México, lindo y querido
Por ser 16 de septiembre, repasemos algunos textos que nos dan una visión más amplia de este país independiente.

Muchas listas se han hecho ya sobre los libros imprescindibles para entender a México (así es, a nuestro Méjico hay que entenderlo). Por ejemplo, pueden ver una aquí, y otra aquí, y aquí también. En la mayoría si no es que en todas encontraremos a los mismos autores imprescindibles: Octavio Paz, duh, José Emilio Pacheco, Juan Rulfo, Carlos Fuentes, Monsiváis, Arreola… en fin, hay para escoger y para todo tipo de lectores.
No está de más recordar que la lectura es una de las mejores, si no es que la mejor -porque, aceptémoslo, la escuela de poco nos sirve- para comprender lo que pasa en la sociedad que nos tocó vivir, y en la que no. Para comprender todo, pues. Tampoco está de más recordar lo que la acertada publicidad de Librerías Gandhi nos dice todo el tiempo: LEAMOS.
Así pues, no podría haber momento más adecuado para sugerirles lo siguiente: leamos a México. Para esto, como ya escribí, hay mucho de dónde escoger y hay muchos sitios de dónde podremos tomar sugerencias para comenzar a leer a México. A los autores que por mi parte mencionaré a continuación no son, por ningún motivo, las únicas, y quizás no las mejores opciones para iniciarse en este interesantísimo viaje (*inserte aquí clichés como ‘en gustos se rompen géneros’ y así*), pero son escritos que en mi opinión nos permitirán hacernos de una mejor comprensión sobre lo que estamos viviendo hoy en día.
Para no quedar mal con ustedes, queridos letrados, comienzo con Carlitos Monsiváis (1938–2010). La Editorial Era (la mejor opción para leer a México, si me preguntan) tiene en su acervo varios libros del capitalino; entre ellos, destaco Entrada libre: crónicas de la sociedad que se organiza, el cual reúne algunos textos publicados con anterioridad en revistas como Proceso y Cuadernos Políticos, entre otros.

Entre esas crónicas, destaco dos: “Los días del terremoto”, donde Monsiváis rememora los momentos de shock que se vivieron en la Ciudad de México el 19 de septiembre de 1985 y lo que sucedió los días siguientes. Más allá del impacto que causó entre la sociedad ver cómo todo lo que construyeron durante años se hacía pedazos, el cronista relata la solidaridad innata que creció en ella y las uniones formadas ante la negligencia de las autoridades para resolver los problemas en los que muchos trabajadores y ciudadanos se vieron envueltos tras el brutal movimiento.
Por otro lado, en “La disidencia magisterial: los apóstoles se cansaron de serlo”, el escritor mexicano nos lleva por los sucesos que forzaron a los maestros a formar su propia unión lejos de la SEP: el asesinato del docente Misael Núñez, uno de los principales inconformes organizadores de un plantón en Guerrero, la formación del SNTE y huelga de hambre en Oaxaca.
Organizadas y caóticas, autoritarias y libertarias a la vez, estas tendencias de masas se alimentan del derrumbe de las certezas que han sostenido la jerarquización brutal, con sus represiones y su perpetuación ritual del poder.
En 1998, Tusquets Ediciones antologó varios ensayos del historiador Enrique Krauze que ahora por su cuenta son difíciles de encontrar. Los escritos de La historia cuenta se pasean entre la democracia, la formación del Estado mexicano y la cultura nacional, además de algunos personajes célebres como Octavio Paz, Daniel Cosío Villegas y, por qué no, el subcomandante Marcos del EZLN.

Los ensayos antologados hacen un recorridos sobre las transformaciones que ha sufrido la política nacional en el siglo que terminó. Ser parte de una generación inconforme que vivió en primera plana los hechos de 1968 hicieron de Krauze un excelente crítico del poder político en México. Así lo prueban los textos recogidos en La historia cuenta, donde objetivamente revisa lo que los gobiernos han ido dejando tras de sí para la sociedad mexicana, la afectada directa de la necesidad de tener el poder.
Quienes no se equivocan son los ciudadanos, hartos ya, en su mayoría, del orden creado en 1929. Cada día comprenden mejor que el destino de México está sus manos.
Por esto y más, les recuerdo que el señor Krauze merece nuestro respeto, por lo que sugiero que no lo lean en el transporte público si van muy cansados y saliendo de trabajar (supongo que aquí me dirijo a los Godínez genéricos), porque podrían no poner atención a lo que el escritor tiene que contar. Por último, a los millenials genéricos les recuerdo que Enrique Krauze está en Twitter, y lo que ahí cuenta es tan esencial como lo que cuenta en sus textos publicados.
La guerra de Independencia fue el inicio a la conformación de la república democrática en la que vivimos hoy en día. Fue un proceso de muchísimos años, entre los que vendría otro importante alzamiento de armas, y que hasta mediados del siglo XX no podría decirse que había un proyecto consolidado.
Si algo vemos en los textos de Monsiváis y Krauze (y probablemente muchos más que ya no alcancé, o no quise, mencionar) es que al proyecto de la Nación Mexicana, nacida hace 206 años, aún le quedan muchas cosas qué mejorar (¿hay alguna nación a la que no acaso?).
Sin embargo, es la Nación que tenemos ahora y hay que saber reconocer su riqueza: a sus autores, por ejemplo. Digo, al menos nos dan de qué escribir durante las Fiestas Patrias, sin tener que caer en la reiteración de los hechos históricos.
¿No?
Bueno.