La ciudad de la gracia

Al final ha resultado que, en contra de lo que parecía el lunes, la archifamosa consulta sobre la Feria no ha provocado la fractura de los cimientos de la Giralda y que la vida sigue en Sevilla, con normalidad y todo, oiga. Si nos hubiéramos guiado por lo que ocurrió el día que se abrieron las urnas feriantes, la semana habría sido de un intenso insoportable, menos mal que al final para desviar la atención vinieron al rescate Pedro Sánchez con su congreso federal y Pablo Iglesias e Íñigo Errejón en modo Pimpinela, que hacían el papelón de ser pareja pero en el fondo eran hermanos. Ahora habrá un pequeño repunte al saberse el resultado final, pero el revuelo no irá más allá porque está aquí el fin de semana. Se nos quedará el sambenito de que hemos luchado como campeones por tener un día más de Feria y poco más, todo tan previsible como que la participación no iba a ser para tirar cohetes (y eso que un 6,91% es, insisten, más que en otras consultas de este tipo, en las que al parecer lo normal es que no se forman bullas).

Punto final a la Feria con los fuegos artificiales. Foto: Ayuntamiento de Sevilla.

¿Qué reflexión nos deja esta tormenta electoral de la Feria en la que han participado casi 41.000 sevillanos? Pues que hay cosas más importantes. Pues vaya conclusión, no es que sea el resultado de un sesudo análisis. De acuerdo con que esta consulta ha ayudado a apuntalar la imagen de una Sevilla de pandereta, y de acuerdo con que hay cosas de más enjundia que preguntar, pero las cosas se han salido de madre porque al fin y al cabo sólo hay que recordar lo que ha sido este proceso: una pregunta que el Ayuntamiento le ha hecho al personal sobre uno de los principales eventos de la ciudad, es decir, un tema municipal puro y duro y en teoría de interés más o menos general. Y ya está, ni más ni menos. En pueblos de la provincia han sometido a consulta más de una vez, por ejemplo, qué grupo quieren que se contrate como actuación principal en la caseta municipal, y que se sepa la sangre no ha llegado al río ni ha habido desgarro de vestiduras.

A lo mejor hubiese quedado más bonito de cara a la galería estrenar las consultas con otro tema y luego colar esto

¿Que hay cosas más importantes que preguntar? Por supuesto que sí, y siempre las habrá, pero si aplicamos esta lógica nunca vamos a poder salir de preguntas cósmicamente trascendentales en plan si queremos la paz en el mundo. A lo mejor hubiese quedado más bonito de cara a la galería estrenar las consultas con otro tema y luego ya, más adelante, colar lo de la Feria, pero reitero que los experimentos mejor hacerlos con gaseosa y tampoco es cuestión de tener a los nativos preguntándoles cada dos por tres.

Así que sí, me pareció exagerado la que se formó con el dichoso referéndum y también, hasta cierto punto, inevitable porque, para regocijo nacional, nos ajustamos a la imagen que tienen de nosotros, que es que nos movilizamos para tener un día más de Feria. En las redes sociales fueron pocos los que se resistieron a desplegar su finísimo ingenio para golpear con el tópico, una tormenta en la que era inútil explicar de qué iba la cosa e introducir un gramo de matización. A tanto trazo grueso y tanta caricatura también hemos ayudado desde aquí, porque muchos de los que estaban en contra (esos a los que les han destrozado un cachito de esencia) han puesto su granito de arena en plan gracioso, en vez de criticar con legitimidad la iniciativa (como sí han hecho algunos) o, ya puestos, votar en contra si tan dramático veían el cambio, que al final era el meollo de la cuestión.

Somos la ciudad de la gracia y no queremos defraudar, de ahí que siempre tengamos al chistoso de guardia

En muchos sitios nos tienen impuesta una imagen, pero por desgracia muchas veces nos desvivimos por ajustarnos a ella. Somos la ciudad de la gracia y no queremos defraudar, de ahí que siempre tengamos a ese chistoso de guardia dispuesto a todo que tan bien queda en las televisiones nacionales con su salero y su esto es lo mejor del mundo mundial. Al fin y al cabo esto es Sevilla y aquí hay que babear, mucho rollo de los noruegos con su calidad de vida pero lo que les gustaría de verdad es estar en una terracita tomándose algo, dónde va a parar. ¿Que nos imponen un cliché? Ahí estamos como fieras ajustándonos a él y pasando por encima de cualquier consulta. Por cierto, y ya puestos, aprovecho para anunciar que inicio campaña para que en la siguiente se someta a votación el que se alicate de mármol mi calle. Eso sí que es un derecho fundamental, y no este berenjenal de la Feria.

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