Esta exposición al menos no la han pintarraqueado

Hasta el domingo 18 está abierta en el Antiquarium Memorias contra el olvido, una doble exposición (sobre los 80 años del golpe de Estado y sobre las fosas del franquismo) que a su interés añade que por fin puede verse en Sevilla una muestra sobre memoria histórica en la que participan administraciones más allá de la pica en Flandes que es siempre el Museo de la Autonomía (ahora expone ‘La Guerra en cartelera. España 1936–2016’) en Coria del Río. Parece que no, pero este tipo de cosas siguen costando un trabajito enorme, así que hay que conformarse con que poco a poco (demasiado poco a poco, eso sí) vaya normalizándose la cuestión.

Imagen de la muestra ‘El ADN de la memoria. Fosas del franquismo: semillas de memoria’.

¿Y qué es normalizarse la cuestión cuando hablamos de memoria histórica? Hombre, es evidente que no nos hemos lanzado como locos a recuperar los miles de cuerpos que siguen olvidados en cunetas y fosas comunes, el entusiasmo (incluido por supuesto el institucional) no da ni mucho menos para tanto. Pero bueno, son pequeños pasos, y esta exposición, al menos, no la han pintarraqueado como ocurrió en junio con aquella del Orgullo Gay. Algo es algo, dirán algunos.

¿Significa eso que a la carcundia local le molesta más todo lo que tenga que ver con la homosexualidad que con la memoria histórica y el habitual rojerío circundante? Uf, difícil elección, imagino que para la fauna ultramontana es como tener que elegir entre papá y mamá. Aquí lo que parece haber actuado es el factor oportunidad, la muestra de fotografías del Orgullo estaba en plena calle y eso le pone las cosas más fáciles al vándalo de turno, la del Antiquarium está bajo techo y ahí ya puedes meterte en un lío más grande si te pones burro.

La más que conocida foto de Franco, Queipo de Llano y el cardenal Ilundain.

Si la del Orgullo Gay la hubiesen puesto en un recinto cerrado sin mancillar la vista del peatón inocente que no quiere saber ni mijita de estas cosas otro gallo habría cantado, dirá el que todavía justifique estas cosas. Pues vale, esto es como decir que las pintadas fueron una reacción ante una provocación, estamos apañados. Al menos parece que ya no hay tanto griterío con la memoria histórica, otra cosa es qué hubiesen hecho los amigos del spray si esta exposición se hubiese montado en la Avenida de la Constitución como la otra. Aunque en este caso, y teniendo en cuenta que hay fotos de Franco y sus compinches, me da a mí que los más descerebrados a derecha e izquierda hubiesen protagonizado su particular guerra de la pintura. ¿Conclusión? Vayan a ver la exposición del Antiquarium, que merece la pena.