Carrera por la supervivencia en el ardiente desierto de Níger

A continuación presentamos el relato de Ahmed (nombre ficticio), uno de los miles de migrantes que atraviesan cada año el Sáhara, incluido Níger, donde el calor implacable y el polvo representan un desafío para la mera supervivencia. Pueden encontrarse atrapados en el desierto, desamparados e incapaces de ponerse en contacto con sus familiares. Muchos pierden la vida durante el viaje.

Hacinados en el interior de un camión, en busca de una vida mejor.

Había varias decenas de personas e íbamos en dos camiones, en dirección a la frontera con Argelia.

No recuerdo exactamente la fecha en que partimos. La mayoría de aquellas personas eran mujeres con sus hijos. Tenían que pagar más que si simplemente hubieran sido ellas solas.

Pensábamos que podríamos llegar en un día. Pero los camiones estaban en muy malas condiciones, así que el viaje duró una semana, y los conductores tuvieron que reparar una y otra vez ruedas pinchadas.

Las personas se aferran a la vida que les queda.

A los tres días, nos quedamos sin alimentos ni agua. Así que decidimos volver y tratar de encontrar los puntos de agua más cercanos.

Siete personas murieron antes de que llegáramos al primer pozo pequeño, y no tenía suficiente agua para que bebiéramos todos. Un grupo de nosotros, los hombres, decidimos dejar allí a las mujeres y los niños e ir al pozo siguiente para tratar de obtener más agua.

Volvimos con más alrededor de las 9 de la mañana siguiente.

Agua. Esencial para sobrevivir el cruce del desierto.

Pero los conductores de los camiones aparentemente abandonaron a las mujeres y los niños en el primer pozo pequeño, así que decidieron ir hasta el siguiente y llevar toda el agua posible.

Las mujeres y los niños estaban tan débiles después de tantos días en el desierto que no lograron sobrevivir.

“No pude hacer nada. Solo vi a las mujeres y los niños que morían durante todo el camino hasta el pozo.”

Solo llegaron alrededor de diez hombres, y se quedaron allí unos cuatro días hasta que un camión que pasaba por allí los recogió y los llevó hasta la frontera con Argelia, donde recibieron un poco de ayuda de las autoridades.


La Cruz Roja de Níger, con apoyo del CICR, ayuda desde hace años a miles de migrantes en un refugio de Agadez, para que puedan ponerse en contacto con sus seres queridos desesperados por conocer su destino.

Más información sobre la labor del CICR sobre la migración