La muerte como destino final

¿Es tan mala?

En la vida solo hay algo seguro y eso es que vamos a morir. Quiero creer que esta es la tesis del profesor y al mismo tiempo de que tiene razón, pero creo que la vida incluye muchas otras garantías que, de no tenerlas, cambiarían la forma en que conocemos y actuamos en el mundo.

La primer garantía que me gustaría explorar es el miedo; en la vida nos encontraremos en una situación que amenace con cambiar nuestro mundo y probablemente violentar nuestra persona, en ese momento como los animales que somos sentiremos algo que nos permita reaccionar a tiempo y salvar nuestra realidad. En la novela de la semana, exploramos como se sentiría un humano de ver a otro que transgrediera los límites de lo posible (en este caso la muerte) y notamos que al sentirlo ajeno a nosotros, sería posible que quisieramos no solamente evitarlo, sino eliminarlo, por que solo así podríamos recobrar cierto sentido de control sobre nuestra realidad.

La segunda garantía que me gustaría explorar es el sufrimiento; en la vida nos vamos a encontrar en una situación que nos afecte física y mentalmente, sea caernos de la cama a la mitad de la noche, una ruptura amorosa, una calificación mala, en fin. De algun modo u otro nos sentiremos mal y lo único que podremos hacer es aceptarlo y esperar que el tiempo pase. En la novela, aparece este sufrimiento de muchas formas: la incapacidad de David de ser padre de Magnus, la aceptación de Anna de que Elías no es él mismo, Flora entendiendo el impacto de su poder, en fin. Todos ellos tienen algo que jamás van a poder olvidar y para atenuar el error tendrán que asimilarlo de algún modo u otro, lamentablemente no hay de otra.

Pero, del mismo modo, podríamos creer que tal como tenemos garantizados todos estos sentimientos negativos, podríamos garantizar sus contrarios pero estaríamos equivocados. Una persona puede nacer en la muerte de su madre y el suicidio poético de su padre para jamás conocer el amor paterno, viviendo en el sufrimiento de la falta de un seno familiar. Del mismo modo, como en muchos casos, a través de la guerra vivir momentos que aparezcan vividos a la mitad de la noche y jamás vuelvan a aparecer, viviendo en el sufrimiento y perdiendo la capacidad de ser felices o amar de verdad. La vida es así, algo injusto y a veces terrible donde debemos encontrar un momento feliz y aferrarnos a él para antes de morir poder decir: “viví una buena vida”.

Sin embargo, ¿alguien que vive en sufrimiento o el miedo podría considerar la muerte como algo mejor que la vida? Si, hay personas que lo hacen y cuya decisión respeto. Le pido al lector que por un momento piense en la vez que vió una película de alguien que quedaba inválido y no podía si quiera moverse y responda honestamente para si la siguiente pregunta:

¿Pensaste “Con esa vida, sería mejor que estuviera muerto y dejara de sufrir”?

Honestamente yo si, pues en ocasiones creo que un descanso digno en la oscuridad es mejor que estar viviendo en una dosis diaria de sufrimiento. En la novela vemos esto, al final todos deben aceptar su muerte para llegar al otro lado y se encuentra en las manos de Anna especificamente la tarea de mantener vivo a Elias, pero él ya está muerto y no se mueve como antes, tiene la cara manchada, no puede hablar y aún así, la lucha con Mahler por salvarlo continua hasta que la muerte regresa por ellos y lo toma al final. ¿Qué hace sentir al ser humano que la vida se debe preservar sobre cualquier cosa? ¿qué nos da el derecho de sentir que no hay nada mejor más allá? ¿por qué la sociedad no acepta que las personas probablemente puedan cansarse de vivir?

De este modo, expreso en esta entrada que quiero explorar el tema más a profundidad en mi ensayo de éste semestre.

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