Sobre el control en la consolidación del Estado Nacional. Derechos civiles, políticos y sociales

Por Nahuel Muñoz

Continuamos desarrollando el texto “Sarmiento y Borges”. Este apartado es necesariamente breve y cumple la función de una introducción.
Dado que la obra que analizamos aquí sobre Sarmiento es Comentarios de la constitución de la Confederación Argentina; y particularmente desde la perspectiva del control, que es el eje del trabajo; por ello resulta necesario aclarar unas cuestiones.

Marshall en su trabajo sobre los derechos[1] concibe un progreso y consecuente evolución que van desde los derechos civiles (siglo XVIII) pasando por los derechos políticos (siglo XIX) y finalmente los sociales (siglo XX). Cada progreso en los derechos implica un complemento con los adquiridos anteriormente, de manera tal que, para que podamos ejercer plenamente nuestros derechos políticos debemos tener primero garantizada la posibilidad de expresarnos libremente, libertad intelectual, libertad de culto, etc. Es decir los derechos civiles.

Del mismo modo ocurre con los denominados derechos sociales o sociales y económicos (ONU 1988). Estos derechos que implican una vivienda digna, protección social, salario justo y un medio ambiente saludable (entre otros) posicionan al Estado de otra manera. Ya no sólo se le obliga a no interferir en cuestiones privadas, respetando las libertades mínimas sino que también ahora se le exige un rol activo, es decir que garantice a sus ciudadanos condiciones dignas de vida.

Es en este contexto de Estado activo desde donde nosotros pensamos el control constitucional. Pecaríamos de anacronismo histórico si intentamos interpelar con Sarmiento el rol del control en el Estado moderno. Los comentarios piensan esta problemática desde la perspectiva de los derechos civiles y, en menor medida, los políticos. Es decir que la constitución de la Confederación Argentina es una forma de controlar al tirano, y poder garantizar así las libertades civiles mínimas de todo estado de derecho. Por lo tanto, para Sarmiento, la constitución es una forma de control en si misma y no un medio por el cual se constituyen diferentes mecanismos e institutos encargados de controlar el poder representativo. En este sentido la mirada con la que el pensador sanjuanino escribe sus comentarios se encuentra sensibilizada por el contexto, su época de exiliado y la experiencia del rosismo.

[1] Marshall, T. H. y Bottomore, T. (1998) Ciudadanía y Clase Social. Alianza, Madrid.

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