse a hacer investigación científica en México es una labor compleja, difícil y heroica debido a que el Estado no aporta el presupuesto mínimo para su desarrollo y que está muy lejos de los índices recomendados por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) o la UNESCO. Los resultados de esta catastrófica realidad se ven cada año con los pobres resultados en evaluaciones internacionales del nivel educativo en ciencias y lenguaje de niños y jóvenes.

Para el químico y escritor, pero de oficio divulgador de ciencia Carlos Chimal (Ciudad de México, 1954), no todo está perdido y aunque los científicos e investigadores tengan que hacer una maestría en “tramitología y burocracia” sabe que el camino es la divulgación y de esa forma atraer a más personas a conocer de física, química, matemáticas, saberes que ayudarán a tener una mejor sociedad: “Considero que se debe replantear la educación, ser más precisos con lo que se enseña en las aulas, donde creo se debe ver matemáticas, futbol y ajedrez, las optativas tendrían que ver con la forma y manera de resolver problemas con casos prácticos en casa”.

En “El universo en un puñado de átomos” (Tusquets, 2016) se plantea de forma muy ágil para el lector una serie de temas donde el arte, la cultura y la ciencia están entrelazados con el único objetivo de difundir el conocimiento, en especifico la física de altas energías y partículas. Chimal define su libro como “Cervantino” porque él al igual que Miguel de Cervantes Saavedra sólo busca contar una buena historia, que lleve a lugares increíbles y que despierte la necesidad natural de saber más del mundo, una invitación a cruzar el puente del conocimiento juntos.

Carlos Chimal relata que el libro lo comenzó cuando editaba una revista para el Cinvestav (Centro de Investigaciones de Estudios Avanzados), pero que fue su viaje al Centro Europeo de Investigación Nuclear (CERN) sede del laboratorio que durante más de 50 años se ha dedicado a la investigación del Bosón de Higgs, el que le dio norte para armarlo y no dejarlo en textos sueltos, y que su fin es atrapar al lector común y especializado a conocer como elementos infinitamente pequeños hacen que los átomos formen lo inimaginablemente grande como el universo.

Durante la lectura de los 22 capítulos que conforman el libro encontraremos a escritores como Alfonso Reyes, Jorge Luis Borges, Mario Benedetti, Augusto Monterroso o Voltaire y claro, a grandes científicos como León Leverman, Jack Steinberg, Lyn Evans o Stephen Hawking conviviendo en un espacio natural, artístico y de diálogo llamado literatura.

Así, “El universo en un puñado de átomos” pone en tus manos herramientas para pensar y discernir como una ínfima partícula de energía es la responsable de la creación del universo y de ahí todo lo que lo que te puedas imaginar, pues el como dice Hamlet: “Podría estar confinado en una cáscara de nuez y sentirme rey de un espacio infinito”.

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