En México la verdad no sólo duele, interviene

Sobre el principio de no intervención

“Caída de la Ciudad de México durante la guerra mexicana-americana” — Carl Nebel

04–08–17

Siempre me ha gustado la política, pero al mismo tiempo, siempre me ha molestado cómo es usada para convertir temas jurídicos en slogans. Es común en México el político que cita normas sólo por el efecto que su mención produce sin tener idea de su contenido, además, es molesto. Reservarse sobre lo que se desconoce es educado, hábil, inteligente y templado. Un buen político es dado a la consulta.

La Comisión Permanente del H. Congreso de la Unión emitió este pronunciamiento recientemente, sobre el proceso constituyente que se dio el pasado domingo en Venezuela. Parlamentarios de los partidos MORENA y PRD se opusieron al pronunciamiento; he aquí un par de citas:

  • [MORENA] Vidal Llerenas: “No se debe impulsar una posición que viole los principios [no intervención] de la política exterior mexicana.”
  • [PRD] Dolores Padierna: “Inadmisible que el Gobierno mexicano esté más preocupado en intervenir en asuntos internos de un país hermano que en resolver la grave crisis de derechos humanos propia”

Sobre la base legal del principio de no intervención

Base legal mexicana:

Artículo 89, X de la constitución de la Unión:

”Las facultades y obligaciones del Presidente, son las siguientes:
(…)
X. Dirigir la política exterior (…) En la conducción de tal política, el titular del Poder Ejecutivo observará los siguientes principios normativos: la autodeterminación de los pueblos; la no intervención;…” — Énfasis propio

Base legal de organizaciones internacionales:

Artículo 2,7 de la Carta de Naciones Unidas:

”Ninguna disposición de esta Carta autorizará a las Naciones Unidas a intervenir en los asuntos que son esencialmente de la jurisdicción interna de los Estados” — Énfasis propio

Preámbulo de la Carta Democrática Interamericana:

“CONSIDERANDO (…) que uno de los propósitos de la OEA es promover y consolidar la democracia representativa dentro del respeto del principio de no intervención…” — Énfasis propio

Quien dirige la política exterior mexicana ya había marcado la pauta antes del pronunciamiento del Congreso, a través de la Secretaría de Relaciones Exteriores.

¿Intervino entonces el Ejecutivo, y ahora el Legislativo, en los asuntos internos de Venezuela?

“México no se ha pronunciado sobre una pequeñez esencialmente soberana de Venezuela (…) Se ha pronunciado sobre la “desarticulación de la democracia” y los “principios democráticos universales

Jurisdicción doméstica o lo que ahora llamamos “esencialmente interna” son las materias que el derecho internacional no regula[1] donde el Estado es el único soberano para decidir sobre ellas; criterio acogido por la antigua Corte Permanente de Justicia, sobreviviente de la Sociedad de Naciones y precursora de la Corte Internacional de Justicia de la Organización de Naciones Unidas.

[1]“Decretos de Nacionalidad promulgados en Túnez y Marruecos” Corte Permanente de Justicia (7 de febrero de 1923)

Ello quiere decir, en cuanto al derecho atañe, que las naciones son libres acorde a su derecho de autodeterminación, de voluntariamente restringir su esfera de asuntos esencialmente internos en favor de incorporarse a la integración regional.

Usemos un ejemplo hipotético:

  • “¡Escándalo! ¡El presidente Peña Nieto ha pintado la Residencia Oficial de Los Pinos con los colores de un equipo de fútbol!”

El derecho internacional no regula la materia del ejemplo y nada tiene que pronunciar corte, sujeto sometido a su jurisdicción o miembro de organización internacional acerca de si insulta la mexicanidad o sobre qué deba hacer el México o la organización al respecto.

No obstante, las bases esenciales de la democracia representativa sí están reguladas por el derecho internacional por pacto que México y Venezuela ratificaron, sometiéndose voluntariamente, a la jurisdicción de las cortes que contempla y a las resoluciones de los órganos creados, es más ¡Ya había citado ese pacto!

“CONSIDERANDO que la Carta de la Organización de los Estados Americanos reconoce que la democracia representativa es indispensable para la estabilidad, la paz y el desarrollo de la región y que uno de los propósitos de la OEA es promover y consolidar la democracia representativa dentro del respeto del principio de no intervención” — Énfasis propio

Es importante entender que tanto la Organización de Estados Americanos, como la Organización de Naciones Unidas tienen personalidad jurídica propia, es decir, su facultad de resolver o imponer sanciones sobre el objeto del pacto no es una delegación sino una competencia atribuida por sus miembros que reduce efectiva y voluntariamente su esfera de asuntos esencialmente internos, y de la que además no pueden retractarse.

Como derecho comparado podemos utilizar, incluso, la misma constitución de la república venezolana:

Artículo 153 de la constitución venezolana:

“La República promoverá y favorecerá la integración latinoamericana y caribeña (…) Para estos fines, la República podrá atribuir a organizaciones supranacionales, mediante tratados, el ejercicio de las competencias necesarias para llevar a cabo estos procesos de integración”

Atribución; no delegación.

México no se ha pronunciado sobre una pequeñez esencialmente soberana de Venezuela, por ejemplo, sobre si la constituyente debió ser celebrarse en el mes de junio o julio. Se ha pronunciado sobre la “desarticulación de la democracia” y los “principios democráticos universales”, temas que no son asunto esencialmente interno de ninguna de las dos naciones, ni de ningún miembro del sistema interamericano, desde el mes de septiembre del año 2001.

Quien se oculta en un slogan, oculta su razón.
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