Cumplir tus metas y objetivos es más fácil.

Cuando nos proponemos cambiar nuestras vidas, enfocarnos en nuestros sueños, o nos desafiamos a llegar más lejos, somos nosotros mismos quienes nos hacemos el trabajo más fácil, o más difícil.

Lo primero y principal es dejar de pensar en nuestros sueños como sueños. Debemos pensar en ellos como objetivos. Cuando llevamos nuestros sueños al plano de los objetivos nos permite tangibilizar, darles forma, colores, peso y volumen. Los transformamos en acción, y la acción es movimiento, el movimiento es cambio, y lo que buscamos cuando seguimos nuestros sueños es generar cambio. ¿Cómo se hace esto? El primer paso que debes dar es diseñar el camino para cumplir tus sueños. Esto se llama Dreamlining.

Dreamlining

El Dreamlining es el proceso de crear listas, paso a paso, que te llevaran a cumplir tus sueños. Una vez que logramos bajar a acciones concretas, nuestros sueños se han vuelto objetivos.

Por ejemplo, yo quiero escalar el Everest (¡en serio!), para esto debo 1. contratar un Sherpa que me guié camino a la cima, 2. llegar a Nepal, 3. tener el equipo necesario, 4. comprar un pasaje de avión, 5. mejorar mi skill como andinista, 6. mejorar mi estado físico. (7. dejar el cigarrillo)… Suena complejo, y evidentemente tomará mucho tiempo… ¡PERO NO IMPORTA! Ahora se que debo hacer hoy para poder cumplir con mi meta de llegar al la cima del Everest y tomarme la selfie con la mejor vista del mundo.

Esto nos lleva a un segundo tema, las metas, que me ayudarán a medir el progreso. Para que mi sueño (ahora objetivo) de llegar a la cima del Everest sea aun más real, debo darle contexto, especifico, presente y positivo. Mi Meta es “llegar a la cima del Everest y tomarme una selfie con la mejor vista del mundo”.

Metas

Las metas son la mejor herramienta para darnos la seguridad de que con cada paso nos acercamos cada vez a nuestro objetivo. Muchas veces nos pasa a todos que sabemos exactamente hacia donde queremos llegar, pero no tenemos un punto que nos indique si vamos bien o si aun nos falta.

Lo mejor es que estos puntos de control nos permitan sentirnos que avanzamos y que estamos dándolo todo para cumplir con lo que nos hemos propuesto.

Una vez que hemos definido cada una de las metas, debemos desarmar cada una en elementos ejecutables. Una meta se compone de acciones, que a través de una lista de tareas podemos abordar con calma y dedicación.

Tareas

Tomemos el ejemplo de mi meta de mejorar mi estado físico. Para cumplir con esto debo hacer algunas cosas pequeñas cada día, con el tiempo transformarlas en hábitos e internalizar que mi condición física requiere una constante rigurosidad de manera que se vuelva algo natural.

Para lograr esto, diseñe una lista de tareas diarias que me ayudaran a cumplir la meta.

  1. Levantarme temprano.
  2. Salir a trotar 20 minutos.
  3. Tres veces por semana ir al gimnasio.
  4. Alimentarme saludablemente, con una dieta balanceada.
  5. Una vez al mes subir algún sendero o montaña (nada muy exigente).

Ahora, esta lista sigue siendo muy amplia, por lo que cada uno de estos puntos debo reducirlos a micro-tareas. El sistema puede tener infinitos grados y detalles, mientras más especifico sea, ¡más fácil será!

Un truco, que puedes aplicar a cualquier aspecto de tu vida es mantener contigo un cuaderno (o si eres más geeky, en tu smartphone), donde cada día puedes dedicar unos minutos a crear micro-listas para hacerte más simple el proceso. Pero ojo, no te vuelvas loco anotando cosas por hacer, al contrario, son una guía para saber que hacer después, no es la lista del supermercado. Puedes saltarte una que otra. la idea es que construyas un manual para cumplir tus objetivos.

La gracia de mantener una lista de tareas, un desglose de tus metas y una definición del Dreamline para sus sueños es que puedas estar en constante evolución hacia tus objetivos. Cada paso que des, estarás más cerca de cumplir con tus sueños.

¡Éxito!